Páginas vistas en total

domingo, 25 de diciembre de 2011

Fernando Lugo y los tres ADN fraguados


http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/77555/hortensia-moran-y-los-tres-adn-de-lugo
Foto: Héctor Benítez, hijo de Hortensia Morán y su hermano Juan Pablo, el hijo de Fernando Lugo, posan frente al Palacio en los festejos del bicentenario

Los negativos de tres pruebas de ADN realizadas al cura Fernando Lugo escalaron a una categoría comparable al dogma de la santísima Trinidad para el gobierno Arzobispal


Un filósofo de lo cotidiano, el cineasta Woody Allen, escribió en su “Discurso a los Graduados” a modo de queja de que aunque la ciencia nos ha enseñado a pasteurizar el queso, ese proceso no tiene nada de agradable si no se realiza en compañía femenina.

Uno de los mitos de la ciencia más difundidos es la infalibilidad de la prueba de ADN, que hoy representa algo sólo comparable a lo que fue el dogma de la infalibilidad Papal para los creyentes de otras épocas. En el caso de tres pruebas de ADN realizadas a Hortensia Morán para desmentir la paternidad irresponsable del cura Fernando Lugo, tanto la ciencia como la religión fueron convocadas para elevar a los negativos a la categoría de dogma.

Sin embargo, la justicia puso en entredicho dichas pruebas y convocó a los laboratorios para que clarifiquen varios puntos oscuros en sus procedimientos.

Es bien sabido que la infalibilidad del ADN no corre cuando las muestras se extravían o son cambiadas durante su itinerario, algo que es muy fácil que suceda cuando se trata de muestras extraídas a un presidente rodeado de un ejército de matones y adulones.

Es decir, hablamos de unas pruebas de ADN sin cadena de custodia, extraídas en un solo acto y por una sola persona, y que podrían haber sido cambiadas hasta por la sangre de López Perito o Marcial Congo.

La infalibilidad del ADN

En primer lugar, hay que decir, la prueba de ADN es infalible, como dicen los enceguecidos esbirros del cura Fernando Lugo, pero sólo si la sangre pertenece al investigado.

Las dudas al respecto alimentadas por el alegre procedimiento en el caso de Hortensia Morán, se dan a raíz de los famosos resultados de las tres pruebas de ADN.

Valga la pena refrescar la memoria:

1- La prueba realizada por Laboratorio Curie, supuestamente realizada en Paraguay.

2- La prueba del laboratorio Biodiagnóstica, que envió las muestras a San Pablo, Brasil.

3- La prueba del laboratorio Meyer Lab, que supuestamente envió las muestras a Estados Unidos.



En ninguno de los casos se estableció una cadena de custodia, ni se solicitó permiso a juzgado alguno para el traslado de tales muestras.

El resultado del labotario Curie hace tiempo fue declarado nulo, ya no se tiene en cuenta por la misma forma en que se entregaron los resultados.

En fecha de 31 de agosto se elabora el informe, pero el sello de mesa de entrada figura 30 de agosto, es decir, se entregó un día antes de conocerse el resultado.

La principal interesada en el resultado, Hortensia Morán, se entera del “negativo” a través de la prensa, según todos los indicios, metida hasta la coronilla en un operativo para blanquear al cura presidente con miras a las elecciones municipales del 2010.

Respecto al segundo ADN, el de Biodiagnóstica, debe aclararse que el Dr. Gill no extajo las muestas, sino que recibió una muestra que la doctora Filártiga del Laboratorio Curie le pasó. ¿A quién pertenecía la muestra? Sólo Dios sabe. Da la casualidad que es la única muestra de la cual se posee un resultado original dado en San Pablo.

El tercer resultado, de Meyer Lab, sorpresa, fue el último resultado entregado y a pesar de haber sido realizado en Estados Unidos Solo tenía una redacción simple en español y con la firma de la Dra Meyer.

Hasta hoy no se han podido exhibir los originales de tal prueba, ni el nombre de los labotarios norteamericanos involucrados, ni mucho menos el profesional que analizó las muestras. A pesar de todas las desprolijidades expuestas, la historia oficial de la propaganda luguista pretende seguir insistiendo en la infalibilidad de los tres adn como un eco de las discusiones bizantinas.

Ya lo advertía un conocido filósofo francés, la ignorancia afirma o niega rotundamente, pero la ciencia sólo duda.