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miércoles, 26 de septiembre de 2012

PROGRAMA POLÍTICO DEL EPP


Libro de Alcides Oviedo






PALABRAS PRELIMINARES DEL AUTOR

Todo el coro contrarrevolucionario de la democracia burguesa paraguaya entona un siniestro estribillo: “las reivindicaciones de los epepistas son paparruchas utópicas con las que se debe acabar”. Los “sabios” profesores, los terratenientes, la aristocracia financiera, la burguesía comercial, la burguesía industrial, la clase media, los intelectualillos rentados, los demócratas pequeñoburgueses, los curas… Hablan  de acabar con las utopías descabelladas de los epepistas, de sus promesas demagógicas.       Según ellos, es de todo punto de vista imposible organizar el Estado y la sociedad de una manera diferente a la actual.
De acuerdo a sus pedantescas y aburridas apreciaciones sólo existe la opción de comprometernos todos a “profundizar”, mejorar la democracia oligárquica – imperial y el capitalismo y que eso traerá la felicidad y el bienestar a todos los paraguayos. Falso, Falso, Falso.
La verdad de las cosas es que el régimen político y social paraguayo  está acabado, agotado y aunque sea pintarrajeado como las esposas de los oligarcas ya no traerá la felicidad y el bienestar a los paraguayos.
La sociedad y el Estado de la Plutocracia Paraguaya no pueden ser profundizados, a lo sumo se los podrá prolongar la agonía a costa de un mayor sufrimiento para el pueblo.
La salida no es la  profundización sino la revolución; esta es urgente, posible, necesaria. Las “paparruchas  utópicas” de los Epepistas son la solución a los males de la República.

CAPITULO I


LA VERGONZOSA TRAICIÓN DEL SEUDOSOCIALISMO LUGUISTA AL MOVIMIENTO POPULAR PARAGUAYO

Explicar a las masas populares lo que deberán hacer para liberarse del yugo opresor es una tarea permanente de los verdaderos revolucionarios;  tratamos de cumplir con esa tarea pero, no nos sentimos conformes; no hemos hecho lo suficiente. La salvaje cacería  de la policía, el ejército, la fiscalía, los tribunales del gobierno “socialista” del aventurero de la mitra ha tratado, por todos los medios, de impedir las iniciativas culturales del Francismo del siglo XXI.
La historia política paraguaya registra innumerables persecuciones a grupos revolucionarios. Ninguna se iguala en crueldades, abusos, arbitrariedades y crímenes a la que llevaron adelante los últimos gobiernos colorados y la que lleva el actual gobierno de la A.P.C  (Alianza Patriótica para el cambio) contra los revolucionares paraguayos del siglo XXI agrupados en el Ejército del Puelbo Paraguayo (E.P.P).
En los gobiernos colorados, la salvaje represión era obra de una alianza reaccionaria-  conservadora. El “gobierno del cambio” ha sumado a esta alianza a unos curanderos sociales que se hacen llamar socialistas. El socialismo de la pandilla luguista es, en realidad, un social reformismo burgués que busca engañar a las masas con algunas limosnas para mantener intactas, mas aún, perfeccionar la subyugación política y la explotación económica de las masas populares. A estos fines convergen medidas como: alianzas contrarrevolucionarias con Colombia, Estados Unidos, Taiwán, Israel…; aprobación de la ley contra el terrorismo-en gobiernos anteriores, la lucha por la no promulgación de esta ley ha costado mucha lucha y sangre al movimiento popular-; reforzamiento de todos aparatos represivos con armamentos, equipos e instrucción a cargo de criminales colombianos, argentinos, norteamericanos; flexibilización de las leyes laborales; salvaje privatización, incluyendo hasta los ríos de la República; todo tipo de privilegios y facilidades a los inversionistas locales y extranjeros…
La pandilla seudosocialista Luguista (Carlos Filizola, Miguel López Perito, Camilo Soares, Pepa Kostianovsky, Rafael Filizola, Belarmino Balbuena, Juan Torales, Desiré Massi, Constancio Mendoza, José Rodríguez, Augusto Dos Santos, Karina Rodríguez, Héctor Lacognata, Esperanza Martínez, Hugo Ritcher, Elvio Benítez, Luis Aguayo, y algunos más) es una tierna gatita sedosa cuando trata con los ricos y una loba salvaje y sanguinaria cuando trata con el pueblo y con los revolucionarios epepistas. Los miembros de la pandilla escuchan o  ven las siglas E.P.P y empiezan a sufrir una transformación: sus colmillos y garras empiezan a crecer, sus ojos se vuelven rojizos y la sed de sangre se les hace incontenible.
La pandilla seudosocialista Luguista está domesticada por la oligarquía y por el imperio norteamericano. Practica con gusto la prostitución política (ora se prostituyen con los liberales, ora se prostituyen con UNACE, ora con los colorados, ora con patria querida, ora con el partido clerical medieval de los obispos y sacerdotes católicos…) se empeña con denuedo para hacer el regalo que más agrada a sus amantes políticos y a sus amos económicos: La cabeza de algún combatiente revolucionario epepista.
Los seudosocialistas agrupados en pequeños partidos políticos (P.P.T, PMAS, P.C.P, P.D.P, P.P.S…) y en organizaciones gremiales oficialistas no son, en ningún modo, socialistas (algo que nosotros, los Francistas del siglo XXI, siempre hemos sostenido) sino unos señoritos demócratas pequeñoburgueses con un lenguaje semisocialista.
La pandilla seudosocialista luguista ha claudicado de manera vergonzosa y humillante ante las primeras escaramuzas. Hoy pelea del lado de la oligarquía y del imperio, ha desertado del lado del pueblo; la pandilla se ha vuelto un elemento de la contrarrevolución.
Los desertores del campo popular siguen presentándose como socialistas, con el deliberado propósito de confundir y engañar a las masas difundiendo ideas que se caracterizan por la tergiversación y adaptación lacayuna del socialismo a la práctica coalicionista y antipopular que llevan adelante. Tratan de sembrar especial odio  contra los revolucionarios epepistas y es por eso, que nosotros, no podemos circunscribirnos aquí, a una exposición únicamente positiva de nuestras ideas. Es absolutamente necesaria emprender una lucha enérgica contra quienes denigran y envilecen el socialismo. La polémica es inevitable.
Fijémonos en lo que viene ocurriendo en Paraguay desde el 15 de agosto del 2008: los cargos burocráticos que antes se adjudicaban preferentemente a los colorados se han convertido en botín de la Alianza Libero – seudosocialista, de corrompidos dirigentes gremiales y de no menos corrompidos sacerdotes y obispos católicos que pretenden emular a Fernando  “El sátiro de San Pedro” Lugo (amigo de Mario Cossio, Álvaro Uribe y George W. Bush).
Los nuevos gobernantes nunca pensaron en ninguna reforma seria. Los planes reales tenían como meta la ocupación de los bien remunerados cargos públicos, llevar una vida cómoda, tranquila y “honorable”; colocarse por encima del pueblo y disfrutar del botín en las arenosas y cálidas playas de Camboriú o Punta del Este.
El pueblo pobre sigue esperando hoy- marzo del 2011- el cumplimiento de las promesas; las reformas simplemente, no han llegado. Los argumentos para tratar de encubrir la traición a las esperanzas populares han sido de los más variados: que se necesita una asamblea constituyente, que el tiempo es muy corto, que las leyes no ayudan, que el parlamento no coopera, que el poder judicial necesita ser reformado, etc. Si realmente se quería realizar los cambios, todos esos “impedimentos” se hubiesen llevado por delante con una decidida confrontación de clase. El pueblo estaba como para eso, pero los pusilánimes espíritus de quienes se habían puesto al frente se desmoronaron, el poco valor que tenían se evaporó ante los primeros ataques políticos y propagandísticos de la oligarquía. Los “dirigentes populares” se pusieron de forma presurosa y vergonzosa al servicio de los ricos y en contra del pueblo que los encumbró en el poder con el propósito de llevar adelante las grandes transformaciones que necesita con desesperación.
Pasaron veranos, inviernos, otoños; llegaron primaveras florecieron las plantas, pero las esperanzas del pueblo no florecieron, se hicieron añicos, las marchitaron. Los nuevos burócratas ensalzados a la cumbre del poder  político no esperaron ninguna asamblea constituyente, ni ninguna reforma judicial para repartirse el botín; para ocupar los jugosos cargos de ministros, secretarios, asesores, consejeros de binacionales, administradores, etc., etc., etc. No se esperó nada.
Tampoco se esperó nada para montar una verdadera arquitectura de engaño nacional e internacional con el deliberado fin de engatusar, distraer, confundir y anestesiar al pueblo con mejores armas aún que en los gobiernos anteriores puesto que en el  de la A.P.C participaban unos seudosocialistas vendidos a los ricos que cumplían magníficamente el papel de amortiguadores y apaciguadores de la masa popular.
Cuando el engaño no funciona entra en acción el chanchito Montanaro “socialista”, Rafael Filizola (Ministro predilecto del sanguinario nuevo tembelo del Paraguay, Fernando Lugo) y con su policía “socialista” apalea a todas las manifestaciones populares que se realicen; asesina y tortura a combatientes y simpatizantes del revolucionario Ejército Del Pueblo Paraguayo; realiza redadas masivas contra el combativo Movimiento Campesino (traicionado en estos últimos tiempos por malos dirigentes vendidos al luguismo como Luis Aguayo, Belarmino Balbuena, Odilón Espínola, Marcial Gómez, Elvio Benítez, José Rodríguez). Estas acciones muestran a quienes quieren ver, la verdadera naturaleza de la A.P.C y de la colaboración democrática de las clases promovida por los seudosocialistas. Es en estas acciones donde se expresa la verdad, y no en la charlatanería hueca de los Camilo Soares, Sixto Pereira y cía. Miremos sus acciones los “esforzados” ministros “socialistas” hablan de dar de comer mierda a los ricos y pan a los pobres, mientras, y aprovechando la distracción que provocan con sus palabras, Camilo Soares, se roba hasta los coquitos de los pobres; sigue habiendo mierda para los pobres aunque los falsos socialistas ya solo coman caviar.
El juego en torno a las combinaciones para lograr gobernabilidad- Léase, hacer lo que a la oligarquía le conviene y gusta–dentro del jueguito democrático es el de la repartija de zoquetes (bien remunerados cargos públicos con poco o ningún trabajo).      En esto, los parlamentarios “socialistas” (Sixto Pereira, Carlos Filizola, Aida Robles, Desiré Massi) demuestran su  “cintura política” ejecutando alianzas con Carlos Soler, Calé Galaverna, Tito Saguier, Gustavo Mussi, y demás “héroes” del cretinismo parlamentario. Un cretinismo que se caracteriza por la incontenible tendencia a decir la mayor cantidad de tonterías posible en un corto periodo de tiempo. Ya nadie les quiere escuchar y por este motivo deben acortar sus aburridas peroratas.
Las nuevas alianzas, las nuevas combinaciones de gobernabilidad son nada más que manifestaciones de los acuerdos a que se han llegado en el reparto del botín. En tanto, los reclamos del pueblo son derivados a burocráticas comisiones, y cuando estas caen en desconfianza, cuando ya nadie confía en ellas por su inoperancia, simplemente las cambia de nombre o son conformadas otras nuevas para reiniciar de nuevo el ciclo del engaño al pueblo.
Las reformas prometidas al pueblo se aplazaron sine die, pero los seudosocialistas son caraduras y afirman: ¡No sean impacientes! ¡Ustedes se apuran demasiado!.. y empiezan con supuestas autocríticas que no son más que otras tantas burlas al pueblo, en sus siniestras mentes las necesidades del pueblo son oportunidades de negocios(igualito que los Zucolillo, Vierci, Cartes, Debernardi y cía.); mantener hambriento al pueblo siempre crea posibilidad de hacerle nuevas promesas de solución para, una vez conseguido el poder, no volver a cumplirlas.
Es hora de que se acabe la paciencia de los pobres; al Francismo del siglo XXI se le ha acabado. Se nos ha acabado la paciencia con quiénes nos ofrecen días felices, soluciones a los problemas de la gente antes de ser electos y una vez en el poder pisotean y aplastan a la gente sencilla.
Se nos acabó la paciencia con los pretendidos estadistas del tipo Fernando Lugo; un “estadista” que bien ocupado anda, no en los problemas urgentes de los pobres, sino en envolverse en lujos principescos, atender a sus innumerables prostitutas, garantizar la sacrosanta propiedad privada de los ricos, rifar los recursos nacionales, garantizar seguridad a los inversionistas y otras porquerías similares.
Pero cuanto más se alejan del pueblo los nuevos amos del Paraguay, cuanto más se parecen a los putrefactos gobiernos colorados, cuánto más repartos de botín se producen entre los partidos burgueses, y pequeñoburgueses (UNACE, Patria Querida, Liberal, Colorado, PMAS, Tekojoja, PDP, PPS), con mucha mayor claridad ven las clases populares que su estado de postración no tiene una salida negociada, moderada, la única vía de salida es la revolucionaria, la de los Francistas del siglo XXI.
La solución no está en volver a la putrefacción colorada. Está en avanzar hacia una revolución popular; aquí no hay soluciones a medias; o gobiernan los ricos o gobiernan los pobres; estos deben tomar todo el poder ayudando a los revolucionarios a desalojar a los reformistas, a los conservadores y a los reaccionarios. El pueblo pobre debe tener claro que los seudosocialistas del actual gobierno los han traicionado y que forman una coalición con los partidos políticos de los ricachones (UNACE, Colorados, Patria Querida, Liberal). Objetivamente es así, no interesa lo que subjetivamente puedan pensar los seudosocialistas, la verdad está en lo objetivo. Los partidillos pequeñoburgueses son responsables, junto con sus aliados, de todos los actos                       del “Gobierno del Cambio”, de lo que sucede en los ministerios, en todas las oficinas públicas, no pueden, como Pilatos, lavarse las manos; las pequeñas contradicciones que tienen con sus aliados son como esas peleas de pareja que mucho se aman.
Todos los partidos oligárquicos y sus aliados seudosocialistas están de acuerdo en reforzar la represión contra el movimiento popular no oficialista, e incluso, oficialista (cuando este quiere ir más allá de lo permitido por el gobierno) y contra la vanguardia revolucionaria organizada del pueblo, El EPP. Fortalecer el aparato represivo es la misión más relevante que ha cumplido el gobierno del aventurero de la mitra; ­ ¡y se enorgullece de ello!…equipar a sus cascos azules (policía antidisturbio), como astronautas; triplicar el presupuesto del ministerio del interior; comprar armas, armas y más armas para defender a los ricos; he ahí unas tareas que no fueron aplazadas.
¿Qué gana el pueblo comprometiéndose, a través de unos dirigentes traidores, con un gobierno hostil a los pobres? Nada; la pequeña burguesía urbana democrática ha convertido a los trabajadores del campo y la ciudad en unos meros apéndices suyos y los ha arrastrado detrás de ella a una promiscua alianza con la oligarquía en beneficio exclusivo de ella. La pequeña burguesía exige a los trabajadores que sus demandas, en interés de la concordia y de la paz social, sean acalladas y que toda movilización cese so pena  de ser considerado conspirador epepista, y ser implacablemente perseguidos.
Esta unificación subordinada de los trabajadores, o más propiamente, de los malos dirigentes obreros y campesinos, con los políticos de la pequeña burguesía democrática y, por ende, con los aliados oficiales de estos, los liberal-demócratas, y los aliados extraoficiales (aliados colorados y unacetistas que por “táctica” no admiten públicamente) está hecha en exclusivo beneficio de los burgueses, y en perjuicio del pueblo trabajador.
La clase trabajadora ha perdido su independencia ante un poder político que le es hostil al haber seguido el camino señalado por sus malos dirigentes aliados a los pérfidos agentes políticos de la pequeña burguesía.
Los trabajadores deben dejar de desorientarse y recuperar su independencia organizativa. No deben dejarse confundir por las democráticas vulgaridades de los pequeños patronos que les llenan los iodos con mentiras acerca de que de esa forma ayudarían o le harían el juego o serian funcionales a los reaccionarios (los pequeños burgueses a más de ser funcionales son funcionarios de la ultraderecha).Tal “argumento” se aduce solamente para engañar al pueblo trabajador. Mientras ellos (los Camilo Soares, Hugo Ritcher y cía.) lanzan acusaciones contra sus opositores de izquierda acerca de una funcionalidad de estos con la derecha, van tejiendo cada día más fuertemente su alianza contrarrevolucionaria, anti popular, y antipatriótica. Son ellos quienes conspiran contra el pueblo, son ellos quienes pactan con la derecha, son ellos quienes le hacen el juego. Si estos señoritos quisieran evitar que los partidos oligárquicos tuviesen algún éxito hubieran simplemente usado su poder con suficiente energía en contra de ellos. No hubiesen reforzado sus alianzas con ellos si no con el pueblo y con los revolucionarios.
El movimiento popular Paraguayo debe dejar de actuar como apéndice de los pequeños patronos; en ninguna parte del mundo, los pequeñoburgueses seudosocialistas han sido capaces de dirigir la lucha del pueblo por las grandes transformaciones que requiere. Solo una alianza de los obreros y campesinos pobres con los revolucionarios socialistas profesionales (en Paraguay, los únicos son los Francistas del siglo XXI) que excluya a los partidos oligárquicos y someta a los partidos pequeñoburgueses a una acción subordinada podrá llevar adelante un programa de transformaciones favorables al pueblo.
La pequeña burguesía no puede liderar porque siempre mantendrá una actitud de espera, de irresolución, de vacilación e inactividad.
En la actualidad, el pueblo trabajador debe rechazar todas las contemporizaciones y sedantes burgueses, deben ser conscientes de sus intereses de clase y no acompañar a los pequeñoburgueses en sus alianzas con cuentas facciones políticas oligárquicas existen; ¡Que se tiren ellos al fango de las componendas! Los trabajadores obreros y campesinos no deben apartarse de su línea de independencia ante el gobierno oligárquico de Fernando “sátiro” Lugo. No deben ser confundidos por la hipocresía de los pequeñoburgueses seudosocialista; deben buscar construir su propio poder revolucionario.
¿Representa un avance para el movimiento popular el hecho de que unos traidores al socialismo entren a formar parte de un gobierno de coalición con fuerzas retardatarias).?
El seudosocialismo Luguista ha repetido hasta el cansancio la hueca frase de que la coalición anti popular que lleva adelante representa un “gran avance para la lucha popular”; esto es un prejuicio que no resiste un análisis racional.
Un juicio que se atenga a los hechos verá necesariamente que tal coalición solo representa un avance para los bolsillos, las cuentas bancarias de los seudosocialistas coalicionistas; al abultar sus patrimonios, los pequeñoburgueses coligados a la gran oligarquía ven mucho más cercano el cumplimiento de su sueño más preciado: convertirse en miembros del club de los oligarcas.
Mientras ellos se llenan los bolsillos aspiran a corromper a todo el movimiento popular, quieren tranquilidad para que ellos y sus amos oligárquicos engrosen cada día más sus fortunas. Buscan adormecer todo espíritu de lucha sobornando a los dirigentes populares.
Lo que para los seudosocialistas, sin duda, representa un gran avance es, para el movimiento popular un terrible retroceso; los seudosocialistas se han apropiado inescrupulosamente de  toda una larga lucha del movimiento popular paraguayo y la han rematado por unos platos de caviar para ellos, en tanto, los platos de lentejas siguen llenando la mesa de los pobres aunque en muchas ya ni siquiera eso hay.
La ampliación de la cantidad de votos de algunos partiditos pequeñoburgueses sobre la base de sobornos y corrupción no representa ningún avance para el pueblo trabajador.
Paso a otro punto tan cacareado por los seudosocialistas y desmentido por la realidad: el de la defensa de la soberanía nacional.
¿Representa un avance en la defensa de la soberanía nacional la política llevada adelante por el gobierno anti popular, contrarrevolucionario y antipatriótico de los seudosocialista y sus aliados?
Si a la patria se la defendiese entregándola aún más a los vampiros imperialistas, el “gobierno del cambio” representaría un gran avance.
Quien no cierre deliberadamente los ojos se dará cuenta de inmediato que la dominación imperialista norteamericana sobre nuestra patria se ha profundizado con el gobierno socialista claudicante.
Los socialclaudicantes han hecho un “descubrimiento” que subvertirá la conciencia de los pueblos (es bueno avisarles de paso que tal “descubrimiento” ya fue hecho por otros cobardes, mucho antes que ellos y que en todos los casos fueron despreciados por sus contemporáneos y aún más por las generaciones posteriores); el “descubrimiento “es este: toda resistencia a un imperio poderoso es inútil, está condenado al fracaso, y es mejor el sometimiento voluntario, dócil y sin lucha.
Los socialclaudicante nos acusan a nosotros, los revolucionarios Francistas, antiimperialistas, patriotas y populares de provocar, según ellos, la intervención imperialista; ¡como si el imperio no hubiera clavado sus garras hace mucho tiempo en Paraguay!…el dominio imperialista y la intervención norteamericana en los asuntos internos Paraguayos han existido mucho antes de nuestra irrupción revolucionaria y son los “compañeros” socialclaudicantes  quienes piden socorro al imperio, quienes  “provocan” su intervención, ¿Por qué no resolvemos el problema paraguayo entre paraguayos?; ¿Por qué van a pedir socorro a los yankees?…
Para nadie es un secreto que en el combate a la insurgencia revolucionaria paraguaya participan, dirigiendo los operativos, asesores militares   yankees e instructores colombianos.
Los gobiernos de ambos países (Colombia y Estados Unidos) cooperan con equipos, armamentos, tecnologías (basta recordar los ruegos del ministro del interior paraguayo a la embajadora norteamericana y a la DEA para que cooperen en la instalación de equipos de escuchas telefónicas para pinchar los teléfonos de los epepistas) en la lucha contra el Ejército del Pueblo Paraguayo. Los socialclaudicantes no solo piden, les exigen ayuda…
Nosotros no les tememos  a los cerdos imperialistas. No dejaremos de luchar a causa de que unos cobardes seudosocialistas temen conflictuarse con los yankees.
Si vivieran en tiempos de Espartaco, los profetas de la sumisión le dirían al jefe de los esclavos sublevados: ¡No luches!, pues nosotros les tenemos miedo a los romanos y si tú luchas provocarás una reacción… Imagino lo que Espartaco hubiera pensado de esa clase de cobardes.
Si vivieran en tiempos de Leónidas y sus 300 hoplitas, los profetas del sometimiento dirían al jefe espartano: ¡No vayas al desfiladero de las termopilas! ¡No luches!, seamos esclavos de Jerjes pues su imperio es muy poderoso y no podrás vencerlo…Imagino lo que Leónidas hubiera contestado  a los proponentes de tal conducta…
Acompañemos un poco más a los profetas de la sumisión en su recorrido por la historia…Si se presentaran ante Eleazar y sus compañeros en la fortaleza de Masada, los profetas de la sumisión les dirían: ¡Entréguense!, los romanos son muy crueles y nos castigarán a nosotros a causa de la resistencia de ustedes. Imagino la respuesta del líder judío: Nuestro juramento es otro, no seremos esclavo de los romanos…Es más, vivo no tendrán a ninguno de nosotros.
Bueno, seamos más modernos, si se presentaran ante el Che Guevara le diría más o menos esto: No podrás ganar con tu pequeño ejército loco, renuncia a la lucha…Che y sus valientes guerrilleros de Bolivia les restriegan en el hocico: Se debe luchar contra el imperialismo donde quiera que se esté; eso cura cualquier desgarradura.
Nuestros predicadores de la sumisión se miran unos a otros, han salido muy mal en todos los tiempos, en todos los lugares, en todas las culturas. Pero quieren insistir, quieren probar con uno local.
Viajemos imaginariamente con ellos. Se acercan al cuartel general del Mariscal López en San Fernando, los acompaña el diplomático norteamericano Charles A.Washburn y le dicen: ¡Claudiquemos!, entreguémonos al enemigo; los brasileños son muy poderosos y crueles, ¡Dejemos de luchar! el Mariscal López no habló, no respondió. Ordenó un consejo de guerra y sólo tenemos que leer la historia para saber lo que hizo con los profetas de la sumisión.
Dejemos a los profetas de la sumisión por el momento; avancemos. La penetración imperialista facilitada y pedida por los seudosocialistas coligados a la oligarquía no solo se profundiza en lo que algunos estrategas imperiales llaman “Poder duro”, también es espantoso la profundización de los mecanismos y formas de penetración del “Poder Blando” (formas no militares de dominación imperial que se complementan con el “Poder Duro”). No puede hablarse de soberanía cuando las instituciones estatales (fiscalía, policía, Fuerzas Armadas, Aduanas, DINAC, Poder Judicial…) están sometidas al Plan Umbral, USAID, etc. Prácticamente todo el aparato estatal paraguayo esta bajo dominio directo Yankee.
Los fondos para el logro del dominio imperial no solo son utilizados para someter al aparato estatal y a sus funcionarios, son también herramientas para la subordinación de instituciones de la sociedad civil al dominio imperial; entre esas instituciones son particularmente activas las ONGS(Organismos no gubernamentales). A través de estas, el imperio influye directa o indirectamente sobre muchas organizaciones gremiales (financiamiento directo o formación); la mayoría de los intelectualillos de ONGS que son contratados por varias organizaciones gremiales campesinas y obreras para sus cursos de formación, en realidad son difusores de la ideología imperial.
Muchos de los detractores del EPP que se presentan como “amigos del pueblo” son formadores o formados en este tipo de cursos de fomento de ideas esclavizadoras. Con este presupuesto se entiende mucho mejor el porqué se oponen a nuestra lucha. No es extraño que echen pestes en contra del EPP, puesto que somos enemigos irreconciliables de sus amos.
El tema da para más pero nuestro objetivo no es desarrollarlo aquí de manera extensa sino argumentar  contra la falacia del supuesto antiimperialismo seudosocialista. Creo que con lo anteriormente expuesto queda demostrado que lo que realmente avanza con el gobierno de la alianza contrarrevolucionaria, anti popular y antipatriótica es la creciente pérdida de soberanía.
La vergonzosa traición del luguismo al pueblo no es casual, los reformistas demócratas pequeñoburgueses no pueden, por su posición social e ideológica, ser la vanguardia de los oprimidos en su lucha por la liberación, repetimos que solo los trabajadores con ideología revolucionaria y los revolucionarios socialistas profesionales pueden cumplir esa misión. En cualquier parte del mundo, los reformistas constituyen la retaguardia de los demócratas burgueses  y no la vanguardia de los oprimidos. En Paraguay los socialreformistas burgueses del luguismo cumplen el ignominioso papel de repartidores de limosnas burguesas para corromper a los pobres a través de las instituciones sociales del estado; anestesian al pueblo con sedantes burgueses  para que los agentes políticos de los partidos oligárquicos y los gendarmes económicos del neoliberalismo, con Borda en la cabeza, los vacune implacablemente.
Los gendarmes económicos del FMI se ufanan del crecimiento económico paraguayo, esto es una prueba más de la naturaleza reaccionaria del gobierno; el crecimiento económico capitalista es perverso, lleva a una mayor concentración de la riqueza en poquísimas manos y a un mayor despojo a millones de seres humanos. Tal crecimiento no es para los pobres.
Hablo como remate a este capítulo de un tema permanente del luguismo. Cada tanto, los asesores luguista salen con el cuento de que le harán un golpe de estado a Lugo; esto es un simple cuento con el que se busca engañar a las masas y atraer los noticieros internacionales haciendo aparecer al presidente como víctima de una posible conjura por su ”compromiso con los pobres”. La realidad es otra, los ricos paraguayos y sus amos imperialistas están tan contentos con el “Obispo iluminador” que cualquiera que propusiera hacerle un golpe sería  echado a patadas; aman a Lugo, es el mejor amigo de ellos. Tanto lo aman los ricos que ante cualquier estornudo del sinvergüenza sus aviones están listos para trasladarlo a las mejores clínicas del mundo y sus chequeras  disponibles para el pago de los más costosos tratamientos.


