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sábado, 16 de junio de 2012

Felipe Varela, general argentino y sudamericano

Por Hugo Chumbita (publicado en Diario Perfil de Buenos Aires)


El reciente gesto presidencial de nombrar general a Felipe Varela, respondiendo a una petición de la Legislatura catamarqueña, tiene notorios fundamentos en el rescate de su figura histórica por los pueblos y gobiernos de las provincias del noroeste que participaron del homenaje el pasado 4 de junio. Culmina así la reivindicación de este legendario caudillo federal, que comenzó con varios trabajos de los historiadores revisionistas y en 1974 motivó una simbólica repatriación de sus restos a Catamarca desde la localidad chilena de Nantoco.
Luis F. Beraza escribió sobre el tema en PERFIL (9 de junio de 2012, “Felipe Varela, general chileno”) recogiendo algunos errores, infundios e interpretaciones equívocas acerca de la trayectoria del personaje, por lo que corresponde hacer las siguientes aclaraciones.
1) Felipe Varela no pertenecía a la “oligarquía catamarqueña”: su padre Javier Varela era un mediano hacendado del partido federal que, como los jefes que acompañaron a Facundo y al Chacho Peñaloza, disputó el poder a los aristócratas unitarios, sucesores de los encomenderos de la colonia.
2) En su juventud fue encargado de una estancia de Guandacol, y participó en las milicias que el gobernador riojano Brizuela y el comandante Peñaloza condujeron a la desafortunada Coalición del Norte contra Rosas (1840), dado que, a pesar de ostensibles diferencias con los unitarios, los federales de las provincias norteñas se consideraban perjudicados por el centralismo porteño. Eran divergencias en el seno del movimiento federal que podemos comprender, sin fundamentalismos, desde una adecuada perspectiva histórica.
3) Emigrado en Chile (aunque volvía a menudo por La Rioja), siendo capitán de carabineros, en 1851 fue enviado con las tropas gubernamentales a sofocar una rebelión de los liberales en la región de Coquimbo. No hubo ningún acto suyo reprochable del que haya memoria ni allí ni en Copiapó.
4) A fines de 1851, el militar tucumano Crisóstomo Alvarez cruzó desde Copiapó para secundar la campaña de Urquiza con una fuerza de unos 400 hombres, a la cual contribuyó Varela, que fue aniquilada en Tucumán por el gobernador Gutiérrez en febrero de 1852. Varela estaba del lado de Urquiza, pero es improbable y no hay constancia de que estuviera en la batalla de Caseros.
5) Bajo el gobierno de Urquiza, Varela se incorporó al ejército de la Confederación, cumpliendo diversas misiones en Río Cuarto, La Rioja, San Juan, Paraná, Rosario y San Luis, con el grado de teniente coronel.
6) Después de Pavón (1861) se unió al general Peñaloza en La Rioja, donde fue comandante de armas interino y jefe de policía, con el grado de coronel; participó en el levantamiento chachista contra Mitre de 1863, en el cual la inacción de Urquiza los defraudó, y debió escapar a Chile.
7) Repudiando la guerra contra el Paraguay y aliado con los caudillos de la “revolución de los colorados” (Carlos Rodríguez en Mendoza, Juan Saá en San Luis, Juan de Dios Videla en San Juan), en 1866 pasó los Andes con una columna de voluntarios argentinos y chilenos (éstos comandados por Estanislao Medina) que levantaron las banderas de la Unión Americana, reclamando el cumplimiento de la Constitución federal y la paz con el Paraguay. Reclutó combatientes en Jáchal, Chilecito, Nonogasta y otros lugares, más las milicias “montoneras” riojanas, catamarqueñas y sanjuaninas de Severo Chumbita, Sebastián Elizondo y Santos Guayama, con los que formó el ejército de unos cuatro mil hombres que fue derrotado en Pozo de Vargas.
8) Asilado por el presidente de Bolivia, y luego otra vez en Chile, hizo la última frustrada incursión por Salta en 1869 y murió al año siguiente.
La nota mencionada alude a nuestras contiendas civiles como si la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay hubiera sido un asunto interno, y sigue la estrecha visión que tiende a dividir a los países “extranjeros” del cono sur, cuyas repúblicas surgieron entrelazadas en la revolución emancipadora. Recordará Beraza que al presidente argentino que devolvió los trofeos de aquella injusta guerra pretendían menoscabarlo llamándolo “general paraguayo”, y él en cambio se manifestaba orgulloso de esa distinción. Lo de “general chileno” no es ofensa para Varela, que era un militante de la Unión Americana. Durante la época en que se impuso la versión mitrista, intentaron desacreditarlo con falsas acusaciones, y sus relaciones al otro lado de la cordillera fueron esgrimidas por los historiógrafos liberales que se tornan cerriles “nacionalistas” cuando se trata de desunir nuestras historias.
Desde nuestra visión revisionista, Felipe Varela sigue siendo un formidable ejemplo de compromiso militante con el proyecto de la solidaridad y la liberación de los pueblos sudamericanos.

*Historiador, miembro del Instituto de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego.