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lunes, 9 de noviembre de 2009

LA REVOLUCION RUSA ES INMORTAL

LA REVOLUCION RUSA ES INMORTAL



El 7 de noviembre se cumplieron 92 años de la Gran Revolución Socialista de Octubre, en Rusia, que instauro por primera vez en el mundo la democracia obrera, derrocando a la dictadura de los zares y del capitalismo internacional, que dominaban en uno de los países más grandes y poblados de la guerra.



No fue un golpe de estado, como ahora se difunde insidiosamente, sino una revolución de masas. Fue el inicio de una revolución que cambió el mundo.



Aunque la Unión Soviética dejó de existir y el extenso grupo de países que en su momento implantaron el socialismo ha quedado reducido a una mínima expresión, la luz de Octubre llega hasta nuestros días y aún se escuchan sus ecos.



Bajo el zarismo, Rusia era una cárcel de los pueblos, era el furgón de Cola de Europa. El Mujik (campesino pobre) ruso, descripto por León Tolstoi como una paria en su propia tierra, fue liberado gracias a la revolución socialista dirigida por el proletariado en alianza con los campesinos y los soldados. La tierra y los principales medios de producción fueron nacionalizados.



En pocos años se liquido el analfabetismo. La alimentación alcanzaba a todos, la educación y la salud eran gratuitas y se alcanzo un incomparable nivel cultural.



Pronto la Unión Soviética se convirtió en la segunda potencia mundial después de los EE.UU.



La revolución tuvo sus logros históricos que los capitalistas y sus servidores nunca podrán borrar con sus mentiras y deformaciones.



La Unión Soviética fue el principal factor para la derrota y el aplastamiento del fascismo en la 2da guerra mundial.



Fue la primera potencia en la conquista del Cosmos con los sputnik (satélites artificiales) y los primeros cosmonautas.



Fue un pueblo solidario e internacionalista que ayudo a muchos pueblos para su liberación.



Los errores y las desviaciones de Stalin al apartarse de los principios y de la moral comunista, no hacen sino reforzar los ideales de los miles y millones de mujeres y hombres, que adhieren al socialismo.

Qué queda en el año 2009 de esa revolución que aterrorizó a la burguesía y entusiasmó a los trabajadores? ¿Qué ha sobrevivido de ese 7 de noviembre que puso en pie a los parias del mundo?.



Aparentemente, nada. Y ese es el mensaje que difunden los propagandistas y voceros de las clases dominantes. La desintegración de la URSS y la vuelta al capitalismo en Rusia y en los países del este de Europa vendrían a demostrar el fracaso histórico de cualquier experiencia anticapitalista. El socialismo firmó su acta de defunción en 1991. Fin de la historia.



Pero nada más lejos de la realidad que los deseos de los intelectuales orgánicos de la oligarquía. La revolución rusa vive en la memoria histórica de los trabajadores, por más que historiadores sin escrúpulos, periodistas obedientes y tertulianos de todo pelaje se dediquen a tiempo completo a intentar sepultarla en el olvido, arrojando fango y difamaciones sobre Lenin y los bolcheviques. A noventa y dos años vista de aquel asalto a los cielos que tuvo como escenario Petrogrado, las lecciones de Octubre siguen presentes.



La revolución de 1917 demostró en la práctica que era posible una alternativa al capitalismo. Hasta ese momento, el socialismo era la teoría de Marx, Engels y Lenin encerrada en sus libros, ensayos y artículos, pero los bolcheviques convirtieron esa teoría en realidad visible y concreta. Los trabajadores y campesinos de Rusia fueron capaces de levantar un nuevo orden económico, social y político sin burguesía ni explotación del hombre por el hombre.



Haciendo frente a dificultades gigantescas, difíciles de imaginar desde la distancia de tantos años, se hicieron dueños de su propio destino y demostraron que otro mundo era posible. Y si entonces fue posible, también puede serlo hoy, porque la miseria, la explotación y la barbarie no sólo no han desaparecido de la faz de la Tierra, sino que se incrementan día a día.



El fin de la URSS no ha clausurado el ciclo de revoluciones socialistas. Ha terminado una experiencia concreta desarrollada en unas condiciones hostiles.

En la larga lucha de la clase obrera por su emancipación hay períodos de avance y de retroceso; fases de auge revolucionario y de reflujo contrarrevolucionario; momentos de agudización de luchas sociales y momentos de repliegue; guerra de movimiento y guerra de posiciones.



Desde 1991 el movimiento obrero y popular ha sufrido derrotas a escala mundial, pero la derrota es también una escuela de aprendizaje de la que surgirá inevitablemente una nueva oleada revolucionaria. El socialismo sigue siendo posible; es más, es el único camino para evitar la barbarie a la que nos conduce el capitalismo.



El marxismo continúa plenamente vigente como método de análisis de la realidad e instrumento teórico de la acción revolucionaria. Es un bisturí para diseccionar la sociedad y formular una política correcta en la lucha contra el capitalismo.



Es una lección que la economía planificada convirtió a la atrasada Rusia en una potencia mundial. Los economistas neoliberales intentan ridiculizar los logros económicos conseguidos por la URSS, pero lo cierto es que un país que en 1917 se encontraba entre los más atrasados de Europa, que fue arrasado por cuatro años de guerra mundial (1914-1917) y tres de guerra civil (1918-1920), fue capaz de derrotar a la Alemania nazi y, a pesar de sus gigantescas pérdidas, salir de la segunda Guerra Mundial con un potencial militar, científico y técnico equiparable al de Estados Unidos.



A menudo escuchamos que una revolución como la bolchevique no es posible en el mundo actual. ¡Vaya descubrimiento! Ningún acontecimiento histórico se repite de forma mimética porque las circunstancias se modifican. Pero los palacios de invierno siguen ahí y los habitan nuevos zares. Lenin dijo refiriéndose a la revolución rusa:



“Hemos empezado nosotros. No importa dónde , cuándo ni qué trabajadores o en qué país sean los que finalicen este proceso, lo verdaderamente importante es que se ha roto el hielo, se ha trazado la senda, el camino está libre”. Esa es efectivamente la gran lección del Octubre ruso. Abrió un camino que aún estamos recorriendo. No será sencillo. Está lleno de dificultades y sacrificios. Pero no hay otra alternativa. El socialismo es la única opción de supervivencia para el género humano.





Los inmortales ideales socialistas y comunistas florecen hoy en Cuba y guían los pasos liberadores en Latinoamérica y en el mundo, donde China y Vietnam dan también ejemplo de que otro mundo más que posible, es necesario.