CAPITULO II

UNA PROPUESTA REVOLUCIONARIA



1) ¿Qué nos proponemos?

Venimos luchando, desde hace años, tanto por una revolución política y socioeconómica como por una revolución intelectual y moral en Paraguay. Nos proponemos realizar cambios revolucionarios en nuestra nación. Nuestro objetivo es construir para el pueblo paraguayo una sociedad nueva, fresca, moderna con un régimen político revolucionario; dotar a nuestra nación de una nueva política y una nueva forma de organización económica así como de mujeres y hombres renovados, con ideas revolucionarias y conductas alejadas del individualismo liberal. Deseamos conquistar para la patria la soberanía política y la independencia económica; acabar con el oprobio y la humillación de los hijos de Francia y los López.
El viejo Paraguay está caduco, se mantiene en pie porque los revolucionarios no lo estamos empujando con la suficiente fuerza como para derribarlo y enterrarlo .La envejecida y mañosa oligarquía  Paraguaya  sigue  sosteniendo el viejo  y caduco orden social a costa  de un creciente sufrimiento para el pueblo. Cuanto más nos demoremos  en derribarlo más sufrimiento tendrán los pobres. La gangrena social llamada oligarquía (coalición de ricachones dominantes) constituye  tejido muerto del cuerpo social que si no se lo extirpa seguirá envenenando con sus toxinas todo el cuerpo. La economía, la política, la cultura, la moral, todo el edificio social e intelectual construido por la oligarquía está en descomposición, la clase dominante paraguaya está en crisis y se resiste a ser enterrada. Prolongar el dominio de esta es prolongar la agonía de toda la sociedad paraguaya, el sufrimiento del pueblo. La oligarquía ya no tiene energía y tienen que adquirirla chupando la sangre de los robustos trabajadores, cuanto más envejecida y decadente  se vuelve, su forma vampirezca adquiere contorna mas definidos. Carece de iniciativa, no tiene fé en sí misma. Sus miembros son unos viejos malditos, que afectados de demencia senil, viven desconfiando del pueblo, sin ojos, sin oídos, sin dientes viven rumiando sus mefistofélicos planes  de desequilibrados en la búsqueda de dirigir y seguir utilizando la poderosa energía de un pueblo vigoroso en provecho propio.
Nos proponemos desmantelar las instituciones políticas oligárquicas; sus absurdas leyes legitimadoras de opresión y explotación; su elitista sociedad que excluye a millones de paraguayos; su miserable régimen económico, donde unos pocos lo tienen todo y la mayoría tiene la nada, donde la riqueza de unos pocos surge sobre el empobrecimiento de millones; acabar con el régimen en que la cultura se hace patrimonio de los ricos y la ignorancia se hace señor de las mentes de los pobres; nos proponemos, en fin, acabar con las costumbres y normas sociales que sólo favorezcan a los poderosos.
La historia de la humanidad nos demuestra que ninguna clase dominante ha renunciado a esa condición por bondad, todas tuvieron que ser desalojadas por la fuerza de las clases revolucionarias. La oligarquía paraguaya opone y opondrá desesperada, cruel, criminal y despiadada resistencia, está acostumbrada a hacer correr ríos de sangre popular para defender sus inicuos intereses. Para ella, la vida de los pobres no vale nada, sus vacas le son más importantes; tal vez esto sea así porque, de hecho, actúan como bestias; se llevan bien entre parientes.
Los revolucionarios epepistas debemos ser enérgicos al llevar adelante nuestras determinaciones, firmes en nuestras posiciones, dotados de una intrepidez sin límites y de abnegación a toda prueba; la tarea de desmantelamiento del viejo Paraguay y de construcción del nuevo exige las cualidades ante dichas.
Comúnmente escuchamos que todos somos responsables de la situación actual del Paraguay. Eso no es así, la responsabilidad es de la clase dominante; los subyugados sólo seremos responsables en la medida en que nos demoremos en desalojarla de su posición. Seremos responsables por omisión, por no hacer lo que debemos, no por acción.
Los revolucionarios epepistas consideramos indigno ocultar nuestras ideas y propósitos proclamamos abiertamente que nuestros objetivos solo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una revolución proletaria. Los trabajadores no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen en cambio, un mundo que ganar.

2) NUESTROS SUEÑOS

Algunos dicen que somos unos soñadores, unos idealistas, unos revolucionarios románticos a   nosotros esas apreciaciones, puntos de vistas no nos desaniman, nos dan más  energía. Hay que soñar les decimos, consideramos que nuestros sueños no son nada más que anticipaciones del futuro.
“Hay disparidades y disparidades – escribía Pìsareu  a propósito de la existente entre los sueños y la realidad-. Mis sueños pueden adelantarse al curso natural de los acontecimientos o bien desviarse hacia donde el curso natural de los acontecimientos  no puede llegar jamás.
En el primer caso, los sueños no producen ningún daño, incluso pueden sostener y reforzar las energías del trabajador…En sueños de esta índole no hay nada que deforme o paralice la fuerza de trabajo. Todo lo contrario. Si el hombre estuviese privado por completo de la capacidad de soñar así, si no pudiese adelantarse alguna que otra vez y contemplar con su imaginación el cuadro enteramente acabado de la obra que empieza a perfilarse por su mano, no podría figurarme de ningún modo qué móviles lo obligarían a emprender  y llevar a cabo bastas y penosas empresas en el terreno de las artes, de las ciencias y de la vida práctica…La disparidad entre los sueños y la realidad no produce daño alguno, siempre que el soñador crea seriamente en su sueño, se fije atentamente en la vida, compare sus observaciones con sus castillos en el aire y, en general, trabaje a conciencia porque se cumplan sus fantasías. Cuando existe algún contacto entre los sueños y la vida, todo va bien” (1)
La contrarrevolución se ha lanzado a una campaña de muerte contra nuestros sueños, busca convertirlos en pesadillas, ahogarlos en sangre. Si nuestros sueños fuesen una fantasía no hubieran preocupado a nadie, nuestros “castillos en el aire” preocupan, son la pesadilla de los oligarcas porque ellos son la solución, la receta para acabar con la maldición del Paraguay.
Me preguntarán: ¿Qué los motiva? ¿Por qué luchan?
Pasamos penurias y sufrimientos de todo tipo: el hambre, la sed, la soledad de los montes, la fatiga, las enfermedades, las heridas, la picazón de los mosquitos, de las hormigas, el estar alejados de las personas amadas…
La grandeza y la justeza de nuestra causa nos motiva y sostiene; los fines que perseguimos confortan nuestros ánimos y nos ayuda a soportar el sacrificio que trae consigo la lucha revolucionaria: las horrorosas cárceles oligárquicas, las terribles torturas, los tratos crueles, inhumanos, degradantes y hasta la muerte; la muerte heroica como las de nuestros queridos comandantes Simón y Aníbal, como la de otros compañeros que de esta forma han dado testimonio de nuestro compromiso con el pueblo hasta el fin. La coherencia acompaña a nuestros combatientes, así como pensamos actuamos, nuestras palabras expresan nuestras creencias pero, además, estas se ven en nuestras vidas. Y si nuestras vidas nos quitan, estamos dispuestos a entregarla por la causa revolucionaria. Si llega la hora  definitiva, bienvenida sea, siempre habrá corazones generosos que ocupen el lugar que dejamos. Nuestra decisión es irrevocable.
Nos une un gran respeto y cariño entre nosotros y un gran amor a los pobres, a los olvidados, a los excluidos. La lucha por un Paraguay revolucionario, justo, nuevo, humano, solidario; alejarlo del egoísmo, de la hipocresía, la falsedad, el cinismo de sus actuales dirigentes nos motiva. Nos gusta luchar contra los enemigos de la revolución.
Los enemigos de la revolución, esas serpientes venenosas de saco y corbata o de cuello mao; esos adoradores del dinero y de los ricos, esos agentes de Satanás, son las personas más autoritarias, hipócritas y sedientas de poder que el suelo paraguayo ha visto crecer. Los enemigos de nuestros sueños son los más incoherentes del mundo, sus creencias profesadas son pisoteadas a cada rato por sus actos.
Los Francistas del siglo XXI defendemos la gran causa del pueblo y de la nación; los enemigos de la revolución  defienden la causa de  un minúsculo grupo de ricachones codiciosos que explotan y empobrecen a millones de paraguayos.
El grupo de “hombres realistas” (no soñadores) ha aumentado su número con la incorporación, en estos últimos tiempos, de la seudoizquierda Luguista a sus filas. La “izquierda pragmática”, cuchillo y tenedor en manos participa en los pantagruélicos banquetes de celebraciones de los éxitos de la oligarquía; arriaron sus banderas, trocaron su dignidad por  verdes dólares. Los soñadores seguimos en lucha, no pensamos arriar nuestras banderas, las alzaremos cada día más alto para que hagamos llegar a nuestra patria al destino que se merece y que se le ha sido arrebatado en el pasado. El Francismo del siglo XXI volverá a conquistar la independencia, “librar al Paraguay de tan gravosa servidumbre, pues de otra suerte con todo su título de república soberana e independiente, no será bien considerada, sino a manera de una república de guanás, con cuyas substancias y sudor engordan otros”. (2)
Los soñadores tomamos sobre nuestros hombros la responsabilidad de librar a la patria de  tan gravosa servidumbre impuéstale por el imperio y sus lacayos locales;  continuamos con la idea del Dr. Francia de que la substancia y el sudor del pueblo paraguayo no deben engordar a los explotadores; nos cimentamos en nuestra historia para no olvidar lo que somos, para mantener nuestra identidad con un ejercicio permanente de la memoria. En esta lucha titánica muchos de nosotros, tal vez, como Moisés, sólo podrán ver desde lejos la tierra prometida, el yvy marave´y (la tierra sin mal) de los guaraníes pero esa perspectiva no nos hará extrañar las cebollas de Egipto, ya hemos iniciado el camino de la libertad y lo seguiremos hasta conquistarla.
Los hombres realistas del Luguismo  están muy enojados con nosotros porque les aguamos la fiesta. Según ellos el “obispo de los pobres “ha subido al monte Sinaí para recibir leyes y transmitirlas al pueblo, su tropel de bribones encabezado por el rey de los bufones (Miguel López Perito).Dicen que fueron testigos, afirman, que la primera ley que recibió, escrita en un papel con barras y estrellas, fue esta: asesinar a todos los soñadores porque son demasiado buenos para este mundo y estarán mejor en el cielo.
Los hombres realistas, los guardianes de las tradiciones del capitalismo (los señores intelectualillos, la minoría insignificante de capitalistas, los plumíferos de la prensa burguesa, el tropel de bribones de la seudoizquierda luguista, los haraganes, los dirigentes obreros profundamente corrompidos por el capitalismo, las monjas y los curas) aman tanto a los ricos que cualquier pretensión de desalojarlos del poder les parece una alucinación, una locura, un desvarió.
Parece que no entienden, o no quieren entender que nosotros, los hombres soñadores somos revolucionarios y que eso significa, en pocas palabras, que no somos como ellos. Ellos se conforman con lo que existe, rechazan las modificaciones, nosotros, en cambio, reclamamos y trabajamos para que se modifique lo existente, rechazamos el culto a ello y la actitud de resignación.
Ustedes,” hombres realistas” son conservadores, no ven más allá de sus narices; nosotros, los soñadores, somos revolucionarios, miramos el futuro. Esa es la “pequeña” diferencia. Buscar crear una nueva forma de organización social, posible, y que ya es una realidad en algunas partes no es ninguna locura. Planificarlo, no es ninguna alucinación; es usar una de las cualidades más hermosas del ser humano: la capacidad de crear.
Ustedes, hombres realistas, no tienen ideales; están llenos de rutina e inercia, viven paralizados, se conforman con ser un receptor pasivo de la realidad circundante.
Nosotros, por suerte, soñamos.



CAPITULO III


RESPECTO A LA VIOLENCIA REVOLUCIONARIA

…Soñamos pero no somos ilusos.

1) La violencia revolucionaria

…De que la violencia desempeña en la historia otro papel (además del de agente del mal), un papel revolucionario; de que, según la expresión de Marx, es la partera de toda vieja sociedad que lleva en sus entrañas otra nueva; de que la violencia es el instrumento con la ayuda del cual el movimiento social se abre camino y rompe las formas políticas muertas y fosilizadas, de todo eso  no dice nada el señor Dûhring.  Sólo entre suspiros y gemidos admite la posibilidad de que para derrumbar el sistema de explotación sea necesaria acaso la violencia, desgraciadamente, afirma, pues el empleo de la misma, según  él, desmoraliza a quien hace uso de ella. ¡Y esto se dice, a pesar del gran avance moral e intelectual, resultante de toda revolución victoriosa!… (3)
Los politiqueros burgueses –entre ellos nuestros seudosocialistas luguistas- se llenan la boca  acerca de que están en contra de toda violencia, esto, sobre todo, cuando asesinan a los campesinos, apalean a los obreros, descuartizan a los revolucionarios,  le hacen mierda a los sin techos; cuanto más violentos son, más admirador de Mahatma Gandhi  se declaran , más hipócritas resultan.
Hay dos tipos de violencia política y social: una contrarrevolucionaria, antipopular e injusta, otra revolucionaria, popular y justa.  Nosotros, como socialistas, queremos eliminar toda  violencia, toda coacción, toda subordinación de unos hombres a otros. Pero solo hay un medio para lograrlo esa meta, oponer la violencia revolucionaria a la violencia contrarrevolucionaria; oponer  la violencia de las clases oprimidas a la violencia de las clases opresoras, vencer a estas. Toda violencia que busque la liberación de los oprimidos es justa, y si vamos al campo moral, es buena;  toda violencia que busque mantener la opresión y la explotación es injusta  y mala; toda violencia revolucionaria es justa, aunque sea ilegal para las leyes contra revolucionarias; toda violencia contrarrevolucionaria es injusta aunque sea legal de acuerdo a las leyes burguesas. Nosotros apoyamos la violencia justa y nos oponemos a la injusta. Planteamos, no una lucha atenuada contra los opresores, sino una lucha radical y  violenta. Así como la oligarquía y su aparato político hace uso intensivo de la violencia contra el pueblo, nosotros, los revolucionarios epepistas decimos: ¿Por qué el pueblo pobre no deberá hacer uso de la violencia y de las armas contra los oligarcas y contra su burocracia de dominación política?
Siempre hablamos claro, no nos escondemos detrás de frases mentirosas como lo hacen los políticos de la oligarquía, unos demagogos que solo buscan engañar a las masas.
El pacifismo, el no uso de la violencia y el desarme de los explotados y oprimidos es el primer mandamiento de los opresores y explotadores. En cambio,  el primer mandamiento de quienes  buscamos seria y sinceramente la liberación de las masas populares acogotadas por la miseria y la violencia antipopular es el armamento generalizado del pueblo oprimido y explotado.
Hablar de cambios profundos, de medidas favorables a los pobres, de amor al pueblo, de defensa de sus intereses, etc. Y no plantear el punto central del asunto- como lo hacen los seudosocialistas es ser un mero embaucador y estafador. El punto central del asunto es este: ¿Dotaremos a las clases oprimidas de las herramientas necesarias para conquistar y mantener su liberación? Herramientas vulgarmente conocidas como armas. Nosotros nos planteamos dar al pueblo capacidad de decisión y elección así como poder para hacer cumplir sus decisiones; ¿Y qué más poder que la punta de los fusiles?
¡Que planteen  los “maestros en cuestiones sociales”  y los demócratas pequeñoburgueses que pretenden darnos consejos, como entienden ellos su amor al pueblo y la defensa de sus intereses! Aunque tampoco hace falta, lo sabemos, lo vemos cada día: sueldos de 50 a 70 millones de guaraníes; mansiones fastuosas; vacaciones en las cálidas playas del Caribe, de Brasil o de Uruguay; reparto de sinecura a alcahuetes y amantes, lujosos automóviles blindados (está claro que con la indignación que provocan en el pueblo necesitan andar blindados y con docenas de matones)…
¡No nos den consejos!; no los queremos cuando provienen de gente como  vosotros; si esto no estuviese dirigido a personas decentes les diríamos donde meterse sus consejos…
Otros que se creen maestros en cuestiones sociales en Paraguay son los curas; repiten en sus homilías politiqueras de que la violencia sólo engendra violencia; esta es una verdad a medias, es solo aplicable a la violencia contrarrevolucionaria y no, como los hacen los profetas de la oligarquía, a la violencia revolucionaria. Si  la violencia contrarrevolucionaria no existiese, no habría necesidad de violencia revolucionaria. La violencia injusta engendra la violencia justa y esta trae consigo, engendra un gran avance intelectual, moral y material; es la herramienta para crear una nueva sociedad en donde toda violencia se termine, donde la explotación y la dominación de unos hombres sobre otros sea solo un mal recuerdo, una pesadilla horrorosa que ya no atormentará la vida de los seres humanos.
Algunos seudodirigentes populares del tipo Odilón Espínola, Marcial Gómez, Belarmino Balbuena y Cía. Se han especializado en adoptar posturas favorables a los opresores, según estos,  el uso de la violencia deslegitima la lucha popular; están más preocupados de la opinión de los terroristas de los medios de comunicación que de plantear una lucha seria. Deben aprender que lo que envilece a un hombre o a una organización y lo hace censurable a los ojos de los demás no es defender sus ideales, sus intereses justos, sus derechos conculcados con la violencia y las armas si fueran necesarias sino lo contrario, lo censurable y repudiable son aquellos hombres que sabiendo la justeza  de su causa no la defienden con el filo del machete, es más, quienes no actúan de esa manera no son verdaderos hombres, son unos inútiles  y deberían cruzar sobre sus pechos huecos sus brazos impotentes y pedir perdón al pueblo que dice defender. Las causas justas no se deslegitiman por el uso de la violencia para defenderlas o hacerlas triunfar. La violencia repudiable es la contrarrevolucionaria, antipopular e injusta; la que se utiliza para defender estructuras sociales que sólo favorecen a una minoría. La violencia revolucionaria, popular, justa; la usada por una buena causa no hace despreciable a quien la utiliza, excepto ante los ojos contra quienes se aplica, pero eso a nosotros los revolucionarios epepistas no nos interesa, no buscamos el aprecio de los ricachones y sus lacayos. Nos sentimos muy bien jugándonos el pellejo por las bellas y justas causas del pueblo. Que los seudodirigentes populares sigan preocupados por conseguir la aprobación de la oligarquía y de sus sicarios propagandísticos de las radios, los diarios y la televisión; nosotros seguiremos nuestro camino. No buscamos la aprobación de esos granujas.
El Ejército del Pueblo Paraguayo es revolucionario, popular, justo y existe desde hace poco tiempo. La violencia de los terratenientes, de los ricos contra las comunidades campesinas en particular y contra todo el pueblo en general es de hace bastante tiempo. Algunos insensatos malintencionados quieren hacer entender, que esta se inicia como respuesta al accionar revolucionario; presentan la realidad de manera invertida. El Ejército del Pueblo Paraguayo surge como respuesta a la violencia contra el pueblo pobre, como medio de autodefensa de algunas comunidades campesinas de los departamentos más pobres del país ante los permanentes asesinatos de campesinos pobres ejecutados por los matones de estancia y por los efectivos policiales que, hablando con más propiedad, son una sola y misma cosa.
La miseria y el olvido ha llevado a parte del movimiento popular paraguayo a hacerse escuchar, a lanzar sus gritos ayudados por sus viejas herramientas de caza, se ha cansado de presentar sus pedidos a las oficinas públicas de los burócratas para que nunca sean atendidos, la larga lucha social y política pacíficas no han hecho más que perfeccionar las burlas y los pretextos de los burócratas y aumentar el resentimiento en nuestros corazones; nos hemos visto obligados a tomar las armas para defender nuestras vidas, nuestras ideas, nuestra dignidad.
El Ejército del Pueblo Paraguayo es la parte del movimiento popular paraguayo que se ha cansado de mendigar migajas a los miserables oligarcas, la parte legalista, mendicante del movimiento popular paraguayo pretende erigirse como única representante del pueblo, en especial en los foros internacionales, en realidad es un grupo en franca decadencia como consecuencia de su compromiso con un gobierno anti popular como el de Lugo.
En Paraguay solo existe recuerdo y atención para una minoría insignificante de ricos; la muerte y el dolor se han hecho compañeros de aquellas comunidades que han velado la cuna del EPP y de muchas otras del campo y de los barrios pobres de las ciudades. Los padres del Ejercito del Pueblo Paraguayo, los pobres y los olvidados no teniendo más nada que comer se han tragado la paciencia a fin de que puedan seguir manteniendo vivas sus esperanzas.
Los propagandistas y analistas oligárquicos han empezado a dar sus explicaciones acerca de las causas de su surgimiento según sus sesudas “explicaciones”  un grupo de delincuentes se ha aprovechado de la ausencia del estado; como siempre, la mala fé, el irracionalismo y los prejuicios sustituyen al análisis racional y sereno. Cualquiera que se fije sin anteojeras a la realidad social paraguaya verá que el estado siempre estuvo presente en las zonas de influencia del Ejército del Pueblo Paraguayo: para reprimir a los ocupantes de tierra siempre ha estado, para estafar a los pobladores en épocas electorales siempre ha estado, para asesinar a los campesinos en defensa de las estancias y los sojales de los terratenientes siempre estuvieron y están. No es la ausencia del estado la que ha posibilitado  el surgimiento de la insurgencia  revolucionaria sino su presencia y su avasallamiento de los derechos de la gente pobre. La insurgencia Paraguaya del siglo XXI surge sobre condiciones objetivas definitivamente injustas y sobre la base del desarrollo ideológico de una joven dirigencia popular revolucionaria (lo de joven es relativo, pues somos veteranos que aún siendo niños hemos luchado contra la dictadura de Alfredo Stroesner).
Quiero recordar aquí que la oligarquía paraguaya debe ser una de las más criminales de América Latina y su prensa, una de las abyecta. Pongo aquí algunos ejemplos de la política oligárquica en relación al EPP, del nivel de la prensa y su “objetividad”. Va para quienes dicen que no se justifica nuestro uso de la violencia. Y se ponen a rendir pleitesía a la violencia reaccionaria.

