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lunes, 10 de septiembre de 2007

NUESTRO ÚNICO LÍDER FERNANDO LUGO

NUESTRO ÚNICO LÍDER FERNANDO LUGO

(Luis Agüero Wagner)


Se juntaban a dormir en el Portal del Señor sin más lazo común que la miseria, maldiciendo unos de otros, insultándose a regañadientes con tirria de enemigos que se buscan pleito, riñendo muchas veces a codazos y algunas con tierra y lodo, revolcones en los que, tras escupirse, rabiosos, se mordían”. (Miguel Angel Asturias, en “El Señor Presidente”)

El premio Nóbel de literatura guatemalteco Miguel Ángel Asturias, realizó en su obra sobre el dictador Manuel Estrada Cabrera uno de los más conocidos alegatos contra la dictadura y el colaboracionismo, abordando la deformación hiperbólica del poder político y sus secuelas sicológicas de las que según nos indican los últimos sucesos, los paraguayos no estamos del todo exentos.
La novela de Asturias no es simplemente la historia de una dictadura. Es una demostración de lo que le ocurre al hombre cuando sus relaciones no pueden desarrollarse naturalmente; cuando, para sustituir a la unidad familiar disgregada o a la fe en una causa, sólo es posible la adhesión al único líder, que se encarna en la persona de un mesiánico, no tan importante como solución a los problemas sino como antídoto contra la depresión.
Recuerdo esto considerando que lo que se decía haber concluído el 2 y 3 de febrero de 1989, en medio del tronar de los cañones, con la audacia y la metralla de oficiales de las Fuerzas Armadas y con la sangre derramada de los soldados mártires de la Candelaria, hoy parece retornar como una pesadilla recurrente: el de los intolerantes que pretenden imponer por la prepotencia y la violencia a su único líder.
Las amenazas, los epítetos y la falta de apego a las leyes se han puesto a la orden del día merced al estalinismo rampante de una caterva de falsos izquierdistas financiados por la IAF-NED-USAID y con apoyo mediático de la utraderecha pro-imperialista. A esto debemos añadir las advertencias de “salir a la calle” y otros recursos que ya costaron sangre y luto en un pasado muy reciente, y han dado argumentos a los represores para ignorar los Derechos Humanos.
La democracia y la legalidad son simples felpudos para este grupúsculo de personajes cuya única ideología, mas que liberal o socialista, es más bien la figuración y el zoquete, para lo cual han instrumentado a un contemporizador entre terratenientes y campesinos de San Pedro, al que han fabricado una marketinera y oportunista imagen de “izquierdista” para estar a tono con los vientos que soplan en el subcontinente y sobre todo, para incluírse en la lista de los petrodólares distribuídos por Venezuela .
¿Es que debemos callar acaso lo que sabemos y lo que pensamos sobre este abigarrado contubernio que pretende obligarnos a cortarnos las venas por su candidato e incendiar el país por motivos estrictamente personalistas, y en el que debemos envolvernos todos sin derecho a la disidencia?
La mayoría de estos promotores del verticalismo, personalismo y del desapego a las leyes, paradójicamente, han pretendido por muchos años presentarse como alternativa al estilo autocrático de gobierno que caracterizó al General Stroessner, a pesar de haber recibido sólo beneficios de él la mayoría de ellos, particularmente quienes inauguraron sus diarios con dinero público distraído con la bendición de “mi general”.
En honor a la verdad su candidato, además de tener muchas posibilidades de ser inhabilitado, no ha demostrado mucho tino a la hora de elegir su entorno, como puede deducirse del desbande generalizado que se produjo a raíz de la resistencia que generan los “conductores” en sus propias filas, la mayoría de ellos obsecuentes servidores de un sector de la prensa al cual embajadas extranjeras fabricaron una reputación de disidentes, remunerándolos con fuertes sumas por su “lucha” contra la dictadura en los últimos meses de ésta.
El modus operando con que se gestó la candidatura del actual “único líder” Fernando Lugo muestran con claridad la falsedad de la vocación democrática –por si todavía faltasen signos luego de esta deshonrosa transición- que se autoadjudican estos personajes, que no escatiman difamaciones para defender sus inclinaciones autoritarias , sus vinculaciones con intereses imperialistas y oscuras maniobras, entre ellas la “avivada” de valerse de un candidato con sotana, actitud desleal de quienes carecen de candidato potable.
No se puede negar que la contradicción entre liberales-conservadores y supuestos marxistas es tan sospechosa, como la desesperada búsqueda de estos supuestos izquierdistas de ampararse en una institución que lleva cinco siglos esquilmando y aprovechándose de los nativos de estas latitudes, por medio de la creación de miedos injustificados y supersticiones retardatarias para ejercer su dominación sobre ellos.
Por mi parte, sólo he pretendido señalar que los nacionalistas-revolucionarios y anti-imperialistas no nos sentimos representados por ninguno de los supuestos referentes de la “izquierda” que nos oferta una prensa maccartista, a la que en contrapartida no le objetaríamos que designe delegados falangistas a un congreso de cabezas rapadas, a los becados para un encuentro de colaboracionistas pro-nazis en Francia o representantes locales para un simposio de camisas negras fascistas en Italia.