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viernes, 20 de mayo de 2011

CARTA ABIERTA DIRIGIDA A LA CONCIENCIA

DE LOS QUE DUDAN SOBRE LA NECESIDAD DE ANULAR LA LEY DE IMPUNIDAD Y A LA DE ALGÚN JUEZ O FISCAL DISPUESTO A HONRARSE A SÍ MISMO Y A “LA JUSTICIA”, INTERVINIENDO DE OFICIO E INTERROGANDO AL CORONEL AGOSTO

Aunque tardíamente y con el ostensible propósito del enchastre generalizado de torturadas y torturados del “proceso cívico-militar”
como parte de la campaña de defensa de la Ley de Impunidad, un torturador contumaz como el coronel (r) Luis María Agosto Bessonart, realiza públicamente por estos días una “denuncia” que es en sí misma -muy a su pesar- la admisión lisa, llana y autocondenatoria de la aberración cobarde, inmoral y antihumana de la tortura, aún impúdica e hipócritamente asumida como él lo hace, confesando de hecho, en definitiva, su responsabilidad en delitos de lesa humanidad con los que hizo “méritos” para ascender en su carrera de verdugo y para poder obtener la denigrante jubilación privilegiada de la que hoy goza, al amparo precisamente de la Ley de Impunidad y sus “buenas migas” político-empresariales.
En un libro de reciente aparición, libro “Milicos y tupas” de Leonardo Haberkorn; Agosto acusa -sin dar nombres ni apellidos- a algunos integrantes del MLN detenidos y torturados por él mismo en 1972, como copartícipes en torturas e interrogatorios a otros detenidos en la unidad militar de artillería en la que prestaba “servicios” cuando las FFAA asumieron oficialmente la salvaje cacería humana iniciada a fines de los ´60 por el “escuadrón de la muerte” organizado por Dan Anthony Mitrione y Armando Acosta y Lara, entre otros y otras que hoy comparten con Agosto la tarea de tratar de aterrorizar nuevamente al pueblo, para que la impunidad siga siendo algo consagrado “legalmente” y que los crímenes de lesa humanidad prescriban a fines de año como fruto de la acción mediática –por ahora- de un terrorismo de Estado que mantiene el “secreto” sobre el destino de los desaparecidos como prolongación de técnicas terroristas que ellos mismos califican de “guerra psicopolítica” contra el movimiento popular y su justo anhelo de Verdad y Justicia y de Juicio y Castigo.
Le correspondería, obviamente, a un fiscal o a un juez que actuara de oficio, reclamarle a Agosto detalles sobre su innominada acusación-confesión pública, y más allá de que la historia universal registra, desdichadamente, casos verdaderamente patéticos acerca de víctimas patológicamente seducidas por las prácticas bestiales de sus mismos victimarios en campos de concentración nazis de ayer y de hoy -que nadie en su sano juicio puede pretender justificar aun siendo más la excepción que la regla-, estaría bueno que este mismo torturador abundara también en detalles sobre todas las atrocidades criminales ocurridas en el cuartel de “La Paloma” –sin descontar lo que él mismo refiere acerca de algunos detenidos- durante la dictadura, que incluyen hechos más graves aún que la tortura y cuyo conocimiento permitiría seguramente dar con los restos de más de un desaparecido y con la identificación clara de sus culpables directos, indirectos e intelectuales.
Pero, independientemente de la eventual intervención de una “Justicia” a la que no deberíamos estarle reclamando administrar justicia en el cumplimiento de su deber, las declaraciones públicas de Agosto bastan para que seamos los ciudadanos sin títulos profesionales los que juzguemos y condenemos con el odio eterno a quienes hoy tratan de descalificar indiscriminadamente a todos los perseguidos políticos de la dictadura como argumento para entorpecer la anulación de la desvergonzada Ley de Impunidad, asimilándolos masivamente a la inmoralidad de los verdugos fascistas, al punto de que para descalificarlos, se desliza la retorcida y repugnante insinuación de que fue común que los prisioneros políticos practicaran también la tortura o cosas semejantes.
¡JAMÁS SE OYÓ TAMAÑA CONFESIÓN DE PARTES, COMO ÉSTA! ¡JAMÁS TANTA INSANIA SIN VALOR Y SIN HONOR!. ¡JAMÁS TANTA “SINCERIDAD” FASCISTA!!!.

¡LOS TORTURADORES DESCALIFICANDO A SUS VÍCTIMAS BAJO LA ACUSACIÓN DE SER COMO ELLOS!

¡Los verdugos del movimiento popular admitiendo involuntariamente que no hay peor miseria moral humana que la de la tortura y los torturadores! ¡Los criminales de lesa humanidad diciéndole a todo el mundo que lo peor que hay es parecerse a ellos mismos!
Si no fuera porque atrás de este sujeto, está toda la podredumbre –militar y civil- de los que temen que sin Ley de Impunidad vayan todos en cana, daría para agradecerle tanta sinceridad auto condenatoria y tener la esperanza de que a partir de estos sinceramientos, empezaran a confesar todo lo que no han confesado hasta hoy:
QUIÉNES ASESINARON A QUIÉNES, QUIÉNES SABEN CÓMO FUERON DESAPARECIDOS LOS DESAPARECIDOS, DÓNDE ESTÁN O DÓNDE ESTÁN SUS RESTOS PARA QUE RECIBAN LA SEPULTURA DE SUS DEUDOS, QUÉ FUE DE TODOS LOS NIÑOS SECUESTRADOS, QUIÉNES LOS SECUESTRARON Y CÓMO LOS TRAFICARON…
Nos evitaríamos, así, mucho dolor aún y se evitarían a sí mismos, los criminales, tal vez, al menos el callado desprecio de hasta sus propias familias, que andan por el mundo ocultando o disfrazando sus indeseados parentescos con alcahuetes y vulgares mercenarios del poder que hoy hasta se dan el lujo de querer contrabandearnos “testimonios literarios”.
Pero, no será así. Seguirán ocultando para ocultarse y para hacer lo único que saben hacer: tratar de meter pavura; utilizar la impunidad para intentar seguir haciendo daño y amedrentando impunemente; querer hacernos creer que son inexpugnables y que siempre caerán parados por llevar un fierro en la cintura que no está fabricado para disparar solamente sobre luchadores sociales.
Seguirán ejercitando neciamente y subestimándonos, el terrorismo de Estado aún estando privilegiadamente jubilados y viviendo en cómodas suites de barrios residenciales llenas de rejas culpables, como lo hace el mismo Luis Agosto (hoy devenido en militante de Lacalle, Larrañaga y Pedro Bordaberry; docente esporádico de jóvenes cadetes; escribiente cibernético del falangismo fascista internacional vinculado a extraños “movimientos de recuperación nacionalista”, e, incluso, al parecer, representante de una multinacional localizada en Centroamérica, que gestiona con la IMM la explotación privada de la basura montevideana para producir “energía barata”).
Seguirán, seguros de que nadie los secuestrará para sacarles mediante torturas, la verdad, nada más que la verdad.
Seguros de la “seguridad” cobarde de quienes hoy confían en su “guerra psicopolítica” como ayer confiaron en su guerra sin enemigos armados contra el indefenso movimiento popular que no olvida, que no perdona y que pronto ha ido aprendiendo a no desmoralizarse frente a sus amenazas ni dejarse enredar y dividir con baladronadas injuriosas de los que con ley impune o sin ella, siempre sabrán del desprecio popular como principal acto de justicia de un pueblo podrido de “miliqueadas”, que jamás les dará la espalda, les creerá una palabra, ni se arredrará frente a sus matoneadas, sean del tipo que sean y tengan el padrinazgo que tengan.
Finalmente, cabría agregar el siguiente comentario:
así como prácticamente la totalidad de la oficialidad que revistaba junto a Agosto en “artillería uno” en 1972/73 torturaba a mansalva con la más absoluta crueldad y esencialmente como castigo, destrucción moral y enloquecimiento de los prisioneros, hubo entre toda ella, según parece, un solo capitán de apellido RONCHERA que se negó a torturar y que, aparentemente, fue dado de baja a consecuencia de ello.
Este caso es el paradigma a la inversa de lo que trata de demostrar Agosto respecto a los detenidos: es decir, en decenas y decenas de oficiales de ese cuartel, uno solo sería el que podría hablar del “honor” y al que un buen juez o fiscal podría solicitarle información mínimamente confiable sobre todas las prácticas de lesa humanidad del cuartel de “La Paloma”, incluidas las del coronel jubilado que se descalifica a sí mismo pretendiendo hacerlo con sus víctimas, como es el caso de Agosto.
Siempre y cuando el locuaz y confeso torturador no se adelante y nos diga también públicamente qué fue de la vida del emblemático capitán Ronchera; si vive, si no fue ejecutado y tapado con cemento Portland, o si no está internado en una clínica psiquiátrica gracias al hostigamiento de sus “honorables camaradas de armas”; en fin, vaya uno a saber, Agosto sabrá (como sabrá además de qué modo murió EL CAPITÁN BOTTI, torturador también, que en el año 1973 o 1974, cayó abatido por balas que no eran precisamente tupamaras, en un supuesto “enfrentamiento” callejero, por lo comentado por la tropa de entonces en el tenebroso cuartel oesteño de Gabazzo, Silveira y Agosto)…
Bien dicen que para muestra basta un botón.
Que hagan cuentas los defensores de la Ley de Impunidad, los que sabotearon la rosada en octubre del ´10, los que no levantarán la mano para anular este adefesio “jurídico” y los que reciben un salario para ejercer el oficio con el que se juramentan bajo el precepto de que “todos somos iguales ante la ley”, sin ejercerlo…
Y que se pongan la mano en el corazón sobre todo las trabajadoras y los trabajadores que siguen sufriendo las consecuencias de una dictadura al servicio de opresores cuya “democracia” de hoy sigue produciendo cantegriles, asentamientos tugurizados, miseria, drogadicción y delincuencia para los más jóvenes, como único horizonte de una vida amputada por impunes de guante blanco que manejan como títeres a los impunes de uniforme y que, todos ellos,
son protegidos por esta Ley de Impunidad que ya debió ser definitivamente ANULADA y no simplemente DEROGADA
Que recuerden y no perdonen, las humildes y laboriosas familias orientales sojuzgadas y secuestradas durante doce años del lado de afuera de los campos de concentración de los Bordaberry y de la embajada de los EE.UU.

¡Que todos los AGOSTO y todos los GABAZZO, SEAN REPUDIADOS EN EL CLAMOR POPULAR DE ANULACIÓN TOTAL E INMEDIATA DE LA LEY DE IMPUNIDAD!!!


Montevideo, 18 de mayo de 2011



GABRIEL CARBAJALES - postaporteñ@ nº 554 -