Editorial de la nación donde dice que el EPP es una serpiente que se debe aplastar
Así de pacifico son los oligarcas paraguayos.

2) LUCHA DE LOS OPRIMIDOS CONTRA LOS OPRESORES

“Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, veladas unas veces y otras franca y abierta;  lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases beligerantes. “(4)
Según los interesados ideólogos burgueses, en Paraguay, no existe tal lucha, que Paraguay es una nación monolítica donde los esclavos modernos aman a los oligarcas. Nadie en su sano juicio puede poner en duda el hecho cierto de que los oprimidos paraguayos tienen un resentimiento pasivo y una agresividad contenida hacia las clases dominantes, la lucha constante está un poco velada nada más, las chispas revolucionarias irán encendiendo la hoguera donde se cocinarán los demonios oligárquicos. La sociedad paraguaya se halla divida en clases, y esta división no es natural sino impuesta por las clases dominantes que viven como parásitos a expensas del trabajo ajeno, las sanguijuelas se aprovechan de manera continuada de los trabajadores.
“La historia de todas las sociedades (también la paraguaya) que han existido hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases”. (5)
Tal lucha puede revestir la forma política o la forma armada, no siendo esta última más que “la mera continuación de la política por otros medios”, es decir, por medios violentos. (6)
Hemos explicado anteriormente, que una larga lucha política antecedió a la conformación del Ejército del Pueblo Paraguayo como herramienta de lucha por la liberación al servicio del pueblo, entendimos que la lucha de las clases oprimidas y explotadas no será una verdadera lucha de clases sino se propone como meta su transformación en clases dominantes y que, como demuestra la historia de las revoluciones triunfantes, no podrán dominar a sus enemigos sin un ejército revolucionario; nosotros no pensamos hacer la revolución sin la toma del poder.
Los intereses más esenciales y decisivos de las clases oprimidas  solo podrán ser satisfechas por medio de transformaciones políticas radicales, y las transformaciones políticas radicales   no se lograrán prendiendo vela a los santos.
Nuestro propósito, con la creación del Ejército del Pueblo Paraguayo fue y sigue siendo el de dotar a los revolucionarios paraguayos del instrumento idóneo de lucha capaz de unificarlo y de elevar el desarrollo de la conciencia revolucionaria en las masas.
Perseguimos los mismos fines que el pueblo necesita y persigue: romper el yugo imperialista para reconquistar la soberanía nacional y derribar el poder  de la oligarquía para que podamos dar tierra a los campesinos e indígenas, techo digno a quienes no lo tienen, trabajo a los desocupados, comida a quienes pasan hambre…Resolver radicalmente las dos contradicciones fundamentales de la sociedad paraguaya- contradicción entre la patria y el imperialismo y contradicción entre el pueblo y la oligarquía-.La resolución de estas. Abrirá el camino, para que por medio de una revolución permanente lleguemos al socialismo.
No estamos de acuerdo con los seudosocialistas que hoy forman parte del gobierno de Fernando Lugo, estos, “han sustituido la lucha de clases por sueños sobre la armonía de las clases”. Rechazamos a quienes “Imaginan la transformación socialista de un modo soñador, no como el derrocamiento de la dominación de la clase explotadora, sino como la sumisión pacífica de la minoría a la mayoría, que habría adquirido conciencia de sumisión. Esta utopía pequeño burguesa, que va inseparablemente unida al reconocimiento de un estado situado por encima de las clases, a conducido en la práctica a la traición contra los intereses de la clase trabajadora”… (7) Como lo viene demostrando la experiencia de la participación “socialista” en el gobierno de la APC (Alianza Patriótica para el Cambio); una historia de traición, engaño, estafa.
El Ejército del Pueblo Paraguayo se educa en las avanzadas teorías del socialismo científico elaboradas por sus creadores, en los aportes revolucionarios de Lenin, en la frescura revolucionaria del Che Guevara y en la tradición histórica revolucionaria del pueblo paraguayo que tuvo su pináculo, en el pasado, en la teoría y práctica del mayor revolucionario latinoamericano de la primera mitad del siglo XIX, el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, un verdadero precursor práctico del socialismo revolucionario con las limitaciones propias de la época de inicio del siglo XIX.
Se educa con la responsabilidad de ocupar el puesto de vanguardia revolucionaria capaz de dirigir al pueblo a la toma del poder. Nos sentimos capaces de organizar y dirigir la lucha revolucionaria; nuestro consecuente compromiso con el pueblo nadie lo puede poner en duda. En ardua lucha que ha costado y cuesta el sacrificio y la sangre de heroicos militantes venimos dando fe de la veracidad de nuestras palabras. Nuestros mejores camaradas, nuestros héroes, hoy son maestros, dirigentes y jefes en la lucha de los explotados, de los subyugados en la intención de construir su vida social sin oligarquía y sin dominio imperial.
Por el contrario, el oportunismo hoy gobernante educa hoy en sus filas a los “representantes populares “mejor pagados, viven en burbujas apartadas de las masas, se pasan la buena vida bajo el capitalismo. La incoherencia anima los actos del oportunimo, han renunciado al papel de jefes revolucionarios del pueblo en lucha contra la oligarquía y el imperio. Enseñan absurdas y ridículas teorías conciliatorias.
Los pobres no podrán liberarse de su condición de parias sino no rompen el poder político de los ricos:
“Si te fijas en el último capítulo de Mi 18 Brumario, verás que expongo como próxima tentativa de la revolución francesa, no hacer pasar de unas manos a otras la máquina burocrática-militar, como se venía haciendo hasta ahora sino romperla, y esta es justamente la condición previa de toda verdadera revolución popular en el continente”. (8)
El oportunismo gobernante, en un juego de astucia, ignorancia e hipocresía presenta el paso de unas manos a otras (la alternancia) de la máquina burocrática-militar-policial como algo  histórico para el movimiento popular. Gógol, en su novela, las almas muertas denomina a su personaje Nozdriu, prototipo del terrateniente estafador, como hombre “histórico”, no porque sus actos tuvieran trascendencia sino porque donde se iba se producían  “históricos” escándalos. De este tipo es lo “histórico “del oportunismo, algunos querrán poner en lugar de Nozdriu a Fernando y la novela de Gógol tendrá más escándalos históricos. Sería nada mas  reemplazar el terrateniente estafador por el obispo estafador.
Lo verdaderamente histórico para el movimiento popular será romper la máquina burocrática-militar-policial de la oligarquía paraguaya y sustituirla por el estado revolucionario de los obreros y campesinos; esa es la condición previa de toda verdadera revolución popular ¡Eso si sería algo histórico!


3) ALGUNOS ARGUMENTOS.

“Mis argumentos en favor de mis ideas son estas- dijo el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia depositando dos armas sobre la mesa presidencial del congreso de julio de 1810-: una está destinada contra Fernando VII y la otra contra Buenos Aires.”(9)
Al igual que el Dr. Francia, los Francistas del siglo XXI  no carecemos ni de ideas, ni de argumentos. Las buenas ideas no triunfan por si solas, necesitan de la ayuda de los “argumentos”.  Nuestros “argumentos“  de  hoy día están destinados al imperialismo Norteamericano y a sus lacayos locales: las fuerzas reaccionarias, conservadoras y socialreformistas.
“En último término, las grandes cuestiones de la libertad política y de la lucha de clases las resuelve únicamente la fuerza, y nosotros debemos preocuparnos de la preparación y organización de esta fuerza y de su empleo activo, no solo defensivo, sino también ofensivo.”(10)
No es común que las cuestiones en materia de transformación política y social se planteen de esta manera. Nuestras palabras y nuestros métodos riñen con el tradicional discurso sensiblero y con las formas de actuación aceptables y deseables por la oligarquía defendidos por quienes acostumbran hablar en nombre del pueblo. La larga época de predominio de la reacción política ha familiarizado a gran parte del movimiento popular a considerar la lucha solo desde el punto defensivo y nosotros, los Francistas del siglo XXI, somos ofensivos, no acostumbramos responder a los ataques con actitudes y conductas defensivas sino con contra ataques.
La familiarización con formas defensivas de lucha ha formado toda una escuela de victimización del movimiento popular, de recibir golpes y no dar, sólo se ha acostumbrado a una búsqueda de compasión, se han formado estructuras organizativas, formas de actuación, slogans y paradigmas mentales absolutamente defensivos.
Las ridículas, descabelladas y malintencionadas críticas de nuestros detractores reformistas son productos del apoderamiento de sus espíritus de formas defensivas de actividad, de permanente victimización.
El espíritu defensivo y la victimización permanente traen consigo, de manera casi natural, un apasionamiento por las formas pacíficas  y legales de lucha y a considerar como inaceptable y erróneo cualquier pretensión de utilización o utilización de formas de lucha contrarias a las declaradas válidas. Se erigen los gurúes de la izquierda reformista que dicen solemnemente tener la verdad en su bolsillo y que todos los que no piensan como él están equivocados, demasiado atrevimiento no tiene menos  que repugnarnos a los revolucionarios. La subjetiva “verdad”  de los reformistas no son más que productos de sus espíritus impotentes.
Nuestros reformistas locales rechazan el espíritu guerrero de nuestros ancestros guaraníes y el de los grandes defensores de la patria independiente (1814-1870).En lugar de ser usado como cimiento, para enfrentar con mayores posibilidades de éxito los desafíos actuales, es olímpicamente rechazado.
Para que podamos dar un salto cualitativo, los revolucionarios paraguayos debemos enraizarnos fuertemente en lo mejor de nuestro pasado, redescubrir nuestra identidad enterrada por una cobarde oligarquía. Solo así podremos ayudar al pueblo a destruir el servilismo que ha penetrado en la conciencia nacional como consecuencia de la continua humillación de los poderosos. Abandonemos los razonamientos turbios, anodinos, impotentes, propios de la estrechez mental de quienes ponen sus destinos en manos de otros y no los  toma en propias manos. Somos heredero de Francia y de Solano López; ¡con qué nos van a amenazar!, ¡con qué nos podrán intimidar!…, pues, ¡con nada!
No luchamos con las actitudes y los métodos de los impotentes sino con pensamientos y acciones que nos han enseñado el creador de nuestra patria (Francia) y el más sublime y feroz defensor patrio (Solano López).
… “Por la experiencia de cuatro años de lucha sé que nunca la fuerza numérica y los recursos se han impuesto a la abnegación y el valor del soldado paraguayo, que se bate con la resolución del ciudadano honrado y del hombre cristiano, y que se abre una amplia tumba en su patria, antes que verla humillada”.(11)
El pueblo paraguayo no es un tierno corderito, se alimenta con ideas más nutritivas que la sopa boba intelectual que le ofrecen los seudosocialistas. Los predicadores de la sumisión, deben aprender que nosotros, al igual que Solano López, nos batimos, con abnegación y valor y pensamos que es preferible abrir una ancha tumba en la patria, antes que seguir viéndola humillada.
El espíritu sumiso es una debilidad y sólo alienta a los opresores a buscar llegar siempre más lejos. La actitud combativa, y aún más, la colisión violenta contra los opresores, es la forma en que se encenderán de nuevo, en el pecho de todo el pueblo paraguayo, las brasas ardientes de la libertad. Quien aspire a ser revolucionario, quien aspire a convertir el “muero con mi patria” de Solano López en un “resucito con mi patria” no puede andar sembrando espíritu de sumisión en el cerebro de los hijos del más grande héroe americano “Solano López no tiene su igual ni en Bolívar, ni en San Martín, ni en los más bellos tipos de constancia indomable y grande que presenta la historia de América”.
El pueblo paraguayo ha sido protagonista de épicas y gloriosas batallas en las que ha demostrado lo que vale; los Francistas del siglo XXI nos ponemos a la altura de esa historia, tenemos claro que “Un revolucionario blandengue, vacilante en los problemas teóricos  y de estrechos horizontes, que justifica su inercia con la espontaneidad del movimiento de masas y se asemeja más a un secretario gremial que a un tribuno popular, carente de un plan amplio y audaz que imponga respeto  incluso a sus adversarios, inexperto e inhábil en su arte (la lucha contra la policía política), ¡no es , con perdón sea dicho, un revolucionario sino un mísero artesano!”(12)
El apasionamiento pacifista y la actitud victimista promovida por falsos profetas socialistas están acompañados además, por un relajamiento en el uso del intelecto, la impotencia también  alcanza al intelecto.
“Sin teoría revolucionaria tampoco puede haber movimiento revolucionario” (13); el movimiento revolucionario que hoy recorre el Paraguay es producto de  la evolución del pensamiento revolucionario de jóvenes comprometidos con las masas populares; el movimiento avanza  y la conciencia debe seguirlo y aún más, adelantarse a él.
…Sobre todos los jefes deberán instruirse cada vez más en todas las cuestiones teóricas, desembarazarse cada vez más de la influencia de la fraseología tradicional, propia de la vieja concepción del mundo, y tener siempre presente que el socialismo, desde que se ha hecho ciencia, exige que se le trate como tal, es decir, que se lo estudie. La conciencia así lograda y cada vez más lúcida, debe ser difundida entre las masas populares con celo cada vez mayor, y se debe cimentar cada vez más fuertemente la organización, así como la de los sindicatos”… (14)
El desarrollo de la conciencia socialista revolucionaria del pueblo es la base que puede asegurarnos el triunfo, su conciencia revolucionaria lo conducirá a la acción revolucionaria.
Ningún problema social o político se solucionará por el solo hecho de que hayamos tomado conciencia de ello, pues es algo que está fuera de la mente, algo objetivo. La conciencia nos ayudará a elaborar una solución, pero aún no basta con eso, debemos, con la acción revolucionaria destruir las formas caducas de organización social y política y construir las nuevas formas elaboradas de manera absolutamente consciente, anticipadas en la mente.
Nuestra misión de combatientes de vanguardia nos exige una altísima conciencia revolucionaria, nos exige abandonar todo sentimiento de impotencia en la lucha por hacer realidad, por concretar nuestros ideales.
La cerrazón intelectual de los defensores del viejo Paraguay (entre quienes se encuentran la seudoizquierda luguista) hace que promuevan ideas absurdas, fantasiosas, oscurantistas. Atizan los prejuicios de la gente ante que su juicio.
Los Francistas del siglo XXI debemos combatir con energía el ignorantismo, el misticismo, el irracionalismo, el sentimentalismo pietista, en general, la búsqueda de soluciones mágicas y fantasiosas a los males que mucho distan  de ser fantasiosos.

