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martes, 30 de marzo de 2010

CARTA DE UNA PRISIONERA POLITICA

RGENTINA

CARTA DE UNA PRISIONERA POLITICA
¿QUIÉN SOY?
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Desde los intramuros de la cárcel de mujeres de Ezeiza, en Buenos Aires,
vengo a presentarme:

Soy Karina Dana Germano López, “La Galle” me dicen los compañeros. Me
encuentro detenida desde el 1 de febrero de 2002. Caí en Sao Paulo,
Brasil, junto a 5 compañeros, acusados de un secuestro. Nos condenaron en
primera instancia a 16 años, por la apelación por parte de la fiscalía nos
aumentaron la pena a 30 años de prisión. No sólo se trata de una causa
llena de irregularidades técnicas legales, sino de una farsa circense
típica de los poderes judiciales, para encarnizarse con luchadores
populares, y ni siquiera reconocernos como presos políticos, que es lo que
somos.

Después de cinco largos años cumpliendo el absurdo de mi condena, en el
penal de Carandirú en Brasil, logré ser trasladada a mi tierra natal,
Argentina. Aquí nací hace 46 años, mi infancia transcurrió en los años
’70, tan especiales por estos lugares. Mis padres militantes populares
comenzaron a ser perseguidos en el ’74, donde después de detenciones y
allanamientos, hasta interrogatorios sufridos por mi hermano menor (8
años) y yo misma con 10 años, en manos de los paramilitares de los
principios de la triple A (Alianza Anticomunista Argentina), pasamos a la
clandestinidad. Esta duró dos años hasta que mi padre fue secuestrado y
llevado al Centro Clandestino de Detención “E.S.M.A.”, donde luego de
torturas impensables fue uno de los 30.000 desaparecidos de este país.
Entonces mi madre, con su coraje de mujer, nos salva la vida exiliándonos
junto a mi hermano en Suecia, en el año 1976. Luego nos mudamos a la
península Ibérica, donde crecí junto a vascos y catalanes.

En 1998 regresé a Buenos Aires, a denunciar y reconstruir la militancia y
secuestro de mi padre. Perteneciendo a la Agrupación H.I.J.O.S. (Hijos por
la Identidad y por la Justicia contra el Olvido y el Silencio), de red
internacional, milité y escraché a cuanto milico impune me topaba.

Hoy en día, aunque se lleven a cabo juicios de Lesa Humanidad contra los
dictadores y genocidas, las injusticias e impunidades de los poderosos de
siempre continúan.

Vine trasladada en noviembre de 2006, por un tratado bilateral
(Brasil-Argentina) sobre condenados. Sin antecedentes penales, ni causa
alguna en este país, llegué con algo menos de un mes para obtener mi
beneficio de salidas transitorias (semi-libertad), a este derecho amparado
por sus propias leyes, correspondía en diciembre de 2006. Después de
largas burocracias, en diciembre de 2007, me fue negado, gracias a la
opinión del fiscal Oscar Hermelo, con un pasado de colaboracionista con la
E.S.M.A. y el mismo grupo de tareas 3.3.2. que secuestró a mi padre, falló
en contra de mi derecho a las salidas. Continuando con la burocracia
judicial, me enfrento en la segunda instancia a una sala de la Cámara de
Casación Penal, donde su juez presidente, es sospechoso de firmar y
autorizar (ilegalmente) la apropiación de bebés nacidos en cautiverio,
robándoles su verdadera identidad.

Por supuesto que en diciembre de 2008, volvió a negarme dicho beneficio.

Prosiguiendo los pasos hacia la Corte Suprema, donde su fiscal está de
acuerdo con los argumentos de mi abogado defensor, sin existir conflicto
por el cual los 7 jueces deban debatir, fallan en diciembre de 2009, tres
magistrados a mi favor fundamentando igual al fiscal y cuatro en contra de
mis salidas, dándose el lujo de ni siquiera argumentar su negativa.

Mis esperanzas de poder gozar de mi derecho, quedaron sin expectativas
judiciales a nivel nacional.

Pretenden que continúe encerrada por 7 años más de mi vida, por venganza
política.

Sabemos como las injusticias están a la orden del día en estas mafias
jurídicas, que defienden los intereses de los poderosos de siempre,
encarcelando luchadores sociales y a la población más desfavorecida
socialmente, la exclusión social de la pobreza de nuestras tierras.

Aunque encerrada, me considero una mujer libre, mis ideas y prácticas
cotidianas, hacen que mis fuerzas de resistencia continúen batallando con
el factor tiempo.

Trabajo y estudio la carrera de sociología en la U.B.A. (Universidad de
Buenos Aires), soy parte del C.U.E. (Centro Universitario Ezeiza) dentro
de la unidad. Intento junto a mis compañeras que nuestros derechos se
cumplan, tan atropellados a diario, por un servicio penitenciario
militarizado.

Los interrogantes son muchos, la incertidumbre abruma, la impotencia
agobia, pero nuestra resistencia continúa…


LA GALLE

Ezeiza, marzo 2010