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miércoles, 10 de noviembre de 2010

BOCHORNO ELECTORAL DE FERNANDO LUGO


Lo que el Partido Colorado había logrado en sesenta años, colmar la paciencia del pueblo, el cura Fernando Lugo lo logró en apenas dos. Fernando Lugo no sólo hace papelones como cura pecador y padre irresponsable, ahora también como jefe de campaña.

La realidad golpeó en las municipales con dureza al inepto gobierno del payasesco cura con hijos, y la euforia ganó las calles en las principales ciudades del pais, festejando la derrota de quien fuera jefe de campaña de los principales derrotados: Carrizosa, Magno, etc.

la prensa internacional se hace eco de la desastrosa y humillante derrota sufrida por Fernando Lugo y el luguismo en las elecciones municipales paraguayas de este domingo 7 de noviembre de 2010.

"Los resultados del primer test electoral sobre la gestión del gobierno de Fernando Lugo, fueron desalentadores para el actual presidente de Paraguay, que además pasa por un momento muy delicado de salud" dice una crónica publicada por La Razón.

Según los resultados preliminares de los comicios municipales, ayer el candidato del Partido Colorado, rivales del mandatario, Arnaldo Samaniego, ganó la gobernación de Asunción. El Partido Colorado mantuvo también otras importantes plazas, e incluso conquistó algunos lugares históricamente dominados por los liberales, como Capitán Bado y Fernando de la Mora.

Los guarismos indican que los colorados crecieron en número y hoy dominan 14 de las 17 capitales de distintos departamentos del Paraguay, además de haber ganado en las tres primeras ciudades del país de manera categórica: Asunción, Ciudad del Este y Encarnación.

Los macabros personajes que constituyen el entorno del cura acaparan los medios de prensa, que solicitan sus opiniones sobre el duro castigo que les propinó el electorado, harto del cinismo irresponsable de estos oportunistas.
Las respuestas, como es lógico, intentan deslindar la responsabilidad del cura en la aplastante derrota sufrida, a pesar de que éste ofició de jefe de campaña de los principales derrotados.

Súbitamente, el manosanta Fernando Lugo, con cuya sola presencia en los actos de las candidaturas luguistas pretendían lograr el milagro de recapturar votos defraudados, ha quedado sin sus poderes sobrenaturales.

PARAGUAY FESTEJA DERROTA DE FERNANDO LUGO

Apenas conocidos los resultados de boca de urna en Asunción, la zona céntrica de la capital se convirtió en el epicentro de los festejos populares por la catastrófica derrota del cura Fernando Lugo y sus secuaces.

El pueblo festejó con banderas y bombas de estruendo el inminente triunfo del candidato opositor Arnaldo Samaniego en la capital, y la muchedumbre gana las calles en medio de un clima festivo en todo el pais.

La euforia popular se desató en celebración de la derrota del cura, símbolo del cinismo irresponsable, el oportunismo y la inescrupulosidad en la política criolla, que queda de esta manera en incómoda situación de cara a próximos compromisos electorales.

FERNANDO LUGO PAGA EL PRECIO DE LA MENTIRA

Sentenció el prócer norteamericano Abraham Lincoln que es posible engañar a algunos todo el tiempo, a todos parte del tiempo, pero imposible engañar a todos todo el tiempo. El popular aforismo una vez más comprobó su certeza en las elecciones municipales paraguayas del domingo 7 de noviembre del año 2010.
Aún aliado a la ultraderecha, a USAID y la embajada norteamericana, con todos los recursos del estado a su disposición, el cura presidente Fernando Lugo sufrió un revés rotundo y contundente. El pueblo que plebiscitó la decepcionante gestión de Fernando Lugo y dio su veredicto.
La sentencia fue una humillante derrota del payasesco cura con hijos, que avergonzó a su país y devaluó la investidura presidencial del mismo con sus escándalos dignos de una pesadilla.
Derrotado de manera contundente en los distritos más importantes del país, ahora Fernando Lugo debe leer estos resultados y atenerse a las consecuencias: su proyecto ha fracasado de manera categórica y rotunda.
La mentira descarada, el oportunismo maquiavélico, el cinismo inescrupuloso, terminaron finalmente castigados por el inapelable veredicto del pueblo. En la capital paraguaya Asunción, el candidato del cura fue derrotado durante todo el día, y acabó perdiendo por una diferencia de alrededor de siete puntos. Hasta municipios como Capitán Bado, históricamente opositores a los colorados, terminaron en manos de la ANR.
En Ciudad del Este, la segunda ciudad del país, aliado incluso al tantas veces vilipendiado oviedismo, la candidata colorada –aún siendo mujer, un género despreciable para Lugo y sus secuaces- Sandra Mc Leod, duplicó en votos a sus protegidos. En Encarnación, tercer municipio del país, la diferencia con la cual los luguistas mordieron el polvo de la derrota fue aún mayor, alcanzando niveles históricos.
Tan histórico como los niveles de incoherencia de un fraudulento referente moral, supuesto bolivariano izquierdista, cuyas pretensiones privatistas de aeropuertos acaban siendo contenidas en el parlamento por un recalcitrante neoliberal como Alfredo Luis Jaeggli.
Sólo queda a los seguidores del impresentable cura de los escándalos reflexionar sobre estos resultados, y como más decorosa actitud recomendamos el recogimiento penitente y el silencio.