4) REFUTACIONES

Todo tipo de banalidades han difundidos los enemigos del Ejército del Pueblo Paraguayo; nos atacan con la rabia más salvaje, y con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenadas de calumnias y mentiras. En esta ignominiosa misión se toman de las manos y compiten tanto los reaccionarios (Colorados, Unacetistas, Patria Queridistas), los liberales; el reformismo seudosocialista luguista como así también algunos renegados, traidores y cobardes. La competencia entre estas serpientes ponzoñosas es acerca de quién escupe más veneno sobre el E.P.P. Como tienen todo el tiempo del mundo, pues son unos haraganes, viven quejándose, desesperándose, discutiendo, buscando alivio a sus almas atormentadas en homilías estériles de curas reaccionarios o en el alcohol de las tabernas, bares y Pubs. Estos mequetrefes tienen el ánimo turbado. Les invitamos a que serenen sus espíritus y traten de dar ideas positivas al pueblo paraguayo.
Comencemos refutando algunas opiniones de los seudodirigentes de la izquierda luguista y de los renegados.
Empecemos por el liquidacionista  Omar Martínez, uno de los Mario Monjes  paraguayo, este, ha capitulado vergonzosamente, se ha vuelto pesimista y perdió la fe en el futuro de la revolución paraguaya. Hoy día, se dedica a criticar desde su posición de renegado a sus, negados por él mismo, ex compañeros. No le ha sido suficiente liquidar al Partido Patria Libre; hoy, como individuo solitario, se dedica a hacerse autobombo y tratar de impedir el crecimiento de la única organización revolucionaria del  Paraguay, el Ejército del Pueblo Paraguayo.
Uno de los “notables argumentos” de Omar Martínez contra el E.P.P es el de aventurerismo militar.
Al rebatir este “notable argumento” empezamos citando la frase de un heroico comandante guerrillero: “me dirán aventurero, y yo les diré: lo soy; ´sólo que de un tipo diferente, soy de los que se juegan el pellejo para demostrar sus verdades” (15).
El aventurero es aquel que un día no muy lejano hablaba de hacer la lucha armada y que ante las primeras dificultades vino a presentarse ante la  “justicia” oligárquica con el ridículo pretexto propagandístico de que así evitaría persecución a otros compañeros, buscando más bien,  presentar la cobardía como un acto heroico y generoso. Eso es ser aventurero. La norma de los verdaderos revolucionarios no es presentarse, es decir, rendirse ante sus enemigos. El pretexto alegado no sirve, si la norma fuese que los revolucionarios tengan que presentarse ante sus enemigos porque de lo contrario perseguirán a otros, ningún revolucionario de la historia hubiese luchado. En todos los tiempos y en todos los lugares donde hubo lucha, los enemigos de la revolución siempre han ejecutado, en su infinita cobardía, persecución contra los más indefensos y no por esto, los revolucionarios se han entregado. La persecución no es culpa de los revolucionarios (como muchos, incluido Osmar Martínez, quieren hacer creer aquí en Paraguay) sino de quienes ejecutan esos abominables actos de tortura, encarcelamiento, muerte de indefensos campesinos u otros miembros de la población civil. Los guerrilleros colombianos no se presentan a las autoridades porque estos descuarticen con motosierras a la población civil; los guerrilleros vietnamitas no se presentaban ante los invasores norteamericanos como respuesta  a sus bombardeos con Napalm sobre poblaciones civiles; así también, los guerrilleros paraguayos no vendrán a presentarse a la “ justicia paraguaya” porque Sandra Quiñonez  y Rafael Filizzola hagan redadas masivas y encarcelen y torturen a indefensos campesinos y la culpa no es de quienes luchan. Como dijo Pedro Pablo Caballero en Piribebuy, cuando le intimaron rendición las fuerzas de ocupación: “estoy aquí para pelear, y si es necesario para morir, pero no para rendirme”. (16). Somos de quienes exponemos nuestros pellejos y no estamos para rendirnos; nuestra decisión no es una moda pasajera (como lo fue en el pasado para Osmar Martínez) sino el fruto de profundas convicciones y esas, se ven en nuestras vidas. Todos los jefes del E.P.P tienen entre 10 a 20 años de trayectoria revolucionaria y esta no la hemos comprado en los supermercados.
A nosotros no nos desanima la posibilidad de una larga lucha, a los revolucionarios no nos asusta un trabajo largo, nuestra estrategia y nuestra organización están orientadas hacia una labor muy larga, no pensamos liquidar nuestra organización ante las primeras dificultades. Solo gente como Osmar Martínez, que quiere hacerse pasar por revolucionario pero que no es, puede apesadumbrarse ante las dificultades y olvidar que el objetivo del socialismo es el de transformar de raíz las condiciones de vida de, no solo el Paraguay, sino de toda la humanidad, por lo que es imperdonable que un revolucionario socialista se asuste ante la perspectiva larga de su tarea.
Nuestra tarea recién empieza y ya hemos hecho mucho por el pueblo, mucho más que cualquier otra organización popular; si hoy el gobierno y hasta los ultrareaccionarios de la A.R.P no recurren con facilidad al simple asesinato de los pobres en lucha, es por el temor a las represalias del E.P.P; si hoy llevan “ayuda social” a los pobres de algunos lugares- “casualmente”, en las zonas de influencia del E.P.P- es porque le temen como a la muerte, al crecimiento del E.P.P y pretenden contrarrestarlo con forzada “generosidad”. El pueblo es mucho más respetado luego del surgimiento de su ejército.
Pensamos hacer mucho más, pues somos nada más que la avanzadilla, la punta de vanguardia del movimiento popular paraguayo; el pueblo en lucha cuenta en nosotros con su vanguardia revolucionaria; no queremos estar en la retaguardia de la lucha popular, no por aventura sino porque sentimos un profundo compromiso con el pueblo, nos agrada servirles.
Otro “notable argumento” del Mario Monjes Paraguayo contra el E.P.P es que, según él, somos extemporáneos.
Por supuesto que para los demócratas burgueses y pequeñoburgueses (Osmar Martínez entre ellos) no estamos de moda los revolucionarios armados, somos unos dinosaurios. Esto no es nuevo, todos los contrarrevolucionarios de la historia han dicho de sus enemigos revolucionarios lo mismo; todos los seudorrevolucionarios han dicho siempre: “No es el momento”. Para las clases dominantes y para los seudoluchadores nunca es buen momento para luchar; siempre son extemporáneos quienes buscan seria y sinceramente exterminarlos. ¡Cómo se nos ocurre a los Epepistas luchar con las armas en la mano en pleno siglo XXI!
La moda es declararse ex guerrillero, usar eso como propaganda para atraer votos populares y una vez en el poder hacer lo contrario de los ideales revolucionarios de los guerrilleros que lucharon contra las dictaduras no para instaurar la democracia burguesa  sino para instaurar democracias populares revolucionarias y profundos cambios socio – económicos en favor del pueblo. Los ex guerrilleros que hoy abren sus brazos al capital norteamericano y declaran: ¡Vengan hermanos inversionistas, los estamos esperando con los brazos abiertos!, traicionan la memoria de los guerrilleros muertos.
Los guerrilleros paraguayos del siglo XXI no luchan por mantener la democracia burguesa, buscamos destruirla. Muchos que han luchado contra la dictadura hoy se han convertido en burócratas tan inhumanos como los esbirros dictatoriales. Muchos juzgan a los guerrilleros del siglo XXI con los paradigmas de los 70, eso es un error, el mundo evoluciona, y los guerrilleros también
Indiquemos aquí que los “argumentos” de Osmar Martínez coinciden “casualmente” con los del presidente Fernando  traidor Lugo quien en reiteradas oportunidades ha declarado que la lucha armada no tiene cabida en Paraguay, que es extemporánea y ha dado la orden a su policía “socialista” de exterminar a los guerrilleros.
Pasemos a los argumentos de un grupo que por la función social que cumplen deberían mantener cierta objetividad. Nos referimos al SPP (Sindicato de periodistas del Paraguay), en los últimos tiempos este sindicato ha actuado como el SPL (Sindicato de periodistas Luguista).Los grandes jefes de este sindicato afirman que el EPP es una fantasía, algo fantasmagórico.
¡Estos sí que están desquiciados!; negar la realidad, no querer saber nada acerca de ella es propia de los sicóticos. Estos constituyen un grupo de verdaderos lunáticos
Nos atacan  sin motivo alguno, nunca los hemos agraviado, reaccionan contra nosotros sólo por el amor que sienten hacia el sumosacerdote de la seudoizquierda y hacia sus patrones oligárquicos, se molestan por el amor que sienten hacia ellos.
Los jefes del SPL deberían estar bajo tratamiento siquiátrico. Respondemos al SPL parafraseando un conocido manifiesto:
Un fantasma recorre el Paraguay: El fantasma del Ejercito del Pueblo Paraguayo; todas las fuerzas del viejo Paraguay y sus aliados internacionales se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: el Presidente de la República y la Embajadora norteamericana; Rafael Filizola y Chuki Santos, el sindicato de periodistas del Paraguay y la Asociación Rural del Paraguay; la tierna podredumbre de la izquierda luguista  junto a Carlos Soler, Lino Oviedo, Calé Galaverna y Alfredo Jaegli.
Los colorados  acusan a Lugo de ser del EPP, los seudosocialistas a los colorados de estar confabulados con el EPP; ¿Quién  no ha sido acusado por sus adversarios de tener vínculos con el EPP? Con esto es evidente que el” fantasmagórico  EPP” es una organización revolucionaria reconocida. ¡Y el SPP se empeña en negar su existencia!
Bueno, por último decimos: si los dirigentes del SPP fueran racionales podríamos perder más tiempo y ocupar más espacios en rebatir sus “argumentos”, pero estamos muy ocupados en una guerra como para gastar energías combatiendo las ideas fantasiosas de personas que confunden su deseo con la realidad. El SPP desea que el EPP no exista, eso los lleva a negar su existencia.
Pasamos a otro enemigo encarnizado del Ejército del Pueblo Paraguayo, el Chanchito Montanaro “Socialista” Rafael Filizola; este nefasto personaje busca confundir al pueblo con sus atolondradas mentiras acerca de la insurgencia paraguaya; una de sus mentiras predilectas es esta: “El EPP es una variedad del crimen organizado”: Que las clases dominantes y sus asesinos profesionales como chanchito Filizola digan que los revolucionarios, que los esclavos sublevados son bandoleros, criminales comunes, crimen organizado, etc. No es nuevo, desde los tiempos de Espartaco vienen repitiendo esas tácticas.
¿Dónde están las mansiones, los autos lujosos, las cuentas bancarias, la buena vida de los epepistas miserable Chanchito Filizola? Los criminales organizados son liberados a cada rato por vuestros tribunales, viven en mansiones principescas, participan con ustedes en acontecimientos sociales…
Nosotros en cambio, sufrimos el ensañamiento de vuestros tribunales, la tortura, la violación de todas las garantías, nuestra espartana vida se desarrolla en la pobreza… Nuestras metas son sociales y políticas y en nuestras filas  nadie busca enriquecerse ni explotar a nadie.
La realidad de las cosas es que Chanchito  Montanaro Filizola dirige la mayor organización del crimen organizado en Paraguay: La  policía nacional.
Veamos a otro personaje, el ayudante de chanchito Filizola, su viceministro Carmelo “Narciso” Caballero; un señorito que a cada frase que habla sobre el EPP agrega “grupo
Delincuencial”; Narciso Caballero tiene muy pocas luces, cuentan que anda más preocupado de su cabellera que de su hueco cerebro. ¿Qué quiere decir Narciso Cabellera con sus dos palabras favoritas?; ¿Qué violamos las leyes oligárquicas? pues sí, las violamos. O tal vez quiera decir que tales violaciones no tienen contenido político, y con esto, Narciso demuestra que sus años de universidad no le han recortado sus orejas de burro pues el delito político no se configura por su forma sino por los móviles que impulsan a quienes violan las leyes. Razonando como Narciso se llegaría a la conclusión de que cualquier acción violatoria de  leyes que vayan en  contra de funcionarios del  Estado sería, por sí mismas, delito político, pues si se entendiese únicamente como delito político aquel que va  contra el estado es inevitable la conclusión anterior.
Los obispos católicos no se quedan atrás en la cruzada que emprenden las fuerzas reaccionarias contra los Francistas del siglo XXI, compiten unos cuantos pero sólo citaré a dos: el ultrareaccionario Claudio Giménez y el ultraluguista  Melanio Medina.
Claudio Giménez afirma con el mismo tono de los seccionaleros stronistas  de la voz del coloradismo que hay personas que personas que pretenden introducir ideologías extrañas al ser nacional, para é, las ideas del creador de la nación paraguaya independiente, del Dr. Francia son extrañas al ser nacional .Debemos sospechar que Claudio Giménez identifica el ser nacional  con las ideas colonialistas traídas por los colonizadores españoles acompañados por obispos similares a Giménez que bendecían sus atrocidades.
Me pregunto: ¿Quién tiene ideas extrañas al ser nacional? ¿Usted, Sr.obispo Giménez? Me temo que sí, sus ideas imperialistas no constituyen el ser  nacional sino, más bien, el no ser, que debieron ser destruidas para que el Paraguay sea independiente, y hoy, usted se empeña en revivirlas.
El Francismo del siglo XXI habla guaraní, come mandioca, escucha polca y guarania, le encanta  la historia patria y es anti imperialista rabioso. Y  este es el punto central del asunto, creerse  un defensor del ser  nacional y no ser antiimperialista es ser un embaucador como lo es, sin duda, Claudio Giménez.
Mario Melanio Medina  afirma que el EPP no existe. Este  sí que es un argumento que nos deja totalmente aniquilados… obispo ma he´i (ya un obispo lo dice).No hay peor ciego que aquel que no quiere ver, y el obispo Medina evidentemente no quiere ver. Prefiere ser como los ídolos rechazados por el padre de los creyentes, Abraham, que tenían ojos y no veían y tenían oídos y no escuchaban. Melanio Medina prefiere seguir rindiendo culto a su becerro de oro particular: la represa de Jasyretá. Por suerte nuestra existencia no depende de la bendición del obispo Luguista Melanio  Medina.
Otro personaje que se siente agraviado sin que nosotros nunca lo hayamos ofendido – su sentimiento de agravio es por lo visto, en nombre de la oligarquía, al cual sí agraviamos – es un dirigente del partido comunista paraguayo-que dicho sea de paso, no tiene nada de comunista  y sí mucho de liberal burgués – de nombre Amado Najeeb; personaje que para convertirse en dirigente de la juventud comunista tuvo que expulsar a todos los jóvenes  comunistas, quedándose tan sólo, como Robinson Crusoe como solitario líder nada más de sí mismo. Nos interesa citar a este muchacho no porque tenga importancia lo que afirma o hace sino porque es un ejemplo de cómo no debe  ser un comunista. Como Júpiter se enoja y lanza rayos contra el Ejército del Pueblo Paraguayo; el pobre se enoja justamente porque no tiene razón, simplemente por agradar a los oligarcas y sus esbirros.
Volvamos la vista hacia alguien que desde su dorado refugio en las playas Brasileñas se dedica a lanzar comunicados contra el EPP; otro Mario Mongues paraguayo; Juan Arrón .Se ha especializado en denostar a sus compañeros buscando, por esa vía, ganarse el perdón de la oligarquía. El renegado Arrón ha desertado cobardemente ante las primeras escaramuzas contra los contrarrevolucionarios, se zambulló bajo las sotanas del obispo Lugo, bucaron la ruta más rápida hacia la frontera Brasileña, abandonó a todos sus compañeros y de haber tenido posibilidad se hubiese ido como refugiado a la estación espacial internacional…
Las opiniones de los renegados carecen de validez.
A nosotros nos interesan los compañeros en lucha, sus opiniones, sus creencias. A ellos les decimos parafraseando a aquel escritor griego:
Declaremos la guerra a la oligarquía y al imperio norteamericano sin siquiera decírselos; no más ideas de negociación ni debates. No perdamos más tiempo discutiendo o acusándonos entre nosotros; dirijamos cada gramo de nuestra energía contra los enemigos. Seamos tan inventivos e inspirados como lo fueron en Curupayty nuestros ancestros, quienes derrotaron a un ejército imperialista mucho mayor. Quememos nuestros carretones, vivamos de la tierra, actuemos rápido. No nos rindamos ni olvidemos los peligros que nos rodean un solo segundo. Es ellos o nosotros, vida o muerte, el bien o el mal. A quien trate de confundirnos con arteras palabras o vagas ideas de pacificación declarémoslo demasiado estúpido y cobarde para estar  de nuestro lado  y echémoslo. Que los imperialistas y los oligarcas nos vuelvan despiadados Que una sola idea nos consuma: las ansias de victoria sobre los enemigas del pueblo y de la patria.
Sólo la experiencia histórica dará una respuesta definitiva e irrevocable a nuestros críticos; nosotros seguiremos nuestro camino, no cambiaremos nuestras posiciones, no bailamos al ritmo que quieren imponernos nuestros críticos.
“Marchamos en grupo compacto, tomados con fuerza de las manos, por un camino abrupto e intrincado. Estamos rodeados de enemigos por todas partes y tenemos que marchar casi siempre bajo su fuego. Nos hemos unido en virtud de una decisión adoptado, con toda libertad, precisamente para luchar contra los enemigos y no caer, dando un transpies,  en el pantano contiguo, cuyos moradores nos reprochan desde el primer momento el habernos separado en un grupo independiente y elegido el camino de la lucha y no el de la conciliación. Y de pronto algunos entre nosotros comienzan a gritar: ¡Vamos al pantano! Y cuando se intenta avergonzarlos, replican: ¡que gente tan atrasada sois! ¡Cómo no os avergonzáis de negarnos la libertad de invitaros a seguir un camino mejor!  ¡ah, sí, señores, libres sois no solo de invitarnos, sino de ir a donde mejor os plazca, incluso al pantano; hasta consideramos que vuestro verdadero puesto está precisamente en él, y nos sentimos dispuestos a prestaros toda la colaboración que esté a nuestro alcance para trasladaros allí a ¡vosotros! ¡pero en tal caso soltad nuestras manos, no os agarréis a nosotros, ni ensucies la gran palabra libertad, porque nosotros también  somos libres para ir a donde nos parezca, libres para luchar no sólo contra el pantano, sino incluso contra los que se desvían hacia él!



CAPITULO IV


LA REVOLUCION DEL PENSAMIENTO

1) PENSAR COMO REVOLUCIONARIO

Si nos planteamos llevar adelante una revolución política y social se hace necesario revolucionar el pensamiento en su forma y en su contenido. Veremos algunas cosas en este capítulo, de partida es bueno tener presente que nada es imposible para aquel que de verdad se propone llegar a algo; no digas no puedo…
Es muy común escuchar en boca de los profesores liberales, de los agentes propagandísticos de la oligarquía que el socialismo revolucionado es anticuado; nada más alejado de la realidad; es la ideología liberal la que está anticuada, el socialismo es algo nuevo, moderno, fresco.
El espíritu de las leyes de Montesquieu, donde se da los fundamentos de la separación de poderes, vio la luz en 1748; las cartas sobre la tolerancia de John Locke, en 1689; la investigación sobre la naturaleza y causas  de la riqueza de las naciones, de Adam Smith, en 1776. El contrato social,  de Juan Jacobo Rousseau, en 1762. El acta fundacional del moderno socialismo científico es el muy conocido manifestó, de Karl Marx y Federico Engels, publicado por vez primera en 1848. El nacimiento del socialismo moderno es muy posterior a las obras que sistematizan el liberalismo político y económico y el individualismo filosófico. Esta ubicación en el tiempo ya nos demuestra quienes son los verdaderos anticuados.
Pero el socialismo científico moderno no sólo surge posterior al liberalismo ideológico, también  lo supera, lo que en términos dialécticos quiere decir es más evolucionado, ocupa un nivel más alto en la evolución del pensamiento. El socialismo moderno se eleva por sobre los hombros de la economía política clásica inglesa, de la filosofía clásica alemana y de la ilustración francesa; elabora soluciones mejor concebidas para las contradicciones de la sociedad capitalista; soluciones radicales.
Es muy probable que los fieros defensores del capitalismo en Paraguay pongan como referente fundacional de sus ideas  la obra de Adolf Hitler, Mein Kampf (mi  lucha), de 1923. Y con esto no habrían más que probar cuán verdad es  lo que estoy diciendo acerca del carácter anticuado de sus ideas, puesto que no hay forma de sostener que el nazismo representa un progreso para la humanidad.
El pensamiento socialista es algo vivo, robusto, tiene en sus filas a pensadores de la talla del Che Guevara con ideas no sólo para el presente sino también para el futuro.
La cultura socialista revolucionaria paraguaya debe luchar firmemente contra todas las ideas esclavizadoras opuestas a la resistencia, a la lucha, a la liberación, a la evolución por vía revolucionaria  de la sociedad paraguaya; debe destruir las ideas reaccionarias, estas impiden que los obreros y los campesinos paraguayos levanten la cabeza; los revolucionarios debemos ayudarlos propagando activamente las ideas revolucionarias, pues, “La conciencia socialista moderna sólo puede surgir de profundos conocimientos científicos. En efecto, la ciencia económica contemporánea es premisa de la producción socialista en el mismo grado que, pongamos por caso, la técnica moderna; y el proletariado, por mucho que lo desee, no puede crear ni la una ni la otra; la ciencia no es del proletariado, sino de la  intelectualidad burguesa: es del cerebro de algunos miembros de este sector de donde ha surgido el socialismo moderno, y han sido ellos quienes lo han transmitido a los proletarios destacados por su desarrollo intelectual,  los cuales lo introducen luego en la lucha de clases del proletariado, y no algo que ha surgido espontáneamente dentro de ella.”(18)
Los Francistas del siglo XXI debemos desarrollar los gérmenes socialistas del Francismo primigenio, esto lo lograremos revistiendo las verdades universales del pensamiento socialista revolucionario con formas nacionalizadas, paraguayisandola. Es necesario que  nos apropiemos de la excelente cultura popular  paraguaya; para que esta sea el ropaje de la cultura revolucionaria debemos rescatarla de la vieja y podrida clase dominante que la utiliza en contra del pueblo. Debemos enraizarnos en lo mejor de nuestro pasado  para así construir, sobre bases firmes, el porvenir de la patria liberada.
Popularizar los conocimientos revolucionarios no significa vulgarizarlos, significa buscar la forma de hacerlos comprensibles a la masa popular. Gran parte de los socialistas paraguayos  han sido incapaces de lograrlo, creo, sobre todo, por causa de que han tenido que vivir mucho tiempo alejados de su tierra y han formado sus conocimientos sobre el terreno de otras realidades.
La cultura Francista del siglo XXI busca ser una poderosa arma revolucionaria para las grandes masas populares paraguayas. Busca prepararlas ideológicamente para la revolución.      La revolución del pensamiento precede a la revolución política y social. Pensar como revolucionario hace actuar como revolucionario. No debemos olvidar que “sin teoría revolucionaria, tampoco puede haber  movimiento revolucionaria”. (19)
No existe ninguna duda de que en la actualidad debemos ampliar la difusión de la ideología socialista revolucionaria (combatir el “socialismo” insípido, dulzarrón de los partidillos “socialistas” gobernantes) y poner mucha más energía en el estudio de la historia revolucionaria  del  Paraguay; si no  procedemos de esta manera, seremos incapaces de llevar adelante la gran revolución Francistas del siglo XXI.
“Cuando se hablan de ideas que revolucionan toda una sociedad, se expresa solamente el hecho de que en el seno de la vieja sociedad se han formado los elementos de una nueva, y la disolución de las viejas ideas marcha a la par con la disolución de las antiguas condiciones de vida.
En el ocaso del mundo antiguo las viejas religiones fueron vencidas por la religión cristiana. Cuando en el siglo XVIII las ideas cristianas fueron vencidas por las ideas de la ilustración, la sociedad feudal libraba una lucha a muerte contra la burguesía, entonces revolucionaria. Las ideas de libertad religiosa y de libertad de conciencia no hicieron más que reflejar el reinado de la libre concurrencia en el dominio de la conciencia”. (20)
Hoy día, en Paraguay, las ideas del Francismo del siglo XXI  libran una lucha a muerte contra las ideas de los imperialistas, de los restos medievales promovidas por curas y terratenientes, de los burgueses y de los reformistas pequeñoburgueses.
Esta lucha de ideas es el reflejo de la lucha a muerte de la moribunda sociedad oligárquica semicolonial  paraguaya contra la naciente sociedad paraguaya independiente de los obreros y campesinos. En el seno de la vieja sociedad ya se han formado los elementos de una nueva y lucha por nacer.
El Francismo del siglo XXI es científico, está en contra de todo misticismo y superstición. Llegar a la verdad objetiva es su meta y la  busca en los hechos. Combate la inconsecuencia, la incoherencia por medio de la unidad entre teoría y práctica. Hace concordar lo que se dice con lo que se hace.
El fin del Francismo del siglo XXI es servir a las masas. Disolver las viejas ideas contrarrevolucionarias, imperialistas, esclavizadoras es la meta de los trabajadores revolucionarios de la cultura; estos no nadan entre dos aguas, siempre tienen compromiso con los desposeídos.

2) DE LO QUE SE TRATA ES DE TRANSFORMAR LA SOCIEDAD PARAGUAYA.
“Los filósofos no han  hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.”(21)
La actividad transformadora de los hombres, no ya de los filósofos, se percibe con mucha claridad en la relación que establecen con la naturaleza. Aquí, los hombres, con su actividad productiva, transforman la naturaleza, la adaptan a sus necesidades. Nadie en su sano juicio puede negar esta actividad transformadora. Más aún, aquí es bueno decir, los seres humanos se constituyen como tales, se separan de los demás animales a partir de la utilización de herramientas para sus tareas de transformación. La prehistoria de la humanidad comienza con la invención y el desarrollo de la industria de la piedra tallada.
Pero, he aquí, que en el campo de la vida social y política se pretende, en interés de las  clases dominantes, negar toda transformación.
Los ideólogos imperiales proclaman el fin de la historia y se promueve una interpretación conservadora de la política y la sociedad, se afirma que la democracia liberal burguesa es eterna y que la sociedad capitalista subsistirá per saécula saeculórum.
Nada más alejado de la realidad; las tonterías burguesas seudocientíficas son concepciones interesadas que buscan preservar su dominación de clase:
“La concepción interesada de la historia que os ha hecho- erigir en leyes eternas de la naturaleza y de la razón las relaciones sociales dimanadas de vuestro transitorio modo de producción y de propiedad- relaciones históricas que surgen y desaparecen en el curso de la producción-, la compartís con todas las clases dominantes hoy desaparecidas. Lo que concebís para la propiedad antigua, lo que concebís para la propiedad feudal, no os atrevéis a admitirlo para la propiedad burguesa.”(22)
Veamos dos aspectos de la vida social que por todos los medios se pretende hacerlas ver como inmutables: la propiedad privada  de los medio de producción y de cambio de los ricos oligarcas y el aparato político democrático burgués. Se busca sacralizar y mantener intacto la maquinaria política oligárquica y su propiedad privada.
El liberalismo ideológico y su aparato político estatal se han instalado en Paraguay a partir de 1870. Los liberales ideológicos (para no confundir con el partido liberal) no han llegado al  poder en Paraguay por sus propios medios y a través de una lucha contra otras fuerzas, no, han llegado al poder como sirvientes de las fuerzas de ocupación que destrozaron la república en la guerra de la triple alianza. Así se han apoderado del poder político. Tuvieron que confabularse con tropas extranjeras matando a todo el pueblo paraguayo para que se convirtieran en líderes de una nación que los rechazaba. No devinieron al poder como revolucionarios que eliminaban el poder de la nobleza, el clero, y la monarquía sino como reaccionarios sepultaban una república independiente más avanzada que sus toscas ideas liberal- burguesas.
El liberalismo paraguayo es un anacronismo aún antes de nacer. El prototipo de las revoluciones liberal-burguesas (la revolución francesa de 1789) muestra a una burguesía liberal aliada con el pueblo y en lucha contra la monarquía, contra la nobleza y contra la iglesia dominante. Aquí, la rapiña  liberal no revoluciona nada, apaga, mata la revolución en alianza con la monarquía brasileña, con la nobleza esclavista y con supersticiosos curas. El poder político no cae en manos de los liberales como producto de la evolución natural de la sociedad paraguaya, no surge de la necesidad histórica y, como consecuencia de esto debe recurrir a métodos de mantenimiento en el poder que liberales un poco consecuentes rechazarían. El nacimiento marca la evolución posterior del liberalismo ideológico paraguayo, no libera, oprime, y uno de los aspectos en que se ve es en la veneración supersticiosa del Estado y la autoridad que promueven.
Durante la república independiente (gobierno de Francia y de los López) el pueblo paraguayo sentía al Estado y a las autoridades como institución y personas cercanas, amigas. No era el temor lo que le hacía obedecer, respetar sino esa conciencia de que sus autoridades no lo traicionarían. La destrucción de la república independiente significó la destrucción de la base objetiva de ese sentimiento pero no la destrucción del sentimiento, de la idea que había creado.
Las nuevas autoridades (posterior a 1870), el nuevo Estado ya no eran amigos del pueblo pero este siguió respetándolos como respetaban a las autoridades y al Estado destruido. Las nuevas autoridades ya no estaban como tales para hacer cumplir la voluntad del pueblo pero este siguió pensando con las ideas creadas por las condiciones anteriores. Hubo un brusco y violento cambio de la realidad, las autoridades dejaron de ser servidores públicos para convertirse en amos pero el pueblo pobre siguió pensando con el reflejo de la realidad anterior. Los astutos nuevos gobernantes se dan cuenta de esta situación pero, por supuesto, no iban a destruir algo que tanto les convenía; antes bien, se aprovechan de ello, lo reforzaron con hábiles engaños que aún hoy día perduran. Aquí se origina una veneración supersticiosa del Estado y de todo lo que con él se relaciona, veneración supersticiosa bendecida por litros de agua bendita de los curas y que fue arraigando cada día más en las conciencias. La gente se acostumbró y acostumbra desde niño a pensar que quienes se encargan de los asuntos públicos merecen la veneración supersticiosa cualquiera sea su conducta.
Se le hace creer al pueblo que la función pública no puede ejercerse de otra manera más que con funcionarios con sueldos exorbitantes y, según los amos políticos, así no se corromperán- esto ya es una corrupción que se basa en una falacia; cuanto más dinero se les dé a quienes se encargan de la función pública, más querrán. Fomentar la ambición, la avaricia no adelanta en nada.
Los actuales gobernantes, y a partir de 1870 en adelante, ya no son amigos del pueblo, no son mandatarios del pueblo sino sólo de la plutocracia, de la clase rica de la sociedad. No merecen ser venerados ni respetados por el pobres; deben ser desalojados del poder… “Cuando el Gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es para este el más sagrado de los derechos y el más imperioso de los deberes”…
Pasemos al otro punto; para los adinerados no existe ley más sagrada que la de la propiedad privada de sus riquezas; en defensa de la propiedad privada capitalista se asesina, se mutila, se tortura, se cometen todo tipo de atrocidades.
El Francismo del siglo XXI propone, como veremos con más detalles más adelante, la nacionalización de la mayor parte de los medios de producción y de cambio; la propiedad privada capitalista no es eterna, surgió históricamente y llega el tiempo en que se hace urgente eliminarla.
“Os horrorizáis de que queramos abolir la propiedad privada. Pero en vuestra, sociedad actual la propiedad privada está abolida para las nueve décimas partes de sus miembros. Precisamente porque no existe para esas nueve décimas (90 %) partes existe para vosotros. No reprocháis, pues, el querer abolir una forma de propiedad que no puede existir sino a condición de que la inmensa mayoría de la sociedad sea privada de propiedad.”(23)
Nos proponemos convertir la propiedad de los terratenientes y de los grandes empresarios en propiedad social; las chillones quejas de los sacralizadores de la propiedad privada de los ricos no guían la conducta de los Francistas del siglo XXI, de lo que se trata es de transformar el Paraguay.


