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jueves, 3 de febrero de 2011

FERNANDO LUGO O EL AUGE CLEROFASCISTA EN PARAGUAY



El día de la independencia de Eslovaquia (14 de marzo de 1939), el presidente checo Hacha y su ministro de Asuntos Exteriores, Chvalkovsky, partían hacia Berlín tratando de salvar lo insalvable. A las 10.40 de la noche, mientras unidades SS ocupaban ya las ciudades fronterizas checas, Hacha y su ministro llegaban a Berlín.

La entrevista entre el enfermo presidente checo y un Hitler absolutamente prepotente solo puede calificarse como dramática, las salvajes palabras del Führer, que informó de la incorporación de Checoslovaquia al Reich alemán pacificamente o por la fuerza, acabaron por hacer que Hacha perdiera el conocimiento en plena entrevista y tuviera que ser atendido de urgencia por el médico personal de Adolf Hitler.

La entrevista se había desarrollado en términos que el corazón de Hacha no pudo resistir. Hitler había llegado a decir al anciano presidente: "Si hay lucha, el ejército checo será exterminado en dos días [...] el pueblo checo es el hazmerreir de todo el mundo, mi invitación a Berlín es para que rinda su último servicio al pueblo checo. Su visita puede evitar lo peor pero queda poco tiempo, las horas van pasando y, a las seis de la mañana, las tropas nazis franquearán la frontera...[...] Es una lástima, pero si no se decide pronto, nuestra aviación arrasará la hermosa Praga en menos de dos horas".

Según escribiría el intérprete alemán presente en las conversaciones: "En ese momento Hacha y Chvalkovsky parecieron transformarse en estatuas de piedra. Solo su mirar denunciaba que estaban vivos".

Fue ese el momento en que, víctima de una crisis cardiaca el viejo presidente checo se desmayó.

Reanimado por la intervención del doctor personal de Hitler. Hacha se encontró al recobrar el conocimiento con el teléfono en la mano y Praga al otro extremo de la línea. Tras informar a su Gobierno de como estaban las cosas y aconsejar que se aceptasen las condiciones de Berlín, Hacha estampó junto al Führer su firma al pie de un documento previamente redactado y en el que sentenciaba a muerte la nación checoslovaca.

Antes, había hecho su aparición en escena una serpiente con la forma de un obispo-político, precursor del cura presidente de Paraguay Fernando Lugo.

En Eslovaquia, Monseñor Josef Tiso fue nombrado primer ministro y encargado de formar Gobierno; una comisión de la 'guardia de Hlinka', presidida por el fascista Bela Tuka, que visitó el 12 de febrero de 1939 a Hitler, que fue alentada por el dictador germano a que se independizaran definitivamente de Praga, declarando los eslovacos que era absolutamente imposible 'moral y económicamente' toda posible alianza con el pueblo checo.

Mientras desde Radio Viena se apoyaba el secesionismo, el gobierno checo destituyó a monseñor Tiso, al vicepresidente eslovaco Durkensky y a dos de sus ministros. El nuevo jefe del Gobierno checo, Sidor, declaró el estado de sitio. Este último y desesperado acto de soberanía acabó por enfurecer a Berlín.

Monseñor Tiso fue invitado a vicitar Berlín, el abate fue animado a que proclamara definitivamente la independencia de Eslovaquia, de hecho le pusieron una pluma en la mano para que firmara una proclama de independencia previamente redactada por el Reich, documento que iba acompañado del texto de un telegrama que al día siguiente, 14 de marzo de 1939, al regresar a Bratislava, monseñor Tiso dirigiría a Berlín, pidiendo la intervención de las tropas germanas. Cosa que monseñor cumplió al pie de la letra.

El paralelismo entre Tiso y Lugo no es antojadizo, el Paraguay vive hoy un verdadero auge del clerofascismo de la mano de su cura-presidente. Tanto que en las carpas luguistas muchos piensan en la candidatura del militar golpista Lino Oviedo para enfrentar a los colorados en el 2013.

Vale decir, las botas militares y las sotanas irán de la mano, como en la historia reciente y remota de Latinoamérica, donde el pensamiento mágico, la tradición autoritaria y la misoginia siguen su vida propia y se aferran a la simbología e iconografía del clerofascismo.

La influencia clerical en el gobierno de Lugo es cada vez más notoria, y desde la misma cabeza se alienta el abuso de la religión en la política. En las últimas municipales, los seguidores del cura Lugo impulsaron la candidatura del sacerdote Celso Ovelar a intendente en un poblado del interior, quien ganó las elecciones en ancas de los mismos argumentos retardatarios que su modelo.

El nombramiento de otro ex sacerdote, Walter Rojas, como encargado de finanzas de la entidad previsional IPS, desató la última crisis en las carpas luguistas.

Además de Rojas, otros curas fuertemente vinculados al poder dentro del gobierno clerofascista son el padre Tanasio, capo de la mafia del contrabando del Cemento, el obispo Melanio Medina, zar de la entidad binacional Yacyretá, y el reverendo Pablino Cáceres, nuevo directivo de la entidad y ex ministro de Acción Social, entre otros.