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martes, 24 de mayo de 2011

NO QUEREMOS RECETAS

No queremos recetas

Ramón Casco Carreras (*)

Los nostálgicos del imperio del Brasil, con una pertinacia digna de la mejor causa, siguen reclamando al Partido de los Trabajadores del Brasil (PT), cuyo seno provienen sus últimos presidentes –Luis Inácio Lula da Silva y Dilma Rouseff, “el regalo que pagará el consumidor brasileño”, hecho al Paraguay con el aumento de su compensación de US$ 120 millones a US$ 360 millones por la energía que le cede en Itaipú.

Visto que esa partida la perdieron, los aguiluchos bandeirantes exploraron un nuevo argumento, que el gobierno paraguayo garantice al brasileño que el ajuste de marras, cuyo monto por cierto, no llega a US$ 360 millones, será utilizado en obras de infraestructuras y desarrollo.

Las políticas de sinceramiento económico, buscadas hoy incluso en los países en crisis de la vieja Europa, confirman que, de uno u otro modo, tarde o temprano, llegan las facturas por los años de subsidio.

Si el beneficio del subsidio no llegó al modesto consumidor y solo sirvió para que medraran las grandes empresas eléctricas brasileñas, incluso muchas de ellas extranjeras, a pesar de que el Art. XIV del Tratado consagra que “la adquisición de los servicios de electricidad de la Itaipú será realizada por la ANDE y por la ELETROBRAS, las cuales también podrán hacerlo por intermedio de las empresas o entidades paraguayas o brasileñas que indiquen, solo concierne al consumidor brasileño. Es él o sus organizaciones representativas los que debe exigir que esa terrible estafa sea investigada y castigada (el subrayado es nuestro).

Aun cuando para muchos brasileños, especialmente para los nostálgicos del imperio, parezca una revolución copernicana, les recordamos que desde 1986 hasta la fecha el que subsidia al consumidor brasileño es el Estado Paraguayo al cederle, obligatoriamente, su cuantioso excedente en Itaipú, por valores casi irrisorios si se los compara los de mercado, también con los del mercado brasileño.

Recordemos los valores confirmados en la sesión de la Cámara de Senadores del Brasil el días 11 de mayo: compensación paraguaya, 2,81 por MWh, que multiplicado por tres subirá US$ 8,43 MWh, monto que sumado al promedio de la energía garantizada y la adicional arroja un monto ligeramente superior a los US$ 40 MWh.

Recordemos también que la senadora petista Gleisi Hoffmann mencionaba un promedio vigente en el mercado brasileño de alrededor de US$ 80 MWh, dato que nos permite concluir que la energía paraguaya en Itaipú – paraguaya en un 50% mal que le pese a los nostálgicos del imperio- aún con el pretendido regalo, le saldrá a ELETROBRAS o a las empresas ¿“brasileñas”? Que indique, a mitad del precio promedio que rige en el mercado del vecino país.

En lo concerniente a la garantía piden, que “el aumento” que recibamos la invertiremos en obras de infraestructura y de desarrollo, señalemos a nuestro socio que , por correcta que fuese la sugerencia, también la decisión forma parte de la soberanía del pueblo paraguayo, así como la decisión de seguir bregando por la devolución de toda su alícuota energética, así como e su libertad de negociar su excedente con terceros países en la justiciera búsqueda del justo precio que ellos no niegan.

(*) Analista de Mundo de la Electricidad