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martes, 17 de mayo de 2011

La ANDE es un modelo de empresa obsoleta

Ing. Guillermo López Flores (*)

Hace muchos años atrás, cursando un diplomado en gestión empresarial realicé una monografía intitulada “Como o por qué ANDE se tornó el buque insignia de las empresas publicas paraguayas”. La conclusión de mi trabajo fue, la ANDE como empresa pública logró un notable nivel de desempeño porque en los 30 años de gestión del Ing. Enzo Debernadi, rigieron tres condiciones virtuosas básicas: 1. Aislación de la política partidista. En la ANDE no había planilleros, ni seccionaleros, ni populismo, ni sindicatos, ni derechos laborales. La corrupción era selectiva, no generalizada. Había recomendados, pero no eran inútiles. En general, no se requería ni de afiliación ni de militancia partidaria. 2. Meritocracia. Había una carrera meritocrática, cultura de la excelencia y respeto profesional y orgullo institucional, que estimulaba a los profesionales y técnicos. 3. Equilibrio económico. Se cumplía la rentabilidad financiera que establece la ley 966 y no había la irracional exacción del aporte al tesoro (es una suerte de impuesto inconstitucional. Por supuesto, se debe tener en cuenta la menor complejidad del sistema eléctrico y las circunstancias políticas y sociales imperantes en la época eran muy diferentes a las actuales. Bajo la autocracia stronista/colorada, solo la particular figura del tecnócrata competente, políticamente respetado, del también autócrata Ing. Enzo Debernardi, posibilitó la vigencia de estas 3 condiciones. Pero estas tres condiciones virtuosas siguen y seguirán siendo básicas para la eficiencia empresarial, público o privado, en cualquier tiempo y lugar.

El problema de la ANDE es la falta de reformas. ANDE fue creado en 1996, pero lo que en principio fue muy bueno, hoy apenas por falta de evolución es apenas una criatura de esa excelencia pasada. El problema de ANDE, como la todas las empresas publicas paraguayas es la obsolencia, agotado, perimido modelo de organización empresarial. Es la falta de reformas un mundo que en 40 años ha cambiado dramáticamente. Las empresas de servicios públicos se “corporativizaron”, es decir, sin dejar de ser publicas ni cumplir su rol social pasaron a comportarse como empresas privadas (algunas se privatizaron). Y esto fue una forma de blindarse contra el peor de todas las lacras, la interferencia perversa de la política partidaria, que considera a la empresa pública como botín, fuente de clientelismo y prebenda.

Desde hace lustros, ANDE sufre una crisis de gestión y de recursos humanos. No por carencia de buena gente, si no que la gente se ha estancado y lo peor, no se da cuenta de este estancamiento. Porque gozan de las mejores remuneraciones y beneficios del país logrados no como resultado de una buena gestión, sino por pura presión sindical. Vive en una burbuja. Cree que todo está bien. De seguir así, terminará como el experimento de la “rana escaldada”: si se hecha una rana en una cacerola de agua caliente, la rana automáticamente salta fuera de la cacerola. Si inicialmente el agua está tibia y confortable para la rana, y luego gradualmente se aumenta la temperatura, con las constantes vitales adormecidas la rana no percibe el peligro y termina cocida.

ANDE, como el país, requiere de liderazgo de cambio. No basta un liderazgo de gestión, que haga eficazmente lo que es incorrecto, o innecesario o inútil. Ejemplo: Si como recomendado y aprobado se hubiera construido la primera línea de 500 kV Itaipú-Asunción en 2004, nos hubiéramos ahorrado unos 50 millones de dólares gastados en el T5/R5 de Itaipú, en las dos líneas 220 kV Acaray-Cnel Oviedo, la re potenciación de las tres líneas Cnel. Oviedo-Gran Asunción. Nadie sufrió ni reproche por esta costosa ineficiencia de gestión.

Problema de fondo. Pero hay que distinguir el límite de la responsabilidad por la gestión de la empresa y el problema de fondo, la obsolencia del modelo de empresa, que es un problema de política pública, de liderazgo político. "La gestión empresarial consiste en hacer las cosas correctamente; el liderazgo, en hacer lo correcto", decía Peter Drucker. Y se requiere la re-implantación de la meritocracia, la revalorización del mérito y de capital humano. Modernizar o fortalecer implica atacar estos males en su raíz, y no la propuesta simplista y trivial del Diputado Oscar Tuma. Típico caso del “pensamiento lineal” que campea entre nosotros.

En “Los Desafíos de la Dirección para el Siglo XXI”, Drucker decía: “El activo más valioso de una empresa del siglo XX era su equipo de producción. En el siglo XXI, el activo más valioso de una institución, independientemente de si es una empresa o no, serán los trabajadores de la era del conocimiento y su productividad”. Drucker era un humanista que criticaba los sistemas descentralizados y deshumanizados de la “gestión científica” de F.W. Taylor.

(*) Consultor Senior, Columnista invitado de Mundo de la Electricidad.