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viernes, 16 de diciembre de 2011

Fernando Lugo tiene a su propio Escobar

http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/77817/fernando-lugo-tiene-a-su-propio-escobar

Cuando el cura Fernando Lugo llegó a la política paraguaya de la mano de políticos sin grandeza, empresarios inescrupulosos y la prensa venal que predomina en el ambiente, su propaganda lo presentaba como el futuro moralizador de la política paraguaya, a quien acompañarían los mejores hombres para redimir al Paraguay.

Poco duró la ilusión, dado que colgados de la sotana llegarían al Olimpo personajes como Camilo Soares, López Perito y sus cuñados, Marcial Congo y otros héroes ignotos, entre ellos Jorge Escobar.

Aunque hoy ya nadie se hace cargo de este advenedizo, lo cierto es que el personaje que plantaba arbolitos para Humberto Rubín, gestionaba la quiniela para el cura Fernando Lugo, compraba animadores, periodistas, y hasta pagaba llamativos festejos de goles a futbolistas, sigue siendo un referente de la corte arzobispal. Tanto que es imposible desalojarlo del local que alquiló bajo engaño sobre la avenida España.

Aunque todos lo niegan, él sigue invocando como padrinos al senador Juan Carlos Galaverna, a Humberto Rubín, a Juan Carlos Wasmosy, a Horacio Cartes o al mismo Fernando Lugo.

Y sigue sosteniéndose con incidentes y chicanas hasta en la usurpación de locales ajenos que ya se le solicitan por vía judicial, merced a esta nube de influencias.

El “Escobar” propio

En su libro “Amando a Pablo, Odiando a Escobar”, Virginia Vallejo, compañera del célebre capo mafioso del narcotráfico Pablo Escobar Gaviria, describió los entretelones del tráfico de influencias con el cual su pareja amasó fortuna, teniendo como pieza clave al narcotraficante número 82, como llamó Camargo en su libro a Alvaro Uribe Vélez.

El gobierno del cura Fernando Lugo también tuvo a su propio Escobar, en este caso el capo de la quiniela bajo el gobierno arzobispal, Jorge Escobar, quien deleitó con sus excentricidades la corte luguista. No hubo lujo que no se diera, ni oferta que no aprovechara, ni limusina que no alquilara mientras duró la fiesta.

Los negocios habían cambiado de manos en Paraguay con la llegada al poder del obispo de los pobres Fernando Lugo, y era necesario que los amigos se apoderen de los lucrativos juegos de azar. Cuando fue imposible sostener los delirios del Escobar propio, los amigos y cortesanos decidieron “sacarlo a patadas” del negocio. En un comunicado que se pudo leer en los medios de comunicación, Mepshow S.A informó que despidió al quinielero arzobispal.

El comunicado señalaba que: “el señor Jorge Escobar Barboza ya no forma parte del Directorio de la firma Mepshow S.A, ya que el mismo esta desvinculado de la empresa, que en fecha 26 de marzo de 2011 celebró Asamblea General Ordinaria y procedió a la renovación total del directorio”.

Así terminó abruptamente un burdo montaje teatral, aunque las influencias e intereses creados sigan vigentes, como lo demuestra su inamovilidad lograda por vía judicial. Sin embargo, nunca se supo de cómo se saldaron las deudas, o porqué sigue siendo intocable el tan mentado Escobar, inquilino usurpador de locales ajenos inmune al desalojo. Que sigue haciendo de las suyas.

El “Don Francisco” trucho

Un comentarista de la web describió a Jorge Escobar como el “Don Francisco” trucho, que aunque sigue traficando influencias, hoy extraña a sus “fieles”seguidores.

Desde que este Escobar comenzó a aparecer en los medios de comunicación, todos sus“amigotes” incluido “Rubencito”(en alusión a Rubén Rodríguez) y otros, estuvieron codo a codo “ayudando” a los más necesitados del país, con su “gallinita de oro” y muchos otros, estuvieron haciendo el “baile de la gallinita”, por Gs.500.000 guaraníes.

Cada vez que se criticaba a este señor y a sus allegados, al más puro estilo luguista, cientos de sus seguidores y empleados, bombardeaban la web, con cientos de comentarios, defendiendo al nuevo “salvador” de los pobres.

Luego de unos meses y después de que el mismo directorio de Mepshow, sacara a patadas a Escobar de su negocio, muchos empezaron a extrañar a todos sus “fieles” seguidores que lo defendían en el mundillo de la farándula y los medios.

Lo que no se extrañan son sus desplantes de capo mafioso que pasó al frente con el gobierno del “obispo de los pobres”, junto a héroes incuestionables como Camilo Soares, López Perito, Marcial Congo, Elvio Benítez, Paková Ledesma, Humberto Rubin, Aldo Zucolillo y tantos otros meritorios gladiadores del cambio.

Sin lugar a dudas, cuando los historiadores del futuro quieran recordar a los egregios tribunos del actual gobierno arzobispal, y a los personajes que en él marcaron época, figurará con toda justicia el inquilino inamovible Jorge Escobar.