3) LA CONCEPCIÓN MATERIALISTA DE LA HISTORIA
“No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.”(24)
¡Qué Bramidos sobre determinismo económico ha provocado esta tesis! ¡Que bufidos sobre o es conocimiento de la libertad humana  ha arrancado de boca de los fanáticos liberales! Con todo eso no demuestran más que su ignorancia y mala fe pues no comprenden que “El desarrollo político, jurídico, filosófico, religioso, literario, artístico, etc.; descansa en el desarrollo económico. Pero todos ellos repercuten también los unos sobre los otros y sobre su base económica .No es que la situación económica sea la causa, lo único activo, y todo lo demás, efectos  puramente pasivos. Hay un juego de acciones y reacciones, sobre la base de la necesidad económica, que se impone siempre en última instancia.”(25)
… ”Con esto se halla relacionado también el necio modo de ver de los ideólogos: como negamos un desarrollo histórico independiente (empleando la palabra histórico como síntesis de político, jurídico, filosófico, teológico, en una palabra, de todos los campos que pertenecen a la sociedad, y no sólo a la naturaleza) a las distintas esferas ideológicas, que desempeñan un papel en la historia, les negamos también todo efecto histórico. Este modo de ver se basa en una representación vulgar antidialéctica, de la causa y efecto, de acciones y reacciones. Que un factor histórico una  vez alumbrado por otros hechos, que son en última instancia hechos económicos , repercute a su vez sobre lo que lo rodea e incluso sobre sus propias causas, es cosa que olvidan, a veces muy intencionadamente, esos caballeros…”(26)
La concepción materialista de la historia tiene, para las ciencias sociales, la misma trascendencia  que tiene la teoría de la evolución, de Charles Darwin, para las ciencias naturales. Antes de aquella, las ciencias sociales eran un maremágnum de subjetivismos; un caos, una organización arbitraria, a gusto de cada escuela o historiador, de los diversos temas. La teoría materialista pone a las ciencias sociales sobre bases objetivas. Encuentra el hilo de Ariadna  capaz de guiar a los estudiosos de las cuestiones sociales por el camino del conocimiento objetivo.
Los partidarios de la seudociencia buguesa siguen sembrando la confusión y el caos en la cabeza del pueblo ayudado por poderosos medios de difusión. Se ha hecho un lugar común y ha adquirido la fuerza de un prejuicio la opinión interesada de  los Gustavo Volpe, Tito Nuñez, Héctor Cristaldo y cía., de que no es posible organizar de otra manera, diferente al actual, la producción de los bienes y su distribución ¡Hay que trabajar! Afirman; ¿Qué es lo que vamos a distribuir, mas pobreza?, preguntan.
Afirman que sin ellos, y los de su clase, se acabará todo trabajo y la sociedad se hundirá en el marasmo. Juran, muy sueltos de lengua, que los “sacrificados” oligarcas son tales, en interés del pueblo.
A los ricos les encanta afirmar que ellos son imprescindibles, que sin ellos todo se desmoronará, que la anarquía se apodera de toda la nación si ellos dejasen de dar trabajos a la gente, en otras palabras, si dejasen de explotar y oprimir.
Los “argumentos” de los oligarcas son ridículos, no soportan el más mínimo análisis racional, veamos: si tanto les interesa la suerte del pueblo, podrían, perfectamente, trabajar por un sueldo al servicio de este; renunciar a sus inmensas propiedades, ponerlas bajo propiedad del Estado, renunciar al poder político, continuar como administradores de sus antiguas empresas pero que las ganancias producidas en lugar de ir a parar a sus bolsillos particulares sean utilizadas en beneficio de toda la sociedad; ¿Para qué quieren acaparar todo? Nosotros los Francistas del siglo XXI sabemos que no renunciarán; que no les interesa la suerte del pueblo. También  sabemos que habría mucho más trabajo si organizásemos la producción no en interés de unos pocos ricachones angurrientos sino en interés de la mayoría; si los oligarca no se apropiasen de todos los medios de producción se tendría la posibilidad de que todos colaboren en la producción de la riqueza social.
Las relaciones sociales de producción manejada por los Vierci, Riquelme, Zucolillo, Tito Nuñez, Wasmosy y cía.  Son, en realidad, un obstáculo para la elevación permanente de la producción y para orientar esta en beneficio del pueblo. El crecimiento económico capitalista crea más pobreza y es bastante parecido al mito de Sisifo – aquel rey legendario de Corinto, célebre por sus crímenes que fue condenado a permanecer en los infiernos y a empujar una roca hasta la cima de una montaña, que siempre volvía a caer antes de llevar arriba-, sube uno o dos años para volver a caer el o los siguientes años.
No es la escasez de la producción, como quieren hacer entender los ricachones egoístas, la que impide que los productos alcance a más paraguayos, no, es el interés individualista y despótico de un minúsculo grupo de individuos avaros   que acaparan la producción social y la distribuye de acuerdo a las ganancias que las producirá; allí está la causa.
Tomemos el ejemplo de la producción cárnica. Los trabajadores paraguayos producen carne en abundancia y sin embargo el consumirla se ha hecho privilegio de pocos, esto es así porque a los ricos propietarios les conviene – mucho más venderla al extranjero y no les importa un comino las necesidades de la gente son tan sádicos que hasta quieren que el pueblo se alegre por sus “logros”, que actúe como masoquistas y se sienta feliz por las ganancias de unos miserables.
En cuanto a  que todos  debemos trabajar nosotros, los Francistas del siglo XXI, estamos absolutamente de acuerdo; por eso pensamos acabar con el régimen que permite que los ricachones vivan de la explotación sobre otros seres humanos sin trabajar, pensamos establecer un régimen en que la obligación de trabajar será para todos, incluido a los ricos desposeídos de sus riquezas; el que no trabaje, pues, no come…
Nosotros no pensamos establecer una sociedad de haraganes, como astutamente nos difaman los amos del Paraguay, por el contrario, queremos abrir las compuertas para que todo el mundo, en condiciones de trabajar, lo pueda hacer. Acabaremos con la mendicidad de esta manera, dando oportunidad de trabajo a todos, y no solo oportunidad, obligación. La mendicidad surge como producto natural de la sociedad capitalista paraguaya a causa de que la oligarquía es incapaz, como clase dominante, de hacer trabajar a todos los que pueden hacerlo. Ya no es capaz de seguir desempeñando el papel de clase dominante.No es capaz de seguir dominando porque no es capaz de asegurar a sus esclavos la existencia. La sociedad paraguaya ya no puede vivir bajo la dominación oligárquica, la existencia de la oligarquía es incompatible con la de la sociedad, ella es la enemiga de la sociedad paraguaya. Desbarranca al Paraguay hacia una sociedad de mendigos, de desempleados, de gente que para mantenerse deben estar esperando unas míseras monedas del programa de transferencias condicionadas. La culpa de todo lo tienen los oligarcas, son la clase dominante; deben ser desterrados de esa posición.
La crisis en Paraguay es a consecuencia de que las instituciones, las ideas, las relaciones sociales ya no están en sintonía con el grado de desarrollo de las fuerzas productivas; estas exigen nuevas relaciones sociales; requieren una revolución.
Las clases dominantes y su actual gobierno proponen y llevan adelante una mayor liberalización de la economía eliminando las conquistas que han conseguido los trabajadores a costa de mucha sangre y lucha. Esto está llevando a un crecimiento macroeconómico coyuntural. Se potencia la producción enfocada al mercado exterior, se busca expandir el crédito, se produce cierto dinamismo comercial, como consecuencia de la mayor acumulación de dinero en manos de los ricos que les posibilita mayores posibilidades de gasto en productos suntuarios, y un fomento del consumimos de unos cuantos privilegiados; todo para beneficio de unos pocos. Pero estas medidas liberalizadoras también están incubando crisis de proporciones apocalípticas como ya han ocurrido en otros países de Latinoamérica y de otras partes del mundo. Además, al crecimiento económico neoliberal subyace el aumento de la cantidad de pobres; sus condiciones de vida tienden a empeorar.
La solución no está en liberalizar aún más la economía para dar un poco de aire a la moribunda oligarquía a costa de enormes sacrificios y pérdidas para los pobres. La conquista de nuevos mercados y la explotación más intensa de los trabajadores para dar un crecimiento económico a los ricos sólo prepara crisis más extensa y más violentas.
La solución está en socializar los medios de producción y de cambio fundamentales; esto traerá un  desarrollo,  estable y permanente favorables a las grandes masas.
Pero, lo anterior no será posible sin  una revolución política, y la tarea es esa. Con la dominación política como herramienta, iremos arrancando gradualmente a la oligarquía los medios de producción y de cambio; los transferiremos a toda la sociedad. Aquí sólo diré esto, más adelante tocaré con amplitud el contenido de la revolución política y social.


4) LOS PONCHO JURU (Se hace difícil una traducción literal, el desarrollo del tema dará la comprensión).
“Puesto que ni hablar se puede de una ideología independiente, elaborada por las propias masas obreras en el curso mismo de su movimiento el problema se plantea solamente así: ideología burguesa o ideología socialista. No hay término medio (pues la humanidad no ha elaborado ninguna “tercera” ideología, además, en general, en la sociedad desgarrada por las contradicciones de clase nunca puede existir una ideología al margen de las clases ni por encima de las clases). Por eso, todo lo que sea rebajar la ideología socialista, todo lo que sea separarse de ella significa fortalecer la ideología burguesa.”(27)
Los reformistas proponen hacer un híbrido entre capitalismo y socialismo. El mulo es un híbrido resultante del cruce del asno y  yegua o bien entre caballo y burra; es estéril, no puede reproducirse, lo mismo que los productos de la cabeza de quienes buscan hibridar el socialismo con el capitalismo. Esta hibridación ideológica da como resultado unos seres gelatinosos acomodados a los intereses  capitalistas y estériles en cuanto a los resultados beneficiosos para el pueblo.
Los mulos políticos del Paraguay-mulos de la oligarquía-, los seudosocialistas del gobierno, están llenos de mañas para lograr rebajar la ideología socialista. Estos no son los caballos de Troya(los Aqueos utilizaron en la antigüedad durante la guerra de Troya, la treta del caballo de madera ideado por el astuto Ulises para introducirse detrás de las bien defendidas murallas troyanas; es la historia del famoso caballo de Troya), son los mulos de Troya introducidas al interior de las masas trabajadoras para separarlas de cualquier ideología revolucionaria y fortalecer de manera solapada la ideología burguesa contrarrevolucionaria.
El jefe político de los mulos de la oligarquía, Fernando  “sátiro de San Pedro”  Lugo,  alardea orondamente de su condición de “Poncho Juru” y de su pensamiento ecléctico. El eclecticismo y la falta de principios van de la mano. El jefe de los eclécticos está despojado de toda teoría íntegra, coherente y meditada y se deja llevar por la corriente dominante del presente despreocupándose del futuro; sus cachorros no son menos, son igualitos. La actitud de acomodarse a las circunstancias para conseguir fines individuales o de un pequeño grupo de cortesanos es muy propia de los “poncho juru” paraguayos.
“Este olvido en que se deja las grandes, las fundamentales consideraciones en aras de los intereses momentáneos del día, esto de perseguir éxitos pasajeros y de luchar por ellos sin fijarse en las consecuencias ulteriores, esto de sacrificar el porvenir del movimiento por su presente, podrá hacerse por motivos “honrados”, pero es y seguirá siendo oportunismo, y el oportunismo “honrado”  es quizás el más peligroso de todos”…
El viejo Engels pinta de cuerpo entero a nuestros oportunistas del siglo XXI, con la diferencia de que estos son unos deshonrados.
La verdad de las cosas es que existe una oposición de principios entre el liberalismo (la ideología burguesa) y el socialismo (ideología proletaria), los “socialistas pragmáticos” no son más que unos traidores, agentes del liberalismo al interior del socialismo. Personas realmente convencidas de las ideas socialistas no buscan hibridarlas con las ideas capitalistas, buscan eliminar estas y sustituirlas por aquellas; eliminar además, no sólo las ideas, sino la misma sociedad capitalista, limpiar el Paraguay con el torrente impetuoso del socialismo paraguayisado, el Francismo del siglo XXI; librar al Paraguay de la esclavitud capitalista, de los innumerables horrores, bestialidades, absurdos e infamias de la explotación capitalista. No será  través de una transacción con los opresores que podrá lograrse tan elevados propósitos.
Los pocho juru (reformistas criollos) niegan todo programa revolucionario, desprecian la táctica revolucionaria, se dedican a aliarse con los reaccionarios de Patria Querida o UNACE; buscan apartar al pueblo de todo movimiento revolucionario.
“Otra forma de socialismo, menos sistemática (hay que decir aquí que este se vuelto muy sistemático en comparación al tiempo en que fue escrito esto, pero los rasgos esenciales no han cambiado) pero más práctica, intenta apartar a los trabajadores de todo movimiento revolucionario  demostrándoles que no es tal o cual cambio político el que podrá beneficiarles, sino solamente una transformación de las condiciones materiales de vida, de las relaciones económicas. Pero, por transformaciones de las condiciones materiales de vida, este socialismo no entiende, en modo alguno, la abolición de las relaciones de producción burguesas- lo que no es posible más que por vía revolucionaria -, sino únicamente reformas administrativas realizadas sobre la base de las mismas relaciones burguesas, y que, por tanto no afectan a las relaciones entre el capital y el trabajo asalariado, sirviendo únicamente, en el mejor de los casos, para reducirle a la burguesía los gastos que requiere su dominio y para simplificarle la administración de su Estado”. (29)
Cualquier  observador medianamente reflexivo, aún sin que haya seguido sin continuidad los acontecimientos en Paraguay hubiera presentido, o mejor, entendido que los “poncho juru” encaminaban al pueblo hacia un mayor sometimiento al capital. Todos sus discursos, todas sus instituciones llevan el complemento  “para el desarrollo”, y el desarrollo, en boca de Borda y cìa. Significa mayor dominio del capital, mayor sometimiento al FMI (Fondo Monetario Internacional). Los acuerdos de los gobiernos anteriores con el F.M.I han sido ratificados en su totalidad sin tener en cuenta para nada los intereses del pueblo.
Los poncho juru buscan afanosamente estabilidad macroeconómica favorable a los ricachones, aseguran el pago de las deudas a los aristócratas del capital financiera transnacional   aunque los pobres  tengan que comer tierra. Llevan adelante una reforma del sector público, que es igual a un mayor sometimiento de las instituciones estatales locales a lo que digan los amos de afuera. Buscan engordar las reservas del Banco Central a fin de que los banqueros se cubran las espaldas. Reparten unas migajas como ayuda social. El Estado abre todas las puertas al capital nacional o extranjero para que exprima a los trabajadores por un lado, y por otro lado ofrece cierta ayuda social a fin de que los seudosocialistas aparezcan como personas preocupadas por la suerte de los pobres. Lo que en realidad hacen  a través de la tan promocionada transferencia condicionada (limosna del F.M.I) es ayudar a mantener vivo a los agonizantes a fin de ayudar aún más a los capitalistas manteniendo un numeroso número de desocupados que presionan a que los salarios sean bajos y dándoles un poco de dinero tienen la posibilidad de consumir para que los capitalistas ganen más vendiendo más productos. Ya no bastan con la “ayuda social” que de manera tan promocionada hacen los ricos – a estos les encanta aparecer ante las camaradas donando limosnas a un pueblo en arapos – también el Estado se dedica a repartirlas.
Lo que se desarrolla aceleradamente es la pobreza.
Ya antes de que aúnan efectivamente el gobierno los “poncho juru” empezaron a desplazar la ubicación de la de sus ponchos bien a la derecha; sus engreídos ladridos de triunfo no encubrían más quela impotencia pusilánime; la traición se hacía cuerpo en sus acuerdos para formar gobiernos, sus felicitaciones mutuas eran a la vez deseos de que ocurran algún milagro, pues carecían de un programa de gobierno coherente. Las promesas de reaparición de Jesucristo de la mano del “profeta” Lugo para que el “reino de Dios” se haga realidad chocaban con la dura realidad; y la debilidad, como siempre, fue a refugiarse aún más en la religión, apariciones en misa, bendiciones de obispos, chamanes, monges, brujos, indios tupi, etc. Buscaban animar a los héroes del “poncho jurusismo” estos se esforzaban por refutar su incapacidad mientras sus pedidos de comprensión llenaban el aire. Se reunían en sus sagrados recintos y esperaban un milagro: que sus enemigos no se reanimasen; su victoria “histórica” del 20 de abril no los había eliminado pero la “lucha” de ellos ya había terminado. La reacción e sus adversarios no demoró y los héroes del “poncho jurusismo” se guardaron sus promesas caza votos y empezaron con las pragmáticas transacciones. Sus ánimos poco exigentes se apagaron, todo se oscureció, se vino la noche; los conjuros del “Obispo iluminador” ya no surtían el mismo efecto, sus hijos empezaron a aparecer, sus crimínenos contra el pueblo y los revolucionarios eran reiterativos, no eran una casualidad.
La certeza de que el aventurero  la Mitra ha abusado de toda la nación se hizo patente, hoy día casi nadie duda. El profeta no era más que un vulgar payesero que no podrá exorcizar a la república del “infortunio que se ha enamorado de ella”.
Así son los reformistas, así son los híbridos, así son los mulos políticos de la oligarquía…así son los poncho juru. Siempre han sido así, en todas partes, aunque sus partidarios no quieran admitirlos.





5.) LA CULTURA DEMOCRÁTICA BURGUESA


Cultura democrática es el nombre que adopta en Paraguay, en los últimos tiempos, la cultura burguesa. Tal cultura es el reflejo ideológico de la democracia burguesa liberal (régimen político) y el capitalismo  (régimen económico). La cultura democrática es la sopa boba que sirven en las universidades, las escuelas, los colegios, los jardines de infante, la prensa escrita, radial, televisiva, los teatros, peñas…
Los promotores de esta cultura afirman que quieren fomentar la creatividad pero el primer compromiso que exigen es no salirse de los rígidos marcos que imponen. Es una cultura conservadora en constante connivencia con la cultura imperialista  y permanente transacción con los residuos feudales de los curas.
La enseñanza (reforma educativa) y la prensa libre son sus principales vehículos de difusión. Se pretende imponer como doctrina única, como un cuerpo de ideas que, según sus promotores, estaría por encima de las clases. ¡Paparruchas burguesas! ¡Donde se ha visto que en una sociedad de clase pueda existir cultura neutra! ¡ Tan democráticos son sus promotores que quieren imponerla como doctrina única!; ¿no se dan cuenta acaso que eso contradice el principio mismo de la democracia? ¿Qué la imposición de la cultura democrática como doctrina única es un cruel despotismo?
La cultura democrática no son más que las ideas de las clases dominantes pues, “las ideas dominantes en cualquier época no han sido nunca más que las ideas de las clases dominantes.” (30)
¿De qué cultura democrática se puede hablar–por ejemplo-cuando lo contrarrevolucionarios pueden por todos, los medios, afirmar que hay que  exterminar a los epepistas  y a estos se les sella la boca?
A los “democráticos voceros” de esta cultura les encanta hablar de tolerancia, por supuesto, a los ricos y a sus lacayos les convienen que los pobres sean tolerantes con ellos. A los ricos les viene muy bien que los pobres se desarmen ideológicamente  y llenen sus cabezas con las democráticas banalidades, mientras, las clases dominantes se aseguran ganancias, lujos, poder, explotación.
La democrática cultura busca meter hasta por los poros de los paraguayos la mezquina teoría de que el buen ciudadano es aquel que respeta a rajatablas las leyes democráticas aún cuando estas les signifiquen  el despojo y la muerte.
Las democráticas leyes no son más que la expresión de la voluntad de la clase dominante y las pruebas que confirman esta afirmación las tenemos diariamente; la ley no es nada para los ricos, ellos no están sometidos a las leyes, muy por el contrario, someten a las leyes, a los encargados de crearlas y de hacerlas cumplir.
A los oprimidos no le queda otra cosa por hacer: Destruir en sus conciencias y en la realidad su sometimiento, elevarse como clase dominante por medio de una revolución, transformar su voluntad en leyes, y allí sí, obedecer y hacer obedecer, con la fuerza revolucionaria armada de todo el pueblo, sus leyes.
Exigir –como lo hacen los seudosocialistas y demás lacayos oligárquicos- el cumplimiento estricto de las leyes oligárquicas en cualquier circunstancia con aquello de que la ley es la ley es ser un miserable defensor del orden impuesto por la clase dominante, un triste defensor de la explotación y opresión oligárquica.
Lo que Paraguay necesita no es adoptar la cultura burguesa, la cultura de los propietarios; tal como se busca hacer con la reforma educativa, no, ese no es el camino. Lo que Paraguay necesita es una revolución cultural, una sustitución de la cultura de los explotadores por la cultura de los oprimidos. El Francismo del siglo XXI, esa es la cultura que nos asegurará la libertad, una cultura revolucionaria que promoverá la revolución política y social.
La cultura democrática no es más que una versión enmascarada de la cultura autoritaria, de la cultura stronista, y ambas, son expresiones de las ideas de una misma clase dominante, dos caras de una misma moneda.

5) CULTURA IMPERIALISTA

Existe en Paraguay una fuerte presencia de la cultura imperialista, que es el reflejo de la dominación imperialista en los terrenos político y económico; muchos “connacionales” consideran su presencia como algo natural y la fomentan sin el más mínimo pudor, con descaro. Corresponde a esta categoría las ideas filosóficas, religiosas, artísticas, políticas que contengan, que enseñen  conductas de esclavización nacional. Es lo que se ha dado en llamar “el pensamiento único”, es decir “el sometimiento único” es decir, el sometimiento de todos los pueblos a lo que traigan los norteamericanos.
La cultura imperialista forma una alianza con la cultura burguesa (democrática) y con los restos de la cultura feudal  que domestican a los curas fundamentalmente. Esta alianza cultural reaccionaria sirve a los intereses políticos y económicos de los imperialistas, de la burguesía y de los terratenientes.
La cultura revolucionaria, del Francismo del siglo XXI, libra una lucha a muerte con esta alianza reaccionaria.
Los propugnadores  de la subordinación del país a los Estados Unidos predican la tesis de que el modelo norteamericano es digno de imitar porque este significa el progreso en el aspecto técnico, cultural, económico, literario, deportivo costumbres, medicina, alimentación.
Lo que no dicen estos sabiondos es que el progreso norteamericano, aún en lo que tiene de positivo, se ha hecho sobre la base de la explotación imperialista de casi todo el planeta  y que, si queremos seguir tal modelo tendríamos que convertirnos en explotadores imperialistas universales, lo cual, asumiendo que estemos dispuestos a hacerlo, es, en realidad algo imposible.
La cultura de la alianza reaccionaria domina los medios masivos de comunicación.
Los propulsores de la cultura imperial enloquecen por el cine norteamericano. Con solo conocer ciertos aspectos  de la cultura yankee  ya desprecian todo lo nacional. Se extasían  con los premios Oscars y su modelo de ser humano, al igual que los Nazis, es el rubio de  ojos azules. Presumen de su desconocimiento del guaraní  y les encanta decir frasecitas en inglés. Se mueren por las horrorosas hamburguesas  Mc Donals y les sabe horrible un suculento bori bori o un apetitoso chicharo trensado. Sus hijos llevan nombres anglosajones y sus mascotas no se quedan atrás. No conocen los nombres de los músicos nacionales pero se saben hasta la fecha de nacimiento de los músicos yankees…
Creemos que estos amantes de la cultura imperial harían mucho bien si fuesen a vivir a los Estados Unidos; así descansamos de estos mercenarios malinchistas.
El Francismo del siglo XXI los rechaza, pero entendámonos bien, no se trata de un rechazo absoluto de toda cultura extranjera; debemos asimilar sin perder nuestra identidad, todo lo que hoy nos pueda ser útil. No obstante, debemos tratar todo lo extranjero como lo hacemos con los alimentos: observarlos detenidamente, limpiarlos, masticarlos bien y luego lo sometemos a un proceso de transformación por las secreciones del estómago y los intestinos; los descomponemos en sustancias nutritivas asimilables y provechosas, y en desechos, que son eliminados. Solamente así podremos sacar provecho de culturas extranjeras.
Engullirnos la cultura extranjera, asimilarlas sin crítica es un craso error. La imitación mecánica de lo extranjero;  la consideración errónea de que por el solo hecho de ser extranjero será bueno, nos llevará a mayores sufrimientos.
Nuestra riqueza cultural no debe ser algo prestado de otros o que sirva a los intereses extranjeros. Debemos tomar de la cultura de otros países una cantidad inmensa de materia prima para nutrir, acrecentar nuestra propia cultura. El camino no es liquidar nuestra cultura  ni subordinarla a la norteamericana (como quieren los adoradores de los gringos), el camino está en nutrir la nuestra, la paraguaya, con la materia prima que nos provee la cultura universal.


6) LAS SUPERVIVENCIAS REACCIONARIAS DE LA CULTURA FEUDAL
Los curas y los terratenientes van muy unidos de la mano en la promoción y defensa de retazos  culturales retrógrados.
La iglesia católica es la guardiana de las tradiciones ultrareaccionarias de un tenebroso pasado. En Paraguay, esta defensora de las ideas feudales se considera “la reserva moral de la nación”, más acertadamente debería autodenominarse “la reserva reaccionaria de la nación”. Los obispos y curas católicos, no contentos con haber bendecido, sacralizado la esclavitud y la servidumbre en el pasado, hoy día sacralizan la esclavitud asalariada a cambio de una parte de las ganancias que los terratenientes y los burgueses acumulan a manos llenas desangrando a los trabajadores.
Los obispos paraguayos no se contentaron, como vulgarmente se dice, con la parte del botín que le entregaban, querían más, y para conseguir su objetivo ayudaron a uno de los suyos , al crápula, libidinoso, depravado e inmoral Fernando Lugo a convertirse en presidente de la república.
Al ver que los políticos burgueses estaban muy desprestigiados ante los ojos del pueblo. Enviaron al “obispo iluminador” a la política. Lanzaron a uno de los cachorros del papa nazi a cubrir la espalda de los políticos en decadencia con la esperanza de que su licenciosa vida no fuera descubierta.
Los cachorros del imperio ideológico reaccionario (la iglesia católica) siempre han intervenido como apaciguadores de la lucha popular paraguaya, siempre han actuado como canal  alternativo para que el pueblo no se desbordase hacia una lucha revolucionaria.
En el horizonte se vislumbra amenazante la figura del Ejército del Pueblo Paraguayo; la vieja sociedad, en nombre de la propiedad, la religión y el orden se alza en una cruzada contrarrevolucionaria encabezado por el aventurero de la mitra.
Sus socios pontífices de la religión, la propiedad  y el orden derraman litros de agua bendita sobre los defensores de la propiedad oligárquica y sus armas. Intentan exorcizar el cuerpo social de la maldición epeppista, la niebla cae sobre la república, los cuerpos revolucionarios acribillados son empaquetados en negras bolsas, las cárceles se llenan de presos políticos bajo los cargos más absurdos, los niños son muertos en el destierro, los ranchos de los campesinos son quemados, las bocas de los revolucionarios son selladas, sus lápices son rotos, sus escritos destruidos…todo en nombre de la religión, la propiedad, el orden. Se demuestra una vez más la verdadera naturaleza de la “reserva moral de la nación”
Las enseñanzas del clericalismo reaccionario proponen la sumisión servil de los pobres a los ricos y para reforzarlas aún más, afirman que esa es la voluntad de dios.
Entre los siglos XII y XIII se desarrollo por distintas regiones de Europa un movimiento religioso cristiano- los Albigenses-, cuyos miembros se caracterizaban por la extremada sencillez de sus costumbres y propugnaban un retorno a la pureza de los primeros tiempos del cristianismo. El vaticano ordenó su exterminio, fueron declarados herejes; ¡cómo se atrevían a proponer pureza a los corrompidos miembros del clero católico! El Abad de Cister, Arnan Amal Ric, delegado del papa es esta cruzada, al ser consultado sobre el medio de distinguir  a los herejes de los que no lo eran respondió: matadlos a todos que, dios reconocerá a los suyos…
Hoy, los curas católicos siguen con la misma “cultura” del horripilante pasado del clero católico. “la reserva moral de la nación” quiere predicar moralidad y tiene entre sus filas a un Livieres Bank o a un, “con permiso”, obispo Lugo. Es imperativo que si la pretensión de los curas es seguir hablando de moralidad, dejar de ser  inmorales y lleven una vida austera, recta, sencilla.
El Francismo del siglo XXI debe combatir las ideas oscurantistas de las diversas sectas y religiones y no permitir que unos incoherentes digan lo que quieran (como los curas católicos). Sin aceptar ninguna crítica. Quienes pretenden regir las conductas de los demás, deberán vivir lo que predican.
El Francismo del siglo XXI es revolucionario y socialista, lucha por la eliminación de las desigualdades sociales  y deberá luchar contra los obispos y curas que sacralizan la desigualdad y los privilegios de unos cuantos ricachones. La milenaria cultura de opresión y esclavitud del clero católico no traerá la liberación del Paraguay, esto ya lo sabía el Dr. Francia que llego a afirmar que” si el papa viniera al Paraguay él sólo lo haría su capellán”
El clero católico paraguayo predecía la intolerancia y el odio contra los Francistas del siglo XXI, y esto, aunque se llenen la boca con las palabras  amor y tolerancia.



CAPITULO  V

CONTENIDO ANTIIMPERIALISTA DE LA REVOLUCION FRANCISTA DEL SIGLO XXI

Muchos son quienes pregonan que debemos enterrar el pasado; nosotros no lo creemos así, enterrar el pasado significaría perder nuestras raíces, nuestra identidad. Enterrar el pasado es también, enterrar el porvenir.
“Los hombres hacen su historia, pero no lo hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado.
La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos” (31)
Nuestra historia nacional tiene un rico contenido antiimperialista, aprendamos de ello.Nuestro propósito en este capítulo, no es estudiar la historia paraguaya en su totalidad , más bien,a partir de acontecimientos históricos visualizaremos las actitudes que tuvieron los grandes defensores de la patria ante agresiones imperialistas . También veremos las actitudes que por contrario, han facilitado y acompañado las agresiones imperialistas y se han prestado como títeres de los agresores a actuar contra su propia patria.


1) EL PROGRAMA POLÍTICO DE LOS PARTIDARIOS DE LA ABSOLUTA INDEPENDENCIA.

“Esta asamblea no perderá su tiempo debatiendo si el cobarde padre o el apocado hijo es rey de España. Cada uno de ellos ha abdicado dos veces. Los dos han demostrado su débil espíritu y desleal corazón. Mas sea o no el rey de Esapana el uno o el otro.
¿Qué nos importa a nosotros? Ninguna de ellos es ya rey de Paraguay. El Paraguay no es patrimonio de España, ni provincia de Buenos Aires. El Paraguay es independiente y es república. La única cuestión que debe discutirse en esta asamblea y decidirlo por mayoría de votos es como debemos defender y mantener nuestra independencia contra España, contra Lima, contra Buenos Aires y contra el Brasil; como debemos mantener la paz interna; como debemos mantener  la pública prosperidad y el bienestar de todos los habitantes del Paraguay”(32)
Las ideas avanzadas del Dr. José Gaspar Francia citadas precedentemente fueron expuestas valientemente en el congreso de vecinos de julio de 1810. Los planteamientos radicales expuestos por el líder revolucionario – padre del Francismo del siglo XXI. Escandalizaron a los reaccionarios y conservadores pero expresaban el sentimiento del pueblo llano.
Este patriótico discurso, es también, un tiro directo al corazón de quienes defienden la idea de una supuesta tendencia al conservadurismo del paraguayo; esto prueba que no es así, pues siguieron, la mayoría de los paraguayos, las ideas Francistas. El pueblo paraguayo, incluso antes del logro efectivo de la independencia, ya había elaborado un completo programa político revolucionario de absoluta independencia y profundas transformaciones socio-económicas favorables a las grandes masas populares. La república paraguaya independiente no se origina ni en el sentimiento, ni en el pensamiento y la acción de fuerzas antipopulares conservadoras; se origina en el sentimiento, idea y acción de fuerzas populares, revolucionarias; es obra de los revolucionarios, nace de padres rebeldes e insurrectos. El pueblo paraguayo tiene genes revolucionarios y el más extraordinario revolucionario latinoamericano de la primera mitad del siglo XIX, Gaspar Rodríguez de Francia, fue paraguayo…Ni Bolivar, ni San Martín, ni Sucre, ni Artigas, ni ninguna otra de las grandes figuras latinoamericanas de comienzos del siglo XIX, ninguno de los que adelantaron la revolución, pudieron darnos con su actitud política una guía para nuestro presente. Tal vez encontraríamos algunas similitudes en el grupo de hombres que, con Mariano Moreno, participó en mayo de 1810 en el proceso revolucionario de Buenos Aires; o en figuras calumniadas por la mala historia, como Jose Gaspar Rodríguez de Francia, a quién el mismo José Martí  - llevado errónamente por los juicios – ya hechos sobre su figua – no supo ver en realidad como lo que era, como una representación Jacobina, revolucionaria, en el sur americano. Por ello nos habló erróneamente – también los grandes tienen sus errores de apreciación inevitables – de “el Paraguay lúgubre de Francia”, sin darse cuenta de quienes habían creado la leyenda del Paraguay “lúgubre” de Francia eran los mismos que hablaban de la Francia lúgubre de Robes Pierre y de los Jacobinos. “ (33)
La actitud política que guía en el presente a los montañeses Jacobinos socialistas – Francistas revolucionarios paraguayos del siglo XXI –, es la misma actitud que animaba al padre de nuestra patria, buscamos: reconquistar nuestra independencia de las garras del imperialismo, independencia que nos ha sido arrebatada mediante una guerra de exterminio; destruir el poder político de la oligarquía, su democracia de vertedero; instalar el poder político de los obreros, los campesinos y de todos lo oprimidos; iniciar la liquidación del régimen capitalista con el propósito de lograr “la pública prosperidad y el bienestar de todos los habitantes del Paraguay”.
Los Francistas del siglo XXI estamos decididos a lograr tales propósitos.
Los anifrancistas, entre los cuales se destacan los adoradores del estilo americano de vida, traicionan la memoria de los héroes de nuestra patria. Todos los verdaderos paraguayos estamos compelidos por nuestra historia a destruir la dominación del imperialismo norteamericano. El verdadero paraguayo no acepta, tiene un odio venenoso y destructivo, a quienes oprimen nuestra nación desde fuera y a quienes lo permiten desde dentro.
La Gironda  socialista paraguaya (la seudoizquierda luguista) es, a pesar de lo que puedan decir, antifrancista práctica pues, con su actitud vacilante, sigue la senda de las componendas con todas las fuerzas oscuras de la reacción de la oligarquía paraguaya.
La oligarquía no puede seguir rigiendo los destinos de nuestra patria, ni por si misma, ni a travez de la Gironda socialista. La pernisiosa coalición de ricachones es inepta, incompetente, corrupta, traicionera y traidora; no defiende los grandes intereses de la nación, sino sus mesquinos y egoístas negocios.
La avara, deshonesta y pérfida plutocracia que se ha adueñado del poder político poniéndose al servicio, no de la libertad y la independencia patria  sino cumpliendo el ignominioso papel de mercenarios al servicio de los ejecutores del mayor genocidio americano de los tiempos modernos – la guerra del Paraguay del 1865 – 1870-.
Los grandes magnates de hoy son los descendientes de aquellos traidores de la patria, de aquellos judas que lo han ayudado a que nuestro país se convierta en una semicolonia. Las 20 familias oligárquicas odian y desprecian al pueblo paraguayo.
Es por eso que los gobiernos oligárquicos y pro oliarquicos no pueden defender los intereses nacionales; son débiles por no representar al pueblo, y tienen una tendencia innata a la conciliación con los enemigos de la patria. Apenas ven la bandera norteamericana, brasileña o, aún la argentina empieza a sentir miedo, les tiembla el pulso y se les doblan las rodillas hasta tocar el suelo.
La plutocracia paraguaya y sus siervos rentados – entre quienes figuran los seudosocialistas del “gobierno del cambio” que no cambia nada – sufren un mal tan perjudicial para la nación, como la abyección, el sometimiento, la debilidad y la cobardia; es el raquitismo intelectual. Sus miembros, en una aplastante mayoría son tavy con plata (ignorantes con dinero).
Pero carecer de ideas sería sólo una desgracia a medias si la plutocracia y sus lacayos tuviesen corazón; mas estos, tampoco tienen corazón, y esto ya es una desgracia completa, una ruina total. La envidia, el egoísmo, la soberbia, la vanidad han carcomidos sus corazones. Sus ojos solo se iluminan con el tintineo de las monedas.
No será posible restablecer la soberanía nacional bajo el liderazgo de la oligarquía. Ella representa el principal obstáculo para el logro de este fin tan necesario, es el estorbo mayor a la liberación nacional y popular. Con la oligarquía en el poder seguiremos esclavos del imperio con todo lo que eso implica: desempleo, inseguridad, atraso, ignorancia, muerte. El exterminio del poder político de la plutocracia mezquina y el logro de la libeación nacional nos traerá trabajo, salud, educación, bienestar, progreso…
Las clases populares paraguayas han demostrado al mundo entero lo que valen y son capaces de hacer; la república revolucionaria y popular (1811 – 1870) es la demostración más contundente de la altísima capacidad del pueblo paraguayo. Sin la oligarquía y contra ella, en tan sólo medio siglo ha convertido a la más atrasada de las colonias españolas del plata en la más avanzada de las repúblicas latinas de América.
La oligarquía, en cambio, en 140 años de gobierno, 1870 en adelante, nos hunde cada día más en la miseria, la ignorancia, el atraso, el hambre y la muerte. Ha convertido nuestro país en el más atrasado de sudamérica y en el más corrupto del mundo.
El tema del Paraguay independiente fue este: “Independencia o muerte”; el de la república oligárquica semicolonial es este: “sometimiento o muerte”, ¡muerte a los patriotas! ¡Muerte a los antiimperialistas! ¡Muerte a los epepistas!.
Todas las fuerzas imperialistas del mundo son enemigas para el Francismo del siglo XXI, todas las fuerzas antiimperialistas, de alguna u otra manera, son amigas. A los revolucionarios paraguayos no nos importan las opiniones de los opresores internacionales, nos importan las opiniones de los pueblos. Veamos en las siguientes páginas la actitud de nuestros mayores ante los imperialistas; aprendamos de quienes nos antecedieron en la revolución; contamos con la ayuda de las clases populares de los países pueblos que citaremos en las siguientes páginas y cuyas clases dominantes son imperialistas.

1) DEFENDIENDO LA SOBERANIA CONTRA  LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMERICA

Un permiso para realizar inversiones fue concedido por el Presidente Carlos Antonio López, en 1853, a un ciudadano norteamericano de nombre  Edward Augustus  Hopkins. Este individuo creó la compañía “United  States and Paraguay Navegacion Company”. En esta firma tenía participación el propio secretario de Estado Norteamericano de entonces James Ruchanan. La compañía instaló en Asunción una fábrica de cigarros, otra de ladrillos y varias industrias menores y comercios. Las irregularidades cometidas por los norteamericanos, no muy inclinados a reconocer las prerrogativas del Estado paraguayo, hicieron que Carlos Antonio López odenara la expropiación de todas las inversiones Yankees, y aún más, de todas las inversiones extranjeras. Prohibió a los extranjeros poseer bienes en el Paraguay.
¡Que gran diferencia con los gobernantes actuales, lacayos del imperio yankee  que invitan con gusto, a que las trasnacionales vengan, se instalen con todos los privilegios y devoren nuestras  riquezas y la sangre de los trabajadores paraguayos!
Bien, retomemos la historia, hopkins reclamó represalias contra el Paraguay en estos términos: “el gobierno de Estados Unidos –dijo apenas permitiría que una tribu de indios norteamericanos o de salvajes Malayos, invoque los principios del derecho internacional en su defensa. Este presidente López es peor que ellos. Hablar con ellos es pérdida de tiempo, lo que les hace falta es una muestra de nuestros cañones”(34)
¡Y vinieron los cañones!; el USS Wuater with (bruja de las aguas), barco de guerra de los Estados Unidos, se deslizó amenazante por las aguas del Paraná  en las costas Correntinas. Pero Carlos Antonio López no era hombre que se deje intimidar por las garras imperiales, no, eso nunca. Él prepara sus fuerzas para hacer respetar la soberanía nacional.
“RESERVADA:
Al comandante en jefe de la escuadra nacional.
Hay noticias de que el Water with se prepara a entrar en los ríos de la república sin necesidad de licencia porque dice que no la necesita. Repito que si llega el caso se hará toda la resistencia posible, como tengo prevenido anteriormente.Hará requerir  al comandante del “Water with” con el decreto del 3 de octubre diciéndole que en su virtud no se le puede permitir el arribo…
Pida usted con esta orden al comandante de la villa del Pilar las detonaciones de tiro a metralla y bala del depósito de pertrechos  de dicha villa, para esos cañones de a 6 que se hallan con pocas dotaciones, según refiere usted en su oficio del 28…son muy atrevidos esos piratas, y ya es demasiado. No se puede dudar que los Correntinos les ayudarán en cuanto le sea posible siendo contra la república; y lo mismo se puede esperar del gobierno de la confederación. La invasión preanunciada de los americanos les presentará la ocasión de ponerse con ellos contra la república.
Tampoco espero que se hagan neutrales, en cuyo caso les negarán el arribo. Será pues tiempo de que se aclaren las cosas, y haga  el Paraguay lo que pueda.
Se tendrá presente desde ahora que en las costas de la república no hallarán los piratas especie alguna de mantenimiento, ni podrán cortar leñas impunemente, y que serán  hostilizados de ida y de noche:
Que no se les dejará dormir, descansar, ni poner el pie en ninguna playa, se llenarán las costas de tiradores y piezas de artillería volante, todo lo que tengo prevenido al comandante Robles. El vapor paraguayo tal vez sufra embarazoy tropiezos por las hostilidades que no dejarán de procurar los piratas. Con ese solo vapor dotado de la artillería gruesa que trae al mando de un capitán de alta recomendación, haría impenetrable la boca del río Paraguay. Muestra esta carta al comandante Robles, por si no hay tiempo de repetir por separado, con la prevención de que en la primera ocasión me incluirá una copia íntegra para tenerla presente.

Asunción, Octubre 31 de 1854”
López (35)
La oligarquía desalojada del poder político y económico  de la república desde los tiempos de Francia se solidariza con las fuerzas invasoras desde Buenos Aires. Manuel Pedro de la Peña (Oligarca antipatriota, antecesor no tan lejado de los Escribas Mitristas del grupo la Nación, del Paraguay, los Vargas Peña) saluda a los marines con palabras llenas de servilismo: “Bienvenido seaís a estas playas sudamericanas ilustres americanos del norte ¡bienvenido seaís, digo, porque sé que vosotros os dirigís al Paraguay!”(36)
El 1 de febrero de 1855, el Water with, con la soberbia acostumbrada de los piratas del norte, se presentó con actitud provocadora frente a la batería defensiva de Itapirú. Fue advertido  con varios disparos de salva para que se detuviera .No hizo caso; “Era tiempo de que las cosas se aclaren”.  Se ordenó el bombardeo con proytectiles y la insolente “bruja de las aguas” fue cañoneada. Seriamente dañada, con un marine muerto y varios heridos huyó de prisa hacia las “playas sudamericanas” de Buenos Aires donde de la Peña y sus amigos traidores a la patria podían lamerles las heridas.
Los ricos norteamericanos, sus marines, sus agentes políticos, sus organismos de “ayuda”, etc.; no solamente nos explotan, nos oprimen y nos tienen de menos; también nos odian, y este odio no es sólo de ahora, es de hace mucho tiempo. Veamos lo que un pirata amigo de William Walter decía en tiempos en que las bizarras tropas de F. Solano López defendían la nación. Esto dijo el diplomático norteamericano Charles A. Washburn, “Por su torpesa y ceguera, junto a otros pecados, el pueblo paraguayo merece el completo exterminio que lo aguarda. El mundo tendrá justo motivo para congratularse cuando no hubiera ni una sola persona que hable el endiablado guaraní” (37)
Los norteamericanos odian hasta nuestro idioma guaraní.
Las garras brutales del imperialismo norteamericano no son amigas de los paraguayos. Liberar a la patria de manera total y definitiva del dominio yankee es un deber de todo verdadero paraguayo. Los vampiros del norte succionan nuestros recursos y se burlan de los paraguayos pobres. El Francismo del siglo XXI tiene claro que una vez instalado el gobierno revolucionario. Este deberá resarcir al pueblo paraguayo de todos los males que le ha causado el imperio maligno expropiando todos los bienes de todos los norteamericanos asentados en territorio paraguayo. El ejemplo histórico de los gobiernos revolucionarios del Paraguay independiente nos muestra el camino. El gobierno Francista revolucionario de los obreros y campesinos paraguayos deberá acabar con el desacato a las leyes del país por parte de los piratas, acabar con la extorsión a que someten a toda la república.
El Francismo del siglo XXI acabará con la alianza de los actuales gobiernos con los Estados Unidos de Norteamérica, eso se acabará, no debe haber alianza con los Estados Unidos. Una alianza con los piratas del norte es una alianza con satanás, con el mayor enemigo de la humanidad.
Resulta tan inaceptable que gente que afirman ser progresistas y que están en el actual gobierno actúen bajo el mando de la embajadora norteamericana Liliana Ayalde; ¡eso no tiene nada de progresista! Lo progresista es apoyar a los revolucionarios y oponerse al imperio. El Francismo del siglo XXI rechaza a los bastardos que traicionan la tradición histórica de  lucha antiimperialista  del pueblo paraguayo, rechaza a los adoradores del águila imperial.
Estamos convencidos de que el Paraguay será mucho mejor sin que los entrometidos e insolentes norteamericanos metan sus narices en nuestra patria.


3.) DEFENDIENDO NUESTRA SOBERANÍA CONTRA EL IMPERIALISMO BRASILEÑO.

Ya desde los tiempos de la colonia los nobles Luso – brasileños han llevado adelante el más descarado expansionismo utilizando para tal fin las ambiciones de los bandeirantes que saqueaban cuantas poblaciones encontraban a su paso y esclavizaban a los indígenas.
Esta misma política (con la variante de que los bandeirantes han sido remplazados por sojeros, como Tranquilio Favero) perfeccionada y adaptada a los tiempos modernos es la que siguen los gobernantes Brasileños. Ya no vienen las Malocas Paulistas pero si los astutos, intrigantes y refinados especialistas en engaños de Itamaraty.
El Dr Francia conocía muy bien los métodos brasileños de engaño; se conocen como son, decía: … “ellos piensan en cubrir con protestas y apariencias de amistad y armonía sus actos hostiles. Bien se conocen la astucia; los fines y las ideas con que proceden”… (38)
Él mismo Francia; en un oficio del 15 de julio de 1824 al comandante de Fuerte Olimpo, dice: … “a todo se atreven (los brasileños) porque hacen poco aprecio a los paraguayos, y así piensan engañar. Por eso es preciso no recibir más sus cartas ni admitir sus delegados a ese fuerte, visto que no hay enmienda de la falacia con que proceden para fingir falsedades”. (39)
Bien se conoce los rimbobantes  acuerdos que firman los agentes políticos del imperialismo brasileño para luego no cumplirlos; Francia los conocía; Carlos Antonio López también…

“Soldados:
Cuando el jefe supremo de la República contaba con una paz segura, fundada en las relaciones amigables con todos los Estados vecinos, nos asalta e invade repentinamente un enemigo insidioso. El Brasil, cuyo emperador terminaba de asegurarnos una paz inalterable en su mensaje a las cámaras, atropella nuestros ríos y nuestra tierra y pretende imponernos su autoridad y sus órdenes.
Una escuadra brasileña entro en rio Paraguay, sin que ni su gobierno ni su jefe hayan pasado al gobierno de la República un simple aviso: un acto que no tiene ejemplo sino entre los pueblos salvajes, nos llama al combate.
Soldados: sea cual fuere la suerte que la providencia nos depare, nuestra resistencia será una protesta eterna contra la injusticia del Brasil y de gloria inmarcesible, aunque seamos derrotados.
Soldados: ¡Viva la República! Independencia o muerte: Sea vuestra divisa. Sustentad esa divisa, soldados, y el Paraguay se volverá memorable y admirable.

CARLOS ANTONIO LÓPEZ
Asunción, 21 de febrero de 1855”. (40)

Carlos Antonio López estaba dispuesto a defender la independencia patria a muerte. Aquella vez no se llegó a la guerra, las tropas brasileñas fueron forzadas a retirarse de los ríos de la República. El presidente López muere el 10 de setiembre de 1862, deja su querida república como la más progresista  de America del sur; desarrolló una industria nacional sin recurrir a préstamos externos ni internos.
Paraguay era el único país sin deuda en Sudamérica; los recursos naturales estaban bajo el dominio esatal; la balanza comercial era favorable. La acumulación del capital en manos del Estado convirtió a este en la más formidable palanca impulsadora del desarrollo nacional. Era el único país sin analfabetos; un país  con los adelantos técnicos más avanzados de la época: telégrafo, ferrocarril, flota mercante propia, fundición de hierro, astillero…el Estado tenia los almacenes abarotados de alimentos para el pueblo, el paraguayo era el americano mejor alimentado de la época; las estancias de la patria rebozaban ganados de todo tipo.
Las obras de Carlos Antonio López son muchas y buenas, pero entre estas sobresale una, su hijo, Francisco Solano López; el más grande líder de los pueblos de America, adalid de la resistencia popular al imperialismo.
El Paraguay creado por Francia y perfeccionado por los López es sentenciado al exterminio por mostrar a los pueblos oprimidos el camino que deben seguir. Quienes hoy dia, siguiendo a los legionarios de ayer, tratan de responsabilizar a Solano López de la guerra y afirman que la resistencia al invasor no debió realizarse, no entienden nada y merecen la pérdida de la nacionalidad paraguaya.
El Francismo del siglo XXI afirma que esos no son paraguayos. No saben que los ejemplos de resistencia, como las del pueblo paraguayo vuleve memorable y admirable al Paraguay. Los ejemplos de lucha como los de López no mueren, viven por siempre, y encienden en el corazón de las generaciones posteriores el aprecio, la gratitud, las ganas de reconquistar los valores que han defendido. Un pueblo que se autodetermina es invencible, el Paraguay de López no está vencido, solo está reponiendo fuerzas para recuperar su autodeterminación.
Los conde D’eu, los Duques de  Caxias han muerto y no han exterminado el Paraguay de López, porque con él, este pueblo es inmortal.
“Todos los combates, todos los asaltos, todos los combates realizados desde Coimbra a Tuyutí, muestran, y prueban de una manera incontestable que los paraguayos se caracterizan por una bravura, por un arrojo, por una intrepidez y por una valentía que raya la ferocidad sin ejemplo en la historia del mundo”.
“López tiene el don sobrenatural de magnetizar a los soldados, infundiéndoles un espíritu que no se puede explicar suficientemente con las palabras: el caso es que se vuelven extraordinarios, lejos de temer el peligro, enfrentando con un arrojo sorprendente, lejos de economizar su vida, parece que buscan con frenético interés y ocasión de sacrificarla heroicamente y venderla por otra vida o por muchas vidas de sus enemigos”
“Cuánto tiempo, cuäntos hombres, cuantas vidas y cuantos elementos y recursos necesitaremos para terminar la guerra, es decir, para convertir en humo y polvo a toda la población paraguaya, para matar al feto en el vientre de sus madres”…(41)
… Y mataron hasta los fetos en el vientre de sus madres. El salvajismo de las fuerzas brasileñas de la triple alianza es solo comparable al de las tropas nazis de la segunda guerra mundial contra los Judios, los Guitanos, los comunistas.
“Las fuerzas de ocupación no se contentaron con robar, fueron más allá, destruyeron, por puro gusto de destruir, cuanta obra de progreso encontraron a su paso. Así, el gran establecimiento de Ybycui fue científicamente arrasado por el ingeniero Geronimo de Moraes Jardin, quién incendió los edificios, despedazó las maquinarias, demolió alcantarillas, ruedas hidráulicas y demás elementos de la gran fundición de hierro. ¡En esta forma libertaban al Paraguay! Lo libertaban, como lo decía Alberdi de todo lo que constituia su riqueza, de todos los atributos de su civilización, para que volciera a los días felices de la edad de piedra.”(42)
La guerra de la triple alianza contra el Paraguay registra los mayores crímenes de guerra que se hayan cometido en América. Los crímenes más vergonzosos fueron cometidos por los aliados contra el pueblo paraguayo. El conde D´eu se destaca como criminal genocida. Al final de la batalla de Acosta Ñu (batallas donde los niños paraguayos, con barbas postizas, defendieron a la patria, dieron sus vidas por nosotros, las generaciones posteriores) las madres paraguayas de esos niños salían de los matorrales a recoger los cadáveres de sus amados hijos y socorrer a los heridos; el conde D´eu, el jefe de las tropas de ocupacon neocolonialistas, mando incendiar el campo, quemando a los niños y a sus madres.
El salvajismo de las tropas aliadas llenaría tomos enteros, aquí citamos algunos más.
El hospital de Piribebuy fue cerrado manteniendo en su interior a los enfermos y se lo incendió quemando vivo a todos los ancianos y niños enfermos.
Luego de la batalla de Piribebuy, los heroícos combatientes paraguayos que por, quedar heridos, cayeron prisioneros de las tropas aliadas fueron todos degollados. Lo mismo había ocurrido luego de la batalla de Avay, sin hablar de Uruguayana.
En Avay, las residentas fueron muertas al querer sepultar a sus  padres, hermanos, hijos, maridos. La carnicería era total.
Si las clases dominantes del Brasil no fueran las mismas del pasado o si ya hubieran hecho una autocrítica histórica no seria necesaria recordar el pasado. Per estos presupuestos  no se dan en este caso y aún hoy  nos quieren seguir vendiendo espejitos mientras se aprovechan de la represa de Itaipú o de las mejores tierras del país.
El Francismo del siglo XXI restituirá a la nación los recursos que hoy son utilizados en exclusivo beneficio de los ricachones brasileños.
Concluyendo decimos: ninguna escuela de Alemania, ninguna calle, ningún edificio lleva el nombre de Adolf Hitler, Adolf Eichman o Henrich Himmler; no se les rinde tributo ni se los consideran Héroes.
¿Qué pensarían los Judios, franceses, los Rusos si los alemanes tributaran homenajes a esos genocidas? Dormirían con los ojos abiertos con ese tipo de vecinos. Sín embargo, para los imperialistas brasileños el conde D´eu, el duque de Caxias y demás genocidas del pueblo paraguayo son unos héroes, se les tributan honores, las calles llevan sus nombres. El pueblo paraguayo debe desconfiar de unos vecinos que habrán perdido algunos pelos, pero no de las mañas, aún cuando esos vecinos se declaren amigos del Paraguay (como en el pasado) y sean gobernados por el partido de los trabajadores; un partido con rótulo de trabajador pero con alma de patrón, de capitalista, de imperialista. El Francismo del siglo XXI no tiene nada en contra del pueblo brasileño pero si contra las clases hoy dominantes del Brasil.


2) DEFENDIENDO LA SOBERANÍA CONTRA LOS COLONIALISTAS ESPAÑOLES
En 1537, con la fundación de Asunción, se inicia la conquista del Paraguay por un contingente español al mando del capitán Juan de Salazar  de Espinosa.
Los conquistadores encontraron comunidades muy primitivas, los aborígenes  aún vivían en la etapa del comunismo primitivo. Nadie era dueño de tierras, ni poseía riquezas particulares, trabajaban con herramientas rudimentarias, no había división de clases sociales, no había un poder separado de la comunidad. La producción era compartida de acuerdo a la cantidad obtenida.
Los recién llegados españoles trajeron una organización social en la que ya existía un sistema de gobierno y un tipo de estado basado en la división de la sociedad en clases. Este estado responde en sus características más esenciales al feudalismo.
Los conquistadores someten a los indígenas a duros trabajos. La explotación es intensa y el disgusto creciente. La brecha entre españoles e indígenas se iba ahondando. Los levantamientos indígenas no tardaron en aparecer: Los Guarambareños se negaron a colaborar con los españoles, hubo lucha, el desenlace fue el ahorcamiento del cacique Aracaré como escarmiento para todos los indígenas. También los Carios se rebelaron en 1540. El disgusto de los Carios tenía que ver con el despojo  que sufrían, los conquistadores les robaban sus tierras, sus vidas, sus mujeres…
Las rebeliones indígenas son las primeras muestras de lucha de clases. Se enfrentan  los explotadores extranjeros y los explotados nativos. Triunfan los conquistadores por la superioridad de sus armas y de sus tácticas de guerra. Luego de sus primeras victorias, los conquistadores institucionalizan aún más su dominación, fortalecen el estado feudal.
Este estado es la maquinaria de dominación de la clase más poderosa, la de los explotadores, con la ayuda de esta, explota a los más débiles en provecho propio.
En Paraguay el Estado no surge como producto natural del desarrollo económico de la sociedad. Fue traído desde fuera, desde España. De ahí que tuvo todas las características del modelo original y sus modificaciones posteriores irán  derivando de los intereses de los explotadores hasta la llegada de la independencia.
Alrededor de 300 años de dominación colonial nos impusieron desde España. La Monarquía Española que aún hoy día tiraniza al pueblo Vasco y otros pueblos, no ha perdido la costumbre de explotar y oprimir a pueblos más débiles.
Los “valientes caballeros” de su magestad no se conformaban con explotar y oprimir a otras naciones; hasta querían que estas lo defiendan. Veamos lo que el último gobernador de la provincia del Paraguay, Bernardo de Velazco proclamaba a los criollos paraguayos  cuando el ejército expedicionario de Manuel Belgrano cruzó las fronteras de la provincia. El fangarrón Velazco lanza una proclama y luego huye, abandona a las tropas criollas a su suerte en la batalla de Paraguarí; ¡asi son los bravos caballeros de su majestad real!
¡”A las armas! Valerosos habitantes de esta ejemplar provincia, la divina providencia nos protegen visiblemente; ella nos ha proporcionado cañones y fusiles, pero vuestras lanzas son todavía más temibles: soy viejo en la guerra, y conozco cuánto vale esta clase de armas manejadas oportunamente por manos como las vuestras. Moriré con gusto en medio de vosotros, y tendré la gloria de acabar mis cansados días al frente de una provincia heroíca, y unos súbitos amables, en cuya defensa me parece un corto sacrificio el de mi vida”…(43)Puras fanfarronerías .
La política revolucionaria del Dr. Francia contra los españoles y espanolistas  lo tratamos en varios puntos de este folleto; el mismo  camino debe continuar el Francismo del siglo XXI en relación la plutocracia española.


3) DEFENIENDO LA SOBERANÍA NACIONAL CONTRA LAS PRETENCIONES IMPERIALISTAS ARGENTINAS
La plutocracia Argentina se ha destacado casi siempre por su indisimulada política imperialista hacia el Paraguay. La arrogante y hostil clase dominante Argentina, sus agentes políticos y propagandísticos siempre han considerado de menos al pueblo paraguayo.
Veamos  algunas actitudes de nuestros mayores que defendieron la soberanía patria ante las pretensiones imperialistas de la plutocracia Argentina.
El egoísmo de los grandes comerciantes y ganaderos porteños ha sido analizado por Carlos Antonio López en estos términos:
“El gobierno de Buenos Aires (de setiembre de 1812), posteriormente y sin comunicar cosa alguna al Paraguay, y cuando este menos debía esperar, estableció el pesado impuesto de 3 pesos por arroba sobre la introducción de tabaco paraguayo en los puertos de la confederación, sujetando el mismo fruto de las provincias unidas a menor tasa.
Esta violenta y manifiesta infracción del tratado fue conocida en la república justamente al tiempo en que ella se resentía de los excesos practicados por el teniente gobernador de Santa Fe, y el comandante de San Pedro contra los comisionados, buques y propiedades”(44)
La nota del 20 de julio de 1811 nacida de la pluma del Dr. Francia ya había dejado en claro que: …”El pueblo del Paraguay desde ahora  se muestra celoso de su naciente libertad, después que ha tenido el valor de recobrarla. Y que, por lo tanto, no cambiará de amo ni mudará unas cadenas por otras”.(45)
La república independiente del Paraguay era un ejemplo luminoso para los pueblos de la provincias  Argentinas, y esto tenía sin dormir a la oligarquía porteña, Martín de Pueyrredón elabora su proyecto de subyugación del Paraguay en 1817: “Prescindiendo de todas las ventajas que resultaría de reunir esta numerosa provincia y de salir de la zozobra en que nos tiene la equívoca conducta de su déspota (leáse Dr. Francia) en punto a patriotismo. Le sigue la principal en el escarmiento de los demás pueblos dando al través con la piedra del escándalo, o el plantel de las disidencias como ha sido y es éste. Mientras no se ponga en el orden debido al Paraguay, no cesará el clamoreo  de los mal intencionados, de los ignorantes  y principalmente de Entre Ríos, de que los paraguayos son los que entienden”(46)
Pueyrredón prohíbe la importación de tabaco paraguayo, ordena el bloqueo de todo comercio y comunicación, así como la confiscación de propiedades del gobierno revolucionario del Dr. Francia. Inicia, con la ayuda de la defenestrada oligarquía paraguaya refugiada en Buenos Aires, la conspiración descubierta en 1820 que es aplastada por el poder popular paraguayo.
Evidentemente, los paraguayos eramos entonces lo que entendíamos.
La “civilizada” oligarquía porteña recibió con los brazos abiertos a la derrocada oligarquía paraguaya. Saboteó sistemáticamente a los gobiernos de Francia y los López y no contenta con eso trajo al Paraguay una guerra de exterminio asociándose a fuerzas reaccionarias de Brasil, y Uruguay que significó la reposición de la oligarquía en el poder, la muerte de la república independiente del Paraguay y la introducción del liberalismo “civilizador”.
Veamos a otros “ilustres” argentinos que trajeron la muerte y la destrucción al Paraguay: Domingo Faustino Sarmiento y Bartolomé Mitre.
A Sarmiento le enfurecía los gobiernos del Paraguay independiente y el mismo pueblo, decía que: “Era preciso purgar la tierra de toda esa excrecencia humana (el pueblo guaraní)”(47).Le parecía detestable el gobierno de Carlos Antonio López; “tenemos fe que ha de llegar el momento en que los países vecinos irán a intervenir a la desgraciada población del Paraguay para mejorar las condiciones del gobierno tan anómalo como el de don Carlos” (48)
La intervención promovida por Sarmiento trajo lo que él mismo dijo después: “la guerra del Paraguay concluye por la simple razón de que matamos a todos los paraguayos mayores de diez años”. (49), se ufana satisfecho el “civilizado” Sarmiento.
Mitre afirmaba: “La república Argentina está en el imprescindible deber de forjar alianza con el Brasil a fin de derribar esa abominable dictadura de López y abrir el comercio del mundo esa espléndida y magnífica región que posee, tal vez, los más variados y preciosos productos del trópico y ríos navegables para ser explotados”.(50). A Mitre y a los mitristas, les parece abominable la defensa de los intereses nacionales. A través de su diario, la nación, da rienda suelta a sus ansias de saqueo. Ansias que serán satisfechas de manera brutal; aniquilando un pueblo entero, desmembrando una nación.
Si el pensamiento de Mitre o Sarmiento no animasen aún hoy gran parte de la política Argentina sería superfluo recordar el pasado; el Francismo del siglo XXI es amigo del pueblo argentino, de los descendientes de Castelli, Moreno, Guemes, López Jordán, Alberdi…
Mientras estos no gobiernen la Argentina tendremos que andar precavidos.
Más aún cuando el cóndor democrático de Fernando Lugo y Cristina Kirchner hoy sobrevuela sobre territorio paraguayo para tratar de cazar a los revolucionarios epepistas. Los militares de Videla, hoy bajo el mando k. han sido enviados a Paraguay con el propósito de aplastar luchadores populares. Los seudosocialistas argentinos que hoy participan en el gobierno Kirchnerista, por lo visto, tienen la misma esencia de Mitre y Sarmiento.
Los piqueteros K, los obreros K del tipo Hugo Mochano y los intelectualillos seudosocialistas K no son más que encubridores de un gobierno antipopular como es el caso de la “antiimperialista” electoral Cristina Kirchner (cada vez que se acercan elecciones arma un escándalo con  sus amigos del norte para confundir a las masas y atraer votos populares).
A nosotros no nos engañan los seudosocialistas que hoy participan o apoyan al Gobierno Argentino. El Francismo del siglo XXI está vigilante como lo ha estado en el pasado el Francismo del siglo XIX. Combatiremos contra vuestro cóndor que cada día que pasa, se parece más a un buitre.



5). DEFENDIENDO NUESTRA SOBERANIA CONTRA EL IMPERIALISMO INGLÉS.

Una descarada agresión inglesa a la República del Paraguay ocurrió luego de que Francisco Solano López culminara su actuación como mediador en la unificación Argentina con la firma del pacto de San José de Flores, el 11 de noviembre de 1859.
La atrevida, desesperada y agresiva acción fue ejecutada cuando Solano López volvía a Asunción en el buque de guerra Tacuarí  (el más moderno y veloz de los barcos de la Cuenca del Plata). Cuando salía de Buenos Aires fue atacado de forma alevosa, premeditada y criminal por dos cañoneras británicas, el Buzzard y el Grappls, al mando del almirante Lushigton. Este caso tiene el siguiente antecedente.
Bajo patrocinio de Inglaterra, la “sociedad libertadora” (agrupación oligárquica que un poco más tarde conformaría la legión paraguaya), había organizado una conspiración contra el gobierno paraguayo que las autoridades descubrieron el 16 de febrero de 1859. Esta conspiración pretendía asesinar al Presidente Carlos Antonio López. Los involucrados fueron arrestados y dos de ellos, los hermanos Decoud, fusilados.
Entre los complotados se encontraba un siniestro personaje Santiago Canstatt. Canstatt llegó al Paraguay con pasaporte uruguayo diciendo ser ciudadano uruguayo. Cuando fue capturado junto a sus socios conspiradores afirmó que era inglés y pidió la protección del Cónsul de Inglaterra. Efectivamente, el conspirador contrarrevolucionario era un siervo de su majestad real, la reina Victoria I, reina de Inglaterra e Irlanda y un poco más tarde, emperatriz de la India. Henderson, el cónsul Inglés, actuó en favor de Canstatt exigiendo su libertad y una indemnización al gobierno de Carlos Antonio López (la caradurez de los “caballeros” ingleses no tienen límites) por tenerlo preso.  A Henderson le devolvieron el pasaporte por falta de respeto al gobierno paraguayo, fue expulsado del Paraguay. Carlos Antonio López decidió que solo trataría el asunto directamente con el gobierno Inglés.
Christie, el representante diplomático de su majestad en Buenos Aires organizó como respuesta a la proposición paraguaya una muestra de la “civilización” inglesa. En un puro acto de piratería ordenó raptar al hijo del presidente, a Solano López, mantenerlo secuestrado y canjearlo por el conspirador contrarrevolucionario inglés que pretendía matar al Presidente López.
Este episodio demuestra el desprecio que tuvo y tiene el imperialismo inglés hacia el pueblo paraguayo, la desfachatez y villanía con que obra. Pero, en contra partida demuestra también la firme determinación del gobierno nacionalista en defender la soberanía patria ante los piratas ingleses y ante todos aquellos que intenten o lleguen a agredirla.
La agresión inglesa al Paraguay independiente no termina con el caso citado, son innumerables, y la peor de todas es la que organiza conjuntamente con Brasil, Argentina y Uruguay: La guerra del Paraguay, el mayor genocidio americano luego del de los pueblos indígenas.
El titiretero que estuvo detrás de la horripilante empresa de exterminio de todo un pueblo fue el imperialismo inglés, gestó y financió la guerra contra el Paraguay y fue el principal beneficiario de ella.
El tratado de la Triple Alianza fue ajustado el 18 de junio de 1864 en Puntas de Rosario, bajo la inspiración de Edward Thornton, representante diplomático de Inglaterra en el Plata. Este tratado fue firmado por los ejecutores del genocidio en fecha 01 de mayo de 1865.
El diplomático Thornton es el mismo que decía: … “la existencia del Paraguay era nociva y su extinción como nacionalidad o la caída de la familia reinante debía ser provechosa para su propio pueblo, como también para todo el mundo.” (51)
Los imperialistas ingleses no nos extinguirán como nacionalidad seguiremos existiendo aunque eso les irrite. El Francismo del siglo XXI  cree que para compensar en algo el daño que nos han causado los ingleses en el pasado deberemos confiscar los bienes de los siervos de su majestad residentes en Paraguay.

6). LA IGNOMINIOSA LEGIÓN PARAGUAYA

La tristemente célebre Legión Paraguaya es el tronco de origen de los gobernantes paraguayos posteriores a la destrucción del Paraguay Independiente. La Legión, fue a su vez, una extención de intelectuales y políticos liberales de Buenos Aires que veían en la existencia del Paraguay Independiente un mal ejemplo para la Argentina y un obstáculo para los negocios de la burguesía comercial rioplatense vinculada al tráfico mercantil inglés.
Un contínuo ataque contra el pueblo paraguayo fue desarrollado en Buenos Aires, unos años antes de la guerra de la triple alianza por Sarmiento, Mitre y cía. El chileno Francisco Bilvao acompañaba el coro antiparaguayo y fue uno de los ideólogos más influyentes en el círculo de oligarcas paraguayos defenestrados que vivían en Buenos Aires.
La proclama de los paraguayos liberales fue redactada por Bilvao.
El 02 de agosto de 1858, auspiciado por los liberales rioplatenses se funda la llamada “sociedad libertadora del Paraguay”, antecesora de la Legión Paraguaya.
La preparación artillera propagandística para la posterior invación al Paraguay incluía medidas tales como:
-          Declarar que la guerra es contra López y no contra el pueblo paraguayo.
-          Estigmatizar todos los actos del régimen nacionalista.
-          Proponer a la mayor cantidad de países posibles una guerra contra el Paraguay.
-          Buscar aislar al Paraguay.
Recordemos aquí los nombres de los grandes traidores a la patria, genocidas, vestías horrorosas que trajeron la muerte y la destrucción al Paraguay:
Carlos Loizaga, Manuel Pedro de la Peña, Luciano Recalde, Serapio Machaín, Fernando Iturburu, José Toribio Iturburu, Ramón Gonzalez, Segundo Machaín, Angel Decoud, Pío León, Carmela Loizaga, Jacoba Ozcaris, Miguel Guanez, Pío Peña, José León, Eusebio Machaín, Evaristo Machaín, Alejo Guanes.
Las pretensiones “libertadora” de la sociedad eran estimuladas y difundidas por la prensa porteña en términos como estos: “El Paraguay necesita regenerarse, y esa regeneración cree mos que no podrá obtenerse de otro modo que a cañonazos. Los paraguayos necesitan reahabilitarse de dignidad ante el mundo civilizado; pero esta rehabilitación forzosa es que la compren con sangre” (52)
En diciembre de 1864 se funda la asociación paraguaya con los mismos traidores que fundaron la “sociedad libertadora” más la adhesión de nombres como José Díaz de Bedoya, Pedro Nolazco Decoud, Daniel Loizaga, Benigno Ferreira, Salva  dor Jovellanos,Andrés Somellero.
En abril de 1865 se conforma la legión paraguaya y se pone al servicio de las tropas invasoras.
Los verdaderos móviles de los legionarios no eran la libertad, ni la dignidad ni ningún otro ideal. Los móviles de la cruzada antiparaguaya de los traidores están expuestos en el libro de Luciano Recalde titulado “Monopolio en Paraguay”, aparecido en Buenos Aires en 1857. Donde se aboga sin tapujos por la liquidación del patrimonio estatal y de las restricciones comerciales, es decir, liquidar la independencia económica  y, por consiguiente la soberanía política.
Los miembros de la legión paraguaya vinieron bajo  mando de los jefes aliados a matar paraguayos y apropiarse de las riquezas. Trataban de tranquilizar sus conciencias (aunque  se dice que los traidores no la tienen) con el insostenible sofisma de que la guerra era contra López
Y no contra el Paraguay. López y el Paraguay era una sola y misma cosa.
Los legionarios celebraron la muerte del Paraguay Independiente glorificando a los asesinos, en su órgano de prensa, la regeneración,  proclamaban:
¡”Gloria al general  Cámara!
¡Gloria a su altesa, el conde D´eu!
¡Vivan las armas aliadas!”(53)
Tanto los líderes liberales actuales como los líderes colorados son descendientes de los legionarios; en sus genes llevan la herencia legionaria; son traidores de nacimiento; llevan en su vena la misma sangre de los sirvientes de Sarmiento, Mitre, Pedro II, el duque de Caxias, el conde D´eu. Son siervos del imperialismo.



7). LOS LACAYOS IMPERIALISTAS COLORADOS
Los líderes colorados gustan vanagloriarse de una cualidad que no poseen: el nacionalismo; y a veces, se aventuran un pcoco más y llega a afirmar que son socialistas; todo para engañar a la masa popular, pues ellos se rién de las ideas.
El nacionalismo retórico de los oligarcas colorados es un chiste de mal gusto, ser nacionalista es ser antiimprialista, y el partido colorado, desde antes de su nacimiento como tal ha sido un instrumento de fuerzas imperialistas.
La verdad de las cosas es que el partido colorado nació como agrupación política al servicio de los brasileños. Las contradicciones entre los argentinos y brasileños posteriores al genocidio de 1865 – 1870, llevó también a contradicciones entre las facciones legionarias deseosas de ponerse al servicio de las tropas de ocupación.
Se formaron las dos facciones políticas antipatrióticas: liberal al servicio de Argentina, colorado al servicio del Brasil.
Con la conformación de la ANR (una mezcla de legionarios encabezados por Iturburu y ex lopistas traidores como Bernardino Caballero y Cándido Bareiro)  El Conde D’eu, Pedro II, y toda la lacra cortesana de Río de Janeiro logró tener a su disposición una fuerza política cipaya.
¡De tan nacionalistas que son los colorados vendieron toda la propiedad territorial que pertenecía al Estado!
“Un día el infeliz campesino hispano – guaraní despertó con la noticia de que sus tierras no estaban amparadas por un título válido ante la ciencia de Gobierno llevada por los bayonetas brasileñas. El Gobierno del Paraguay había vendido, en una palabra, las tierras del paraguayo. Esto era tanto como si le hubieran dado amos al pueblo. Consorcios de Nueva York, de Londres y de Amsterdam eran dueños del cultivador, dueño del ciudadano.” (54)
No se conformaron con esto, recordemos que los colorados no hace mucho tiempo sostuvieron la tenebrosa dictadura oligárquica de Alfredo Stroesner y que estaba al servicio de norteamericanos.
Todos los actuales “Nacionalistas” colorados son perrillos falderos de los Yankees. A los Castiglioni, Cartes, Duarte Frutos, Samaniego y cía. Los Francistas del siglo XXI les decimos:
¡Iporâ nde nacionalismo! ¡Iporâ nde patriotismo!
El “socialismo” colorado se sustentaría, según algunos demagógos, en que lo que se proponen es convertir al “Estado en servidor del hombre libre”. Esto es una mayúscula tontería desde el punto de vista  téorico. Los verdaderos socialistas sabemos que el Estado no es una herramienta de libertad sino una herramienta de sometimiento, de opresición de una clase sobre otra; si se entiende por hombre libre al capitalista, pues, la frase tiene sentido porque todos los gobiernos colorados y el Estado que gobernaban fueron servidores de los ricos, de los capitalistas.
El pueblo no necesitará del Estado, luego de la revolución Francista, en interés de la libertad sino para reprimir a sus adversarios, así pensamos los verdaderos socialistas.
“Siendo el Estado una institución meramente transitoria, que se utiliza en la lucha, en la revolución, para someter por la violencia a sus advesarios es un asurdo hablar de un estado libre del pueblo: mientras los trabajadores necesiten todavía del Estado, no lo neceitarán en interés de la libertad, sino para someter a sus adversarios, y tan pronto como pueda hablarse de libertad, el Estado como tal dejará de existir”. (55)
El pretendido socialismo colorado es una falacia. Una mentira más para que puedan seguir irviendo a sus amos del Norte.


8).  LOS LACAYOS LIBERALES DEL IMPERIO.

La frase que resume lo que los dirigentes liberales piensan del pueblo paraguayo fue expresada por su ideólogo y fundador Cecilio Baéz: “El Paraguay es un pueblo cretinizado por el despotismo”.
Para Cecilio Baéz y sus hijos actuales todos los paraguayos somos cretinos, excepto ellos; aunque, ellos se sabe que no se sienten paraguayos.
…”Diez libertades de palabras no valen una libertad de acción y sólo es libre, en realidad, el que vive de lo que es suyo. Todo soldado paraguayo sabe leer y es raro el que no sabe escribir y contar. Esa condición no es la del esclavo en ningún país moderno y si la lectura preparase al servilismo, los países libres no la propagarían en el pueblo como elemento de libertad”. (56)
Alberdi escribío esto en contra de los falaces argumentos de los furibundos liberales que vinieron a destruir el Paraguay en la guerra del 70. El culto Cecilio Baéz estaba cretinizado por su liberalismo etéreo y fanático.
Es propio de los liberales llenarse la boca con la palabra libertad para encubrir siniestros atentados en contra de la libertad de hecho, la mejor manera de matar la libertad es cacarear acerca de ella.
La libertad es una gran palabra, pero aplicada solamente a unos cuantos ricachones se degenera, bajo la bandera de  la libertad de comercio se han hecho las guerras mas rapaces (como la que trajeron al Paraguay), y bajo la bandera de la libertad de trabajo se explota a los trabajadores.
Quienes realmente han traido la ignorancia, el analfabetismo, es el oscurantismo y hasta el cretinismo al Paraguay fueron los “héroes” del liberalismo político y ecónomico, no fue el “despotismo” de Francia o los López; Paraguay no tenía analfabetos en la época independiente. Los gobiernos liberales idelogicos aún hoy no han terminado ese mal, aún hoy, el mediocre Ministro Riart seguramente buscará explicar el  analfabetismo por el “despotismo” de Francia. Ningún historiador serio pone en duda de que el “despotismo” de Francia estaba al servicio de los intereses nacionales y que se justificaba históricamente y además, trajo educación, no cretinismo.
Los liberales paraguayos no son más que un pálido reflejo de sus adorados ídolos argentinos, son agentes kurepis en tierra guaraní. Son los verdaderos cretinos que para que sus descabelladas ideas triunfen no encontraron otro medio más apto que el de destruir toda la nación, “redimir un montón de ruinas, cubrir con su particular bandera de la libertad montañas de cadáveres, cuerpos desnudos de niños huérfanos, hombres ancianos y tristes mujeres viudas. Los liberales paraguayos son unos bárbaros que se jactan de ser civilizados.
No contentos con haber sido partícipes de la destrucción del Paraguay Independiente, hoy, desde el Gobierno de la República, aliados a unos socialistas traidores y abroquelados tras la burda figura de un obispo católico farsante, oportunista y vende patria, los neoliberales del siglo XXI, los Blas Llano, Federico Franco, Efraín Alegre, Alfredo Jaegli, Tito Saguier y cía.
Se proponen rematar hasta los ríos de la República; someter aún más al Paraguay al despotismo de los capitalistas, al despotismo del frío cálculo de las ganancias de los capitalistas.
El Francismo del siglo XXI os dice: Vuestras libertades de palabra no son más que hojas de parra que encubren una tiranía despiadada, brutal y asesina: la del dinero. ¿De que libertad puede hablarse cuándo 4 millones de paraguayos son esclavos de las garras de la miseria, el hambre, la ignorancia, las enfermedades?
Vuestras recetas neoliberales no traerán solución ni alivio a esos males, antes bien, lo empeorarán, pues lo que vosotros proponéis es enrriqueser aún más a los ricos y empobrecer aún más a los pobres.


9) LOS LACAYOS IMPERIALES DE LA IZQUIERDA REFORMISTA
La izquierda reformista paraguaya actúa como extranjera en su propia patria. Es una izquierda que subestima lo nacional y sobreestima lo extranjero, no ha logrado encarnar sus ideas con ropaje paraguayo y últimamente, devenida en gobernante por medio de una alianza con el liberalismo oligárquico y el clericalismo católico reaccionario se ha convertido en la mejor arma de la oligarquía y el imperio contra los trabajadores, contra el pueblo.
Las concepciones de esta izquierda se han formado bajo el yugo de la dictadura oligárquica, para ella, la democracia burgesa es algo aún no consumado en Paraguay, tiene una visión fantasiosa de la democracia burgesa, la quiere perfeccionar.
Los reformistas paraguayos viven de cara al pasado, al temor de una regresión dictatorial; no viven de cara al porvenir, piensan que si la izquierda adopta posiciones revolucionarias y busca superar la democracia burgesa-imperial, la critica y lucha contra ella, esta estaría favoreciendo, según ellos, a la probable regresión de una dictadura oligárquica. Sus mentes solo se mueven dentro de una antinomia democracia oligárquica- imperial  o dictadura oligárquica imperial. Toman como misión la defensa de la democracia imperial y la ocupación de ciertos espacios al lado de las otras fuerzas democráticas.
La dictadura ha dejado de existir en la realidad pero su espectro sigue dominando la conciencia y la conducta de los miembros de la izquierda reformista. El pasado domina sobre el porvenir.
La moderación es el grito de guerra de esta izquierda, el rechazo a posiciones radicales, la tendencia a la conciliación dicen que van a avanzar dentro de lo posible, es decir, las fuerzas conservadoras y reaccionarias delimitan el terreno hasta donde podrán avanzar los reformistas. No hay lucha, no hay pelea, solo amor y paz.
Veamos  algunas palabras de Engels criticando una conducta parececida:
…”Hasta que punto es esto necesario, lo demuestra el oprtunismo, que esta difundiéndose precisamente ahora en una gran parte de la prensa socialista. Por miedo a que se renueve la ley contra los socialistas, o por el recuerdo de diversas manifestaciones hechas prematuramente bajo el imperio de aquella ley, se quiere que el partido reconozca ahora que el orden legal vigente en Alemania es suficiente para realizar todas las reivindicaciones de aquel por la vía pacífica”…(57)
Los seudosocialistas paraguayos viven temerosos del espectro de la dictadura oligárquica, obran, y esto es un hecho fudamental, por miedo a que se retorne a ella, y es esto, siguiendo el razonamiento de Engels, y aplicándolo hoy es, sin dudas, oportunismo.
Los sueños de los reformistas paraguayos acerca de que el orden legal vigente era suficiente para realizar sus reivindicaciones por la vía pacífica han sido destrosados por la realidad, a tres años de gobierno “socialista” no han podido llevar adelante ni siquiera sus proyectos de reformas más elementales y se hunden cada día más en la charca oligárquica.
Ciertos grupos de izquierda uqe aspiraban a ser revolucionarios se han tomado como tarea el acompañamiento a los reformistas en su política oportunista y aventurera, han renunciado de hecho a la revolución.Consideramos que esos aspirantes a revolucionarios han fracasado estrepitosamente al seguir ciegamente al reformismo inconsecuente hasta el punto de no diferenciarse de ellos. Se han convertido en tiernos gatitos sedosos del imperio.



10) INDEPENDENCIA O MUERTE
“La guerra, sin duda, no puede dudar mucho, y si la patria se salva todo estará salvo, pero si por desgracia cae yo caeré con ella.”…(58)
Francisco Solano López
En una carta a su hijo Emiliano
Ascurra, 28 de junio, 1869.
El compromiso de Solano López con la patria fue total, sus palabras no fueron vanas; no son como las de los miserables que en los últimos tiempos ocupan la casa de gobierno, el Palacio de López. Estos juran que “darán la vida si necesario fuere para defender a la patria”; no darán nada ni mucho menos la vida; no defienden a la patria; antes bien, son especialistas en esquilmar la patria ellos mismos y en permitir que otros la esquilmen desde fuera, invitan a toda clase de piratas, oportunistas, vividores y zánganos llamados inversionistas extranjeros a que vengan a someter a la patria.
La patria está invadida por fuerzas económicas, políticas, culturales extrañas y hostiles, defenderla es oponerse a estas fuerzas no nacionales y de connacionales traidores que la pisotean y la humillan. Defenderla no es el sentimentalismo hueco, vacío impotente de las fuerzas contrarrevolucionarias; es la firmeza, la consecuencia, el espíritu combativo de los revolucionarios que le prestamos nuestros brazos para que ella siga luchando; nuestras voces para que siga gritando, nuestras vidas para que siga viviendo.
Los “grandes patriotas” que afirman que entregarán la vida si necesario fuere con una caradurez y desfachatez sin tapujos, son los mismos que entregan la soberanía de la república a los yankees, los mismos que permiten que sus soldados lleven insignias de la US ARMY en sus uniformes y actúen como tropa cipaya de ocupación.
La capitulación sin lucha, el ponerse al sevicio de los poderosos  no llevará nunca a los seudopatriotas a una situación en que se les pueda requerir que entreguen sus vidas por la patria.
Veamos la respuesta del Mariscal López a una indolente demanda de capitulación incondicional:
Cuartel General de Piquysyry, 24 de diciembre 1868.
El Mariscal presidente de la república del Paraguay habría podido tener a menos  una respuesta escrita a sus excelencias los señores generales en jefe de los ejércitos aliados en lucha contra el país que presido, tan insólitos e inconvenientes son el tono y el lenguaje con que han creído oportuno intimarme a que deponga las armas dentro de doce horas, para terminar una lucha que se ha prolongado demasiado, amenazando con hacer caer sobre mi cabeza la sangre ya derramada y la que en caso contrario se habrá todavía de derramar, haciéndome responsable ante la patria, las naciones que sus excelencias representan, y el mundo civilizado.
Pero me he impuesto hacerlo, precisamente por rendir homenaje a esta sangre vertida por los míos y por los que combaten, así como a los sentimientos de humanidad, de religión, de civilización que sus excelencias invocan en su intimidación.
Precisamente fueron esos sentimientoslos  los que, hace ya dos años, me hicieron pasar por encima de todas las descortesías oficiales con que era tratado el elegido de mi patria. Ya en Yataiity Corá, busqué en una conferencia la reconciliación de los cuatro estados soberanos de América del sur que habían empezado a destruirse. Pero mi iniciativa, pero mi apresurado empeño no encontraron otra respuesta, de parte de los gobiernos aliados, que el desprecio y el silencio, y siguieron nuevas batallas sangrientas.
Ahora he visto más claro cuales son los fines perseguidos por los aliados contra la existencia del Paraguay. Sus excelencias han creido oportuno informarme que conocen los recursos de que actualmente dispongo, creyendo que yo sé la fuerza numérica del ejército aliado y sus recursos cada día en aumento. Yo no lo sé, pero por la experiencia de cuatro años de lucha sé que nunca la fuerza numérica y los recursos se han impuesto a la abnegación y el valor del soldado paraguayo, que se bate con la resolución del ciudadano honrrado y del hombre cristiano, y que se abre una amplia tumba en su patria, antes que verla humillada.
Sus excelencias han tenido a bien recordarme que la sangre vertida en Ytororó y en Avay debió haceme evitar la que fue vertida el 21; pero olvidan, sin duda, que estas mismas batallas podrían haber demostrado antes cuán verdad es todo lo que afirmo acerca de la abnegación de mis compatriotas y que cada gota de sangre que cae sobre la tierra es una nueva obligación para los que sobreviven. Sus excelencias no tienen derecho a acusarme ante la República del Paraguay, mi patria, porque yo lo ha defendido, la defiendo y la defenderé.
Ello me ha impuesto este deber y yo me glorio de cumplirlo hasta el último extremo, rindiendo cuentas sólo a dios. Si la sangre debe correr todavía, dios sabrá quién es el responsable. Por mi parte estoy siempre dispuesto a tratar el fin de la guerra, pero no a escuchar una intimidación a deponer las armas.
A sí que, a mi vez, invitando a sus excelencias a tratar la paz únicamente sobre estas bases, creo cumplir un deber imperioso hacia la religión, la humanidad y la civilización, y hacia el grito unánime que yo he oído de mis generales, de mis oficiales y de mis soldados, a los cuales he comunicado la intimidación de sus excelencias, además de con respecto a mi honor y mi nombre.


Francisco Solano López.(59)
La decisión del Mariscal López  de defender a la patria hasta el último extremo se concreta en Cerro Corá, da la vida por la patria. “El muero con mi patria de Francisco Solano López expresa una verdad que para él, para los buenos paraguayos de entoces (lo defensores de la patria) y, para nosotros, los patriotas del siglo XXI es patente: con Solano López muere la patria independiente y nace la semicolonia paraguaya.
Recuperar la independencia patria,  romper las cadenas de la dominación imperialista es una de las principales tareas que los Lopistas del siglo XXI nos proponemos realizar.
“Si vosotros me habéis seguido hasta este momento final, es que sabíais que yo, vuestro jefe, sucumbiría con el último de vosotros, en el último campo de batalla.
Este momento está por llegar.
¡Sabed que el vencedor es el que muere por una causa bella, y no aquel que queda con vida en el escenario de la lucha!
Seremos vilipeludiados por una generación surgida del desastre, que llevará la derrota en el alma y en la sangre como un veneno el odio del vencedor. Pero otras generaciones, que vendrán después, nos harán justicia, aclamando la grandeza de nuestra inmolación. Yo seré más escarnecido que vosotros, seré puesto fuera de la ley de dios y de los hombres, seré hundido bajo el peso de montañas de ignominia. Pero me llegará también mi día, y volveré a surgir de los abismos, de la calumnia, parar ir creciendo, todos los días, a los ojos de nuestros compatriotas, para ser lo que fatalmente tendré que ser en nuestra historia “(60)
Somos las otras generaciones que venimos después, que haremos justicia restituyendo a la república su soberanía, que aclamamos la gradeza de quienes se han inmolado por  defender a la patria independiente.
¡Vuelve a surgir Solano López! Cabalga de nuevo con nosotros; se, lo que hoy decimos nosotros, tus compatriotas, lo que felizmente tienes que ser en nuestra historia. Tú eres de los muertos que nunca mueren; quisieron matarte, y no te matarón, quisieron borrarte de la hstoria, y no te borraron, porque tú eres inmortal; resucitas en cada compañero que lucha contra la dominación imperialista en tu patria.
Tu audacia  y tu voluntad indomable de resistir perdurán por siempre.
¡Independencia o muerte! ¡Patria o muerte! ¡Vencer o morir!