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domingo, 24 de abril de 2011

Fernando Lugo, el pastor mentiroso, y el calvario de Hortensia Morán


Decía Octavio Paz que la mujer tendida o erguida, vestida o desnuda, nunca es ella misma, sentencia que podría explicar la actitud hacia Hortensia Morán de muchas de sus congéneres.
En Paraguay, país que como credenciales de cultura machista ostenta el deshonroso récord de ser el último país de la región en conceder el sufragio femenino, las inequidades sufridas por Hortensia, a quien se le conoce un hijo con el cura presidente Fernando Lugo, no tienen nada que envidiar a los padecimientos sufridos por Flora Tristán.
Ya a finales del siglo XVIII Francisco de Miranda en una conversación con el alcalde de París, M. Pethion, le había cuestionado la falta de representación de las mujeres en el gobierno francés, a las que sin embargo se les exigía respeto a las leyes que se habían hecho de acuerdo a su voluntad. En aquella misma ciudad de las luces en cuyo arco del triunfo está tallado el nombre del patriota venezolano, había redactado Olimpia de Gauges en 1791 su declaración de los derechos de la mujer, que aún sigue ausente de mención en la mayoría de los libros que hablan maravillas de la revolución francesa.
Sus mismos androcéntricos compañeros de lucha en la revolución francesa enviaron a Olimpia a la guillotina, por la osadía de creer que los derechos ganados para los hombres libres también podrían ser aplicados a las mujeres. Está claro que nadie ni siquiera sueña hoy en comparar a Olimpia con Dantón o Marat, sería todo un ultraje a la historia machista que padecemos.
Algo parecido hoy sucede en Paraguay con el libro de Hortensia Morán sobre la paternidad irresponsable de Fernando Lugo, el cual intentó ser censurado por la Junta Municipal de Asunción, pero por presión de la prensa y la ciudadanía al final obtuvo espacio para ser lanzado.

EL CALVARIO DE HORTENSIA

El calvario de Hortensia Morán es el mismo que sufren miles y miles de mujeres paraguayas: la opresión de la mujer por el hombre poderoso, en este caso la máxima autoridad del país. Y para colmo, un viejo religioso sin integridad, el cura presidente Fernando Lugo.
La valentía de Lugo para presionar a Hortensia es proporcional a su cobardía ante los poderosos empresarios a los cuales debe el cargo. Su intransigencia con una humilde mujer como ella es tan insistente como sus actitudes claudicantes ante los acaudalados y poderosos del pais.
Las presiones con las que intenta doblegar a Hortensia son tan frecuentes como las que él mismo recibe, aunque la mujer no ceda como lo hace él.
La intentaron convertir en paria, hereje, mujerzuela, pero finalmente el público terminó consagrando su credibilidad. Su libro " EL PASTOR MENTIROSO" se vende como pan caliente en Paraguay, lo cual significa que acreditan en ella.
Estos hechos deberían indicar algo a los "escépticos", lo mismo que el inocultable parecido entre el hijo de tres años y el padre que lo niega.
¿Puede levantar como bandera alguna reivindicación alguien como Lujgo, quien niega el derecho a la identidad a su propio hijo?

EL PASTOR MENTIROSO

El libro de Hortensia Morán sobre la paternidad irresponsable de Fernando Lugo, se presentará finalmente el 29 de este mes en la Plaza de la Democracia, a las 19 horas, luego del fallido intento del luguismo de censurar la obra. El acto se realizará pese a la hostilidad del gobierno y de un importante sector de la prensa que responde al luguismo.
Morán afirmó que el lanzamiento de su obra tendrá lugar en la Plaza de la Democracia, en centro de Asunción, luego de varias contramarchas que tuvo en la Municipalidad (Alcaldía) capitalina para el usufructo de ese espacio público.
"Quién no sabe la historia del pastorcillo mentiroso, que cuando realmente gritó la verdad nadie le creyó y fueron devorados sus ovejas", afirmó la mujer al comentar la inspiración del título de la obra.
Morán, de 42 años, de profesión docente y que conoció a Lugo durante la campaña electoral previo a los comicios presidenciales del 20 de abril de 2008, asegura al igual que muchos allegados que conocían la relación, que el obispo es el padre de uno de sus hijos, que actualmente tiene tres años.
El libro de Hortensia, lejos de suscitar alguna solidaridad de las feministas paraguayas, no ha dejado de traerle problemas, sobre todo con familiares de la “ministra de la mujer” Gloria Rubin, quienes manejan un importante sector de la prensa adversa a la madre del hijo no reconocido por Lugo.
Rosa Luxemburgo, las rusas Alexandra Kollontay, Angélica Balabanoff, N. Krupskaja, o la inglesa Silvia Pankhust pueden ser admiradas por muchas de estas “feministas” paraguayas, pero para ellas la perspectiva de género está lejos de impulsarles a respaldar luchas de mujeres como Hortensia. La mayoría se siente hoy más bien identificada y con ganas de defender a un obispo católico jubilado, representante de un culto que niega el sacerdocio a las mujeres, se opone con vehemencia al aborto y en Latinoamérica representa lo más funesto de un pasado genocida.
No en balde se ha dicho que una paradoja es una verdad que se pone patas para arriba para llamar la atención